Fue buena

14 julio 2019

Con la cabeza

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 21:21

Este no es un post para leer salteando palabras. En serio, frená un poco acá. Masticá cada idea, queremos reflexionar con vos un ratito. Dejá lo que tengas que hacer para después o leenos de a ratos. Es una orden (?).

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Siempre decimos que, con el tiempo, los hechos del deporte se dimensionan con mayor «justicia» desde la perspectiva. En el momento que acontecen es muy difícil hacerlo. ¿Qué lugar ocupa esta final entre las mejores? No sabemos aún. Necesitamos algunos años.

Lo que sí podemos advertir en tiempo real es que el tenis está definiendo en estos años quién será el más grande de su era profesional. Será muy difícil igualar al Big 3 en las décadas que siguen; no sólo por los títulos que logran y el nivel del tenis que ofrecen, sino porque lo hacen mientras los otros dos continúan en actividad y en un nivel superlativo. Van mejorando juntos a edades en las que, en décadas anteriores, otros ilustres colegas han dejado la raqueta en el bolso. Muestran estilos de juego diferentes, lo que lo hace muy entretenido, y a la vez sumaron sumando fortalezas de los otros (¡copiones!).

Podría llegar a surgir en los próximos años algún «grande de la historia» que gane casi todo lo que se proponga, pero no sería lo mismo que tres fenómenos que lo hacen al mismo tiempo.

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Cuando se retiren los tres, sabremos quién habrá sido el mejor en esta carrera apasionante. Hace unos años creíamos que Federer sería inigualable. El suizo debió esperar cinco años (entre 2012 y 2017) para seguir ganando Majors y romperla a los 37. Nadal empezó a pisarle los talones hace tiempo, con la ventaja de ser cuatro años más joven, y ganó 2.000 veces en Roland Garros. Djokovic llegó «desde atrás», con todo lo aprendido de sus choques contra el binomio «Fedal», y puede ser quien termine arriba. Paciencia. Lo sabremos más adelante.

Federer dijo que la carrera por la mayor cantidad de Grand Slams hoy no le importa. ¿Le creemos?

«Quizá me importaba más cuando quebré el récord, no ahora mantenerlo. Si me pasan, bien por el que lo haga. No se puede proteger todo. No me hice tenista para eso, sino para ganar Wimbledon, jugar ante un público tan increíble como éste, en el Court Central ante rivales como Novak».

El actual bicampeón de Wimbledon no negó que sea un objetivo:

«Parece que me acerco pero ellos también ganan Grand Slams. Nos hacemos evolucionar unos a otros, y seguir compitiendo. La historia que escriben me motiva a intentar imitarlos y superarlos. Si lo podré lograr, no lo sé. No tengo ninguna obligación, sigo jugando al tenis porque amo hacerlo. No creo que mi edad sea una impedimento. Como dije en la cancha, Roger me inspira a los 37. No depende sólo de mí sino de las circunstancias de la vida. No soy sólo un tenista, sino padre y esposo. Hay que poner todo en la balanza».

Luego amplió con frases más precisas en la entrevista con el Tennis Channel.

«Dicen que el único camino es hacia arriba. Es mi objetivo. La historia está en juego. Los Grand Slams son mi prioridad en esta parte de mi carrera, sin dudas, y el No. 1 de la historia, que no está tan lejos. Creo que puedo lograrlo pero hay muchas cosas que pasan en la vida que deben corresponderse con mis deseos y si eso ocurre, seguiré en el mejor nivel».

Rafa Nadal se había referido al tema antes de las semifinales: decía que a los tres les gustaría terminar arriba, pero que se conforma con seguir jugando por los títulos importantes.

Un tiro de diferencia

Lo que nos hace morder los labios inferiores del asombro es analizar los márgenes tan estrechos que pueden definir quién es el mejor de un deporte. Odiamos el contrafáctico, pero piensen en lo siguiente: Djokovic le ganó a Federer la final más larga de la historia de Wimbledon (4h57), en la que debutó el tie-break de 12-12 en el single, y tuvo que levantar dos match points en 8-7. Ahora Roger quedó con 20 Slams a los 37 años, Rafa con 18 a los 33 y Novak con 16 a los 32. Si Roger metía un primer saque en los match points (uno fue faja y salió), hoy sería 21-18-15 y no 20-18.16.

«La diferencia fue un tiro. No sé cuál elegir, háganlo ustedes», les dijo Roger a los periodistas en la rueda de prensa. Elegimos obviamente este, parecido a otro del año pasado, importante por el momento y el rival:

«Fue un flashback del US Open, cuando salvé dos match points también», dijo Nole. Hubo puntos de partido salvados en las semifinales de Flushing en 2010 y 2011, incluyendo dos seguidos ese último año, uno con un drive «a la que no me importa». Otro de los tiros que, en retrospectiva, pueden llegar a ser claves en la comparación de estos fenómenos.

«Fue una gran oportunidad perdida. No puedo creerlo, pero es así», dijo Roger sobre la final de hoy.

Si Roger es Superman, Novak es su kriptonita: el suizo no le gana desde el Masters 2015 (cuatro derrotas posteriores), en Grand Slam desde Wimbledon 2012 (luego, cinco triunfos de Nole en Majors) y en una final, desde Cincinnati 2015 (desde ahí, cuatro victorias del serbio en partidos decisivos). Novak marcha invicto en quintos sets ante Federer en cuatro oportunidades (US Open 10 y 11, Wimbledon 14 y 19). Roger nunca les ganó a Nadal y Djokovic en un mismo Grand Slam; sólo en el Masters 2010.

