Fue buena

18 octubre 2007

Desapareces de aquí

Filed under: Coberturas — Jorge @ 09:18

Es el tercer año seguido que llego a Madrid para escribir el Daily, la revista oficial del torneo, y ya me voy acostumbrando al ritmo propio del torneo.

Desde la estructura de un Masters Series, hasta la intensidad de laburo a partir de la tarde (los mejores partidos se juegan de noche) o ver pasar a Federer y Nadal, o Sharapova en ocasión del Masters femenino… Un Masters Series tiene lo de un Grand Slam, pero en dimensiones domésticas.

Uno choca con personajes diversos, pero jamás esperé encontrarlo a él.

Ocurrió en 2006. Por mi puesto, podía aprovechar la credencial y acceder a lugares impropios de mi habitual función de periodista. En los torneos que se cubren como reportero común y silvestre, no siempre hay acceso a la sala de jugadores, menos a los palcos, las mejores ubicaciones en la tribuna.

En los primeros días de la edición 2006, entonces, me tomé un rato para bajar al palco preferencial cuando no había nadie.

El preferencial esése que se ve por tele, detrás de la red en la cabecera de la cancha. Me fijé de no sentarme en un palco que pudiera ocuparse, vi uno con un cartelito raro ydesde ahípude comprobar cuánto hablan los jugadores con sus entrenadores. Por ejemplo,Gaudio con Davin o Roddick con Connors, que se sentó en el box (conjunto de seis palcos separados por una parecita) al lado mío. Desde el box se tiene otra sensación de la velocidad de la pelota y del sonido de los golpes.

El tema es que había elegido el palco equivocado. El de la autoridad máxima del torneo.

En un descanso del partido entre Roddick yGrosjean, alguien metocael hombro.

Ion Tiriac.

Para los que no lo conocen, esex manager y entrenador de Guillermo Vilas, el hombre más rico deRumania, uno de los personajes más influyentes en el mundo del tenis, promotor del torneo de Madrid y, a la larga, mi jefe. Tiriac impone respeto: en el sorteo este año, el tipo caminaba entre la muchedumbre y la gente se iba abriendo para que pasara.

tiriac.jpg

«En el próximo cambio de lado, desapareces de aquí», me susurró en español mezclado con ese toque rumano que lo transforma en aterrador.

No dije palabra. Tiriac obstruía la entrada,yo no podía salir en ese momento ylos jugadoresse habían levantado de la silla.

Rogué paraque los dos games que faltaban hasta el intervalo fueran cortos. Empecé a transpirar unpoco e intenté tapar mi credencial con elcodo derecho, para que no supiera mi nombre y averiguara qué hacía. El no se movía.

Roddick cometió un par de errores tontos. Lo puteé para mis adentros. Ese primer gametuvo varias igualdades.El tiempo no pasaba.Grosjean sí mantuvo fácil,los jugadores se fueron a la silla; yo le pedí permiso a Tiriac, él se paró y salí del box.

Hoy lo evito y no voy al palco. Cubrí mi cuota de tenis de cerca.

«El no olvida una cara», me dijeron aquel día, después del encuentro.

3 Comments

  1. q anecdota…!
    jajja

    siempre la experiencia hacen mas grandes a las personas… algun dia tenga tantas.
    Siempre quise ser periodista deportivo jaja todavia me qda 1 mes haber si tomo esa decicion. pero con lo que estas contando aca tengo unas ganas! jaaj

    Comment por kai — 18 octubre 2007 @ 13:37

  2. Cuando lei esta anecdota me hiciste acordar de una argentino que vive en Espana y se metio en un palco sin permiso.

    Comment por Carlos — 18 octubre 2007 @ 15:21

  3. Aca esta el link……http://www.youtube.com/watch?v=ecCexAsZ2mE

    Comment por Carlos — 18 octubre 2007 @ 15:22

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