Fue buena

17 febrero 2020

Perdedores afortunados y ganadores merecidos

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 19:28

El cambio

Fans argentinos/as del tenis, a ustedes les hablamos: cuando paran la pelota, dejan de maldecir por las ausencias y el calor que hizo en Buenos Aires, o porque no se ve tanto la pelotita en la tele, ¿no se maravillan con que Argentina cuente con dos torneos ATP en 2020 y los años que siguen?

No, no es frase hecha y muchas veces pasamos eso por alto. En contexto de crisis, de dólar a 60 u 80, casi que es un milagro en tiempos sin Legión y con Delpo lesionado (tampoco suele jugar los torneos argentinos). Esto no significa que no existan aspectos a mejorar, pero partimos de una base real y muchas desventajas, como la cercanía en tiempo con el Abierto de Australia, como la creciente debilidad de los cuadros de los 250 (ver Pune, hace pocas semanas), cada vez más descartados por las estrellas.

Una de las mejoras anheladas para Buenos Aires ocurrirá el año próximo: las semifinales y finales del Argentina Open 2021 se jugarán de noche. Es la intención de los organizadores, quienes deben ponerse de acuerdo con quienes tienen los derechos de TV locales (TyC Sports). Puntazo a favor.


El comienzo

La gira sudamericana de ATP empezó en Córdoba, torneo mejor organizado que en la primera edición de 2019, ahora con 500 lugares más en la cancha central y la proyección en el corto plazo de construir un estadio fijo. El ATP cordobés es un torneo «relajado», con el hotel oficial a diez minutos del club, buen clima comparado con Buenos Aires y un público mayormente local que valora tener una plaza ATP en su provincia. Tanto en Córdoba como en Buenos Aires, los dos mejores argentinos del momento, el top 15 Schwartzman y Pella (campeón de la Davis), fueron los dos máximos preclasificados. En Buenos Aires faltaron Thiem, Berrettini y Garín.


La presión interna

Con el poder influencer que tenemos (?), nos encantaría sentarnos con la mayoría de los chicos argentinos y decirles que lo que hagan está bien, que no están obligados a ganar el torneo sí o sí. La presión, que sea de los medios o de quién sea, pero no piensen que perder en Córdoba o Buenos Aires es un fracaso. No son la Legión, no son Delpo, por más preclasificación que tengan, por más que Peke sea de la elite y esté a tiro del top ten. Dar lo máximo, aspirar a más está genial, pero no juegan solos.

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Esta parte del año es cargadísima y si bien los cuadros de 28 beneficiaron a Peke y Pella, cada partido -especialmente en el lento polvo de ladrillo porteño- puede ser una pelea que te deje de cama. Schwartzman admitió que jugar de local pudo haber influido en su lesión, así como el poco descanso que tuvo entre partidos y los finales de madrugada (por haber perdido jugar de noche).

Juan Ignacio Lóndero fue muy directo después de perder con Ruud en semifinales: «La verdad es que cuando saqué para partido me recagué todo». Enseñanzas que le deja la presión y la sobreexposición a la que no está acostumbrado (recordemos que hasta 2019 habitaba en los challengers). Lo habíamos visto demasiado negativo y puteador en su derrota contra Laslo Djere en Córdoba, donde defendía el título.

No fueron malos torneos para el Topo (cuartos y semi), tampoco lo de Peke (semi en los dos). El cordobés planea seguir con la misma forma de sentir el tenis pero reconoce que las puteadas a sí mismo no lo están ayudando. Pasen a leer cómo es su proceso interno en los torneos de Argentina, cómo su cuerpo siente el stress. Pocas veces alguien tan sincero como él.

De hecho, si bien Schwartzman no mostró su mejor nivel, fue de locos la garra que le puso al partido con Delbonis (0-2 y cuatro break points no seguidos en el tercer set) y al de Cuevas, sin dudas el highlight de la gira por los match points levantados y los winners, parado, cuando se desgarró.