La cabeza de Nole

Como ustedes, al principio de la finalísima hemos advertido a un Nole demasiado callado. Sólo alzó el brazo un par de veces hasta que le pegó al micrófono en el quinto set.

«Fue el partido más demandante en lo mental de mi carrera. Tuve otros partidos de seis horas con Nadal, físicamente más exigentes, pero mentalmente éste fue el más difícil».

Para tener chances de campeonar (?), Federer debía jugar un tenis brillante durante tres, cuatro o cinco sets, como lo hizo en tres ante Nadal, y logró cumplir esa proeza a los 37 años y en casi cinco horas. Aún así, perdió.

Djokovic soportó un huracán, una presión constante desde el saque del suizo. Increíblemente, la mejor devolución del mundo no podía leerlo. En la TV, Boris Becker, ex entrenador de Nole, comentaba que siempre le costó anticipar el servicio de Federer. El primer break point de Djokovic en el partido llegó a las 2h47, después de 241 puntos, y fue en un game de menor trascendencia en el cuarto set (2-5). En el cambio de lado previo a ese game, Novak se había descargado discutiendo por señas con su equipo de trabajo.

«En sus segundos saques, no devolví bien para nada. Sabía que tenía que ser preciso, aprovechar mis oportunidades. A veces lo hice, otras no. Siempre corrí de atrás, pero luché. Roger juega siempre parado en la línea. Lee muy bien, anticipa, bloquea. Es tan talentoso… Tiene el juego perfecto para esta superficie», dijo el serbio.

Federer insistía con el slice de revés bajito (ya lo había usado en París-Bercy, el último enfrentamiento) para no dejarle distribuir a su rival. Djokovic se agachaba e intentaba mantener a Roger atrás y corriendo, hasta que el suizo cortaba carrera con algún tiro paralelo.

Es tentador hablar de «partido difícil de analizar», pero lo dijo el mismo Nole medio en broma en la premiación: la idea de llegar a los tie-breaks era tentadora y la ventaja de saberse ganador ante Federer obraba a su favor. Es curioso leer que Roger ganó 14 puntos más, que llegó a 6 games en todos los sets, que quebró cuatro veces más que Nole y que venció (?) en casi todos los rubros de la planilla de estadísticas menos los errores, pero así no se lee el partido.

El asunto, como dice el tweet de arriba, es administrar los errores. Llega un momento en el que hay que ser lo más «clutch» (certero) posible. Federer habrá sido el que ganó más puntos, pero en los tie-breaks, Nole se impuso 21-12. «En los tres tie-breaks encontré mi mejor nivel», reconoció el serbio. Esto incluye el tremendo revés paralelo con el que quedó 6-3 en el final (el último punto de este video).

En el primer set, Roger sumó cuatro errores al final del tie-break. En sus match points en el quinto set, no pudo concretar los ataques y Nole se llevó siete puntos seguidos. Nosotros no podíamos más de los nervios, en una de esas finales en las que el almuerzo se enfría, los famosos del Palco de Honor se permiten salir de la etiqueta, en las que tuiteamos boludeces de ansiosos, en las que Djokovic le pregunta al juez argentino Damián Steiner si el tie-break era en 10-10 (true story) y en la que Steiner dice «eleven games to ni… to ten!». Porque está bien, son casi cinco horas de ansiedades.

¿Djokovic podría haber ganado el partido sin break points? A esta altura es posible. El serbio se convirtió en el primero que se impone en la final de Wimbledon después de levantar al menos un match point desde 1948 (tomando cualquier instancia del torneo, desde 1960). Después de 61 Grand Slams, el campeón levanta puntos de partido en la final. ¿El anterior? Gaudio-Coria, Roland Garros 2004.

¿Cómo se mantuvo tan fuerte mentalmente Djokovic ante los embates de Federer y con el público en contra?

«Lo mejor es estar con el público a favor, eso te hace ir por más. Si no lo tenés, hay que crearlo. Como otras veces, hice una transmutación: cuando cantaban por Roger, imaginaba que decían «Novak».

¿Puede abstraerse tanto e imaginar palabras? Elegimos creerle. Había hecho supuestamente lo mismo en la final del US Open ante Delpo.

Atentos a la descripción de su modo de concentración:

«Antes del partido hablamos del poder de la visualización y de estar preparados para escenarios posibles. Trato de jugar el partido en mi mente antes de entrar a la cancha y me imagino ganador. Hay un poder en eso. Además de la fuerza de voluntad, es necesaria una fuerza que no sólo viene de la preparación física sino de la fuerza mental y emocional. Para mí es una constante batalla interna y no con lo que ocurre afuera. No me afectan las situaciones externas sino cómo las vivo en mi cabeza, cómo las acepto y sigo adelante. Me dije antes del partido que debía «apagar» lo que pasaba afuera lo más que pudiera; que debía estar presente, estar ahí. Pude haber jugado mejor pero lo que me permitió volver, salvar los match points y ganar fue la estabilidad mental».

Amén.

1 comentario »

  1. Primero muy bueno el post, es como hacer catarsis. Nole es un mix de Rafa y Roger.. tiene talento y entreno su fortaleza mental, no es casualidad que supere esos momentos de tanta adversidad. Como en este partido, Roger pudo haber perdido tranquilamente la final de Australia 2017 con Rafa. Se deciden en pocos puntos.
    En la carrera se ve en desventaja Roger, pero hizo semis en Roland Garros a los 37.. el esta atento a ganar otro grande. Pero debera aguantar y trabajar mas, aunque parezca una locura.
    Todo puede pasar, Rafa esta mas cerca por su edad.. pero Nole tiene el objetivo claro.
    Salud!

    Comment por rubenprod — 23 julio 2019 @ 18:57

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