El perdedor afortunado

La sorpresa de la final en Buenos Aires se resume en la frase de Pedro Sousa: «Muy contento de jugar mi primera y última final ATP». El epílogo de estos dos torneos, con las lesiones del Peke y la del portugués (muy disminuido en la final) pueden abrir un debate: ¿hay espacio para un cambio de regla que proteja el espectáculo? ¿Hay chance de un lucky loser en rondas avanzadas?

Lo pidió hasta uno de los organizadores de Baires.

Primero, disclaimer: no somos el ombligo del mundo y Buenos Aires no es el único torneo que tuvo este problema. Hay ejemplos en Australia y en Wimbledon (recordemos lo disminuido que quedó Kevin Anderson en la final con Djokovic en 2018 después de batallar ante Isner en semi). La verdad es que el ATP porteño tuvo mucha mala suerte en su aniversario 20.

Segundo, responderemos con tibieza: no estamos convencidos de que el lucky loser avanzado sea una buena solución. Deberíamos estudiarlo (?). Por ahora sólo le vemos problemas: desnaturalizar el ganar/perder en pos del espectáculo y los espectadores, terminar con la estructura darwiniana de cualquier torneo por eliminación (gana el que no pierde, gana el más fuerte, el único que queda en pie). Una cosa es el LL para conformar un cuadro (lo fue Sousa en este torneo, en reemplazo de Garín), otra en instancias tan importantes como semis o final.

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Se complejizaría demasiado el sistema de ranking (a menos que los LL no ganen puntos, o haya una fórmula pertinente) y se dificultaría la planificación de los jugadores («¿me quedo?», «¿me voy?») y el cierre de los cuadros de la semana siguiente.

Por ahora sólo planteamos problemas, pero no somos cerrados.

¿La vieja solución de tener exhibiciones preparadas como suplentes no puede funcionar? Es difícil encontrar tenistas disponibles para ello, lo sabemos.

Siempre queremos el mejor final para cualquier torneo, es el partido más observado, pero un mal final de torneo no quita lo acontecido en la semana.


El campeón

El final extraño de esta serie de torneos no debería opacar a un campeonazo como Casper Ruud en Baires o a Garín en Córdoba.

Ruud avisó en 2017 con la semi de Río, siempre fue un gran proyecto en canchas lentas, la rompió este año en la Copa ATP con triunfos sobre Isner y Fognini, y a los 21 años logra su primer ATP.

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En la Academia Rafa Nadal está trabajando el ingreso a la elite. Llegó allí fuera de los 100, y ahora pasará el mejor ranking de su papá (y lo bardea), para ser el mejor noruego de la historia, el único campeón ATP de ese país y el más joven en las dos décadas del Argentina Open. Pensar que los dos años anteriores había perdido en la qualy…

13 enero 2020

Sommelier de Copas (II)

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 13:42

Hubo post sobre la nueva Copa Davis, hay post sobre la Copa ATP.

Obviamente entraremos en algunas comparaciones, odiosas o no tanto, y les adelantamos que lo mejor del post es el final.

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Repaso rápido: los jugadores tuvieron la entrega de un torneo por equipos como la Davis, las ausencias no fueron tan distintas; los estadios también tuvieron sus claros pero, al jugarse en tres ciudades, terminó con una asistencia de 220.000 personas.

Algunos partidos terminaron bastante tarde, como en Madrid, y hubo cuestiones de programación, diferencias en el tiempo de recuperación entre series. De hecho, España debió jugar un partido al día siguiente en otra ciudad, con tres horas de diferencia de huso horario. A favor de la Copa ATP: los diez días son siempre mejores que comprimir todo en una semana. El público fue fervoroso como lo había sido el español, tanto el australiano como (principalmente) el serbio, el que carga más sustancias de las que debería, según Rafa.

Social media e innovaciones

Cuestión externa a los partidos pero ya saben: vemos cada vez menos horas de tenis y nos enteramos por las redes. En la Copa ATP intervino Tennis Australia, que también brilla en el trabajo en social media de la Copa Laver. Fue un punto muy favorable por sobre la Davis: desde los típicos highlights, los gifs que exprimen hasta las situaciones más insignificantes o las reacciones de los compañeros de equipo (ejemplo: las caras de Safin).

Más de 100 cámaras en las tres ciudades, la NetCam, la SpiderCam, realidad aumentada… Televisación y redes de primera línea. Aunque no lo piensen conscientemente (?), la cobertura oficial supone una diferencia importante. A calidades de tenis no tan distintas a las de la Davis, marca una diferencia a favor del torneo que recién terminó (no dejamos pasar que el hecho de que justamente haya finalizado recién; lo tenemos muy fresco).

El trabajo de TV y social lo complementamos con las novedades tecnológicas que presentó la ATP Cup, como el video review y los datos disponibles para los equipos en los bancos (otra de las buenas ideas: compañeros, capitán y entrenadores en las esquinas de la cancha),

La ATP Cup queda como el torneo moderno y futurista ya que no tiene la tradición de la Davis. Este es prestigioso, el otro es fresco. Quizá por eso en un par de las encuestas que vimos en twitter, la ATP Cup se lleve la mayoría de los votos (en la nuestra venía parejo al momento de publicación del post).

Los puntos de ranking y el calendario

El gran punto a favor de la ATP Cup: la entrega de puntos de ranking. Una de los aspectos a mejorar, también: la Copa entra como torneo 19 (recordad que la bolsa de puntos de un jugador suele componerse de 18) es una ventaja por sobre los que no participaron. Es raro (no malo) que jugadores ubicados más allá del puesto 200 tengan la chance de ganar puntos gigantes por haberse clasificado gracias a un compañero singlista muy bueno.

En cuestión calendario, a favor de la Copa ATP: reemplaza a torneos ya establecidos, con canchas permanentes, staff acostumbrado y una organización aceitada (Tennis Australia). Lo malo sería la desaparición de dichos torneos, en especial la Copa Hopman, y lo relegados que quedan los femeninos, como ocurrió en Brisbane, donde el WTA de esa ciudad, en la misma semana de la Laver, no se disputó en la cancha central durante los primeros días.

La gran pregunta -y el gran problema de los dos Mundiales en seis semanas- tiene que ver con esto de casi no tener vacaciones (en especial si juegan exhibiciones como Abu Dhabi) y, en el caso específico de la ATP Cup, comprobar cómo les afectará próximamente en el Abierto de Australia a los que llegaron más lejos en estos diez días que recién terminaron. Nadal dijo que sintió pocas energías al final y por eso se bajó del doble contra Serbia, Djokovic y Medvedev se castigaron de lo lindo a poco más de una semana del Abierto… En los berrinches de Tsitsipas, Zverev y Medvedev pudo haber habido (psicología-a-distancia alert) algún tipo de quemazón por el 2019 que nunca terminó.

El Mundial unificado

Para los Sub25 que lean este post: la distancia entre la ATP y la ITF es de la era pre-internet, pre-notebooks. Cada una tiene su propio Mundial. ¿Por qué no unificarlos? Parecería muy fácil, ¿no?

Lo mejor del post es este backstage que contó Sergiy Stakhovsky sobre la creación de la ATP Cup y algo que ya les habíamos comentado: Gerard Piqué quiso trabajar con la ATP y terminó en la Davis. Uno de los propósitos iniciales de esta nueva Copa era liberar a los jugadores de la obligación de tener que jugar la Davis para participar de los Juegos Olímpicos.

El problema fue que Piqué proponía organizarla en la semana actual de la Davis, en la semana siguiente o en Navidad, según reveló Stakhovsky. Ofrecía 50 millones de dólares en premios, 30 extra para la ATP. Imposible comprometer a los jugadores en esas fechas.

Finalmente se le dijo que no, y el Consejo de Jugadores siguió con la idea de tener una Copa propia. Doha se ofreció a comprar la licencia del Masters 1000 de París y hacer un torneo gigante, pero no prosperó. El millonario Larry Elison probó con su Indian Wells pero finalmente, Tennis Australia se lo quedó por diez años (gracias a un jugoso ofrecimiento de compartir el dinero de los sponsors). Piqué y su empresa Kosmos, mientras, empezaron a hablar con la ITF, quien gracias al lobby de la estrella del Barcelona pudo cambiar su formato histórico.

Mientras tanto, Novak Djokovic y Rafael Nadal se quejan de no tener un Mundial unificado y el serbio deslizó en el inicio de año que no sería raro que en 2022 ello ocurra. ¿La Davis se acoplaría a Tennis Australia? ¿La ATP Cup se muda a la Davis? Ya nos empezamos a marear.

19 diciembre 2019

N° 1 con entrenadora

Filed under: Info,Pienso de que... — TodosLosAutores @ 13:18

El tenis argentino cierra el año con dos número uno del mundo. Nada mal. Gustavo Fernández en tenis adaptado y Thiago Tirante como el mejor de los juveniles en tenis «convencional», gracias a su serie de títulos a fin de año y la victoria final en el tradicional Orange Bowl de Miami.

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🇺🇸Campeón del Orange Bowl 2019 🍊y nuevo número 1 del mundo!💪🏆 Cuando empecé el año estaba 120 del ranking y uno de los objetivos era entrar a los Grand Slams(50 aproximadamente)y hoy cierro mi etapa juniors de la mejor manera posible,siendo el mejor junior del mundo y ganando 3 títulos consecutivos,la verdad que no lo puedo creer todavía. Estoy muy contento con lo que me propuse en el año y cómo lo logré. Le quiero dar las gracias a todo mi equipo que sin cada uno de ellos esto no hubiera sido posible! @sportslab.ar @claudiodaniel.sosa @vanessatirante Mariano Seara, a mi familia y amigos por supuesto, mamá,papá,hermanas,abuelos,tíos y primos. A la @aatenis por apoyarme en cantidades de giras a lo largo de esta etapa. A mi sponsor @wilsontennis Y por último a todos ustedes que alientan y ponen cada granito de arena para que esto sea posible, simplemente GRACIAS A TODOS. Hoy se cierra una etapa y se abre otra! Por un 2020 aún mejor!💪

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Como ya sabemos, llegará la parte más dura para el chico nacido en La Plata, y él está listo: demostrar sus condiciones en mayores, quizá más en los challengers que en los ex-futures (que Thiago ya estaba jugando durante el 2019), mientras el público no-tan-de-nicho empieza a conocerlo en entrevistas de los portales online más visitados y él deberá asimilar esa súbita fama (para volver luego al camino silencioso).

Tirante había ganado el Orange Bowl en Sub 14, y venía jugando los Grand Slams juveniles. Sin embargo, en estos meses vino un maremagnum (?): se clasificó para el Masters juvenil de Chengdu (China) y la ITF lo invitó, junto con otros juniors, a actuar como sparring de los top en Londres. Allí guardará en la memoria estar quiebre arriba contra Federer (posta) en un set de entrenamiento. Obviamente no faltaron las fotos de rigor.

Hay un dato interesante en Thiago, que sale de lo común: la head-coach del equipo es su tía, Vanesa. Obviamente no lo marcamos por el parentesco sino porque es mujer. Thiago juega al tenis desde muy chico en el club La Cumbre, que es de sus abuelos, por lo que la familia siempre estuvo muy presente. Otra tía, Valeria, también participó en su formación. En el equipo de trabajo han colaborado entrenadores con pasado profesional como Gustavo Luza, pero los Tirante decidieron volver a la estructura anterior: dos veces por semana en La Plata con Vanesa y tres días de físico y entrenamientos con otros jugadores en Buenos Aires.

Madre de mellizos hace nueve meses, Vanesa ya planifica la pretemporada con su sobrino. Mientras, se analizan ofertas de academias del exterior e invitaciones a varios torneos profesionales para el primer semestre del 2020: los beneficios de cerrar el año en el primer lugar juvenil. El objetivo de Thiago es terminar el próximo año entre los mejores 300 del ATP y asentarse en los challengers. De hecho, iba a arrancar el año jugando torneos menores en Antalya (Turquía) y ahora proyecta un calendario más ambicioso.

Recordarán algunos de ustedes que hace un par de años, uno de los «temas de moda» del circuito, las «trends» que suelen ser reflejadas en publicaciones de medios en inglés, era la de las entrenadoras mujeres para tenistas varones. Andy Murray, el tenista más feminista, dio el ejemplo con la contratación de Amelie Mauresmo.

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En rigor, no hubo hasta el momento muchos casos en el profesionalismo y el de Murray-Mauresmo fue el único que no implicaba relación familiar/marital: Denis Istomin era entrenado por su madre Klaudiya, Mikhail Kukushkin por su esposa Anastasia y Donald Young, por su madre Illona. Tessa Shapovalov formó y preparó durante varios años a su hijo Denis, así como Judy Murray lo hizo con Andy.

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Desde La Plata aportamos un caso en juniors. Veremos qué ocurre en los próximos años. Ya desde la época de Vilas y Locícero, en la historia del tenis argentino siempre se ha destacado la figura del entrenador. Si lo logrado por tía-sobrino tiene un correlato en la etapa profesionalismo, allí estará la disrupción.

29 noviembre 2019

Sommeliers de copas

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 12:52

Finaliza la primera de las seis semanas comprendidas entre la nueva Copa Davis y la nueva Copa ATP. Las dos con elementos en común. Las dos bastante parecidas. Imaginamos a los organizadores de la segunda tomando nota de los aciertos y errores de la primera.

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Después de varios días de digerir al invento de Gerard Piqué y de lecturas posteriores sobre el tema, escribimos conclusiones de la Davis. Porque podemos. Es un post que armamos sin quejarnos tipo ñañañaña por la nostalgia de un formato que no queríamos ver morir y que era absolutamente otra cosa: ganar la vieja Davis obligaba a rendir como equipo durante todo un año.

A continuación, algunas ideas y/o conclusiones vertidas a 10.000 kilómetros de Madrid.

El público

Al principio todos nos convertimos en sommeliers de concurrencias. Lo mismo haremos con la nueva Copa ATP. En la Caja Mágica hubo canchas vacías en los primeros días, canchas llenas o semillenas al final (especialmente cuando jugaba España). El propio Piqué tuvo ganas de defender los primeros guarismos (?) y ligó un tuit inesperado.

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Con tantos países jugando a la vez, con sede única, era de esperar que no todos llenaran. En Madrid hay argentinos, franceses, británicos, kazajos (?) y el resultado fue diverso: gran clima en el España-Argentina mientras Andy Murray regalaba entradas para llenar la cancha (su hemano Jamie daba opciones de vuelos) y algunos jugadores franceses se quejaban porque se escuchaban cantando el himno por primera vez (ergo, no escuchaban al público). Sin embargo, vimos un Tsonga-Krajinovic en el que el fan se escuchaba fuerte.

Nos imaginamos si, por ser país campeón de la Davis, en cinco años el torneo llegara a Buenos Aires (rescatando las palabras de Pique: «Queremos mover a la competencia. La Davis es de sus federaciones. Debe ir a Asia, Norteamérica. Sudamérica, diferentes ciudades»). ¿No sería increíble, en sede única, poder elegir en simultáneo ver las canchas donde jueguen Argentina, Shapovalov y un ya veterano Djokovic? Nota al margen: tenerlos a todos juntos también brinda la posibilidad de una mejor cobertura de los medios que viajen. Más historias y difusión en una sede única.

Casualidad o no, la Davis la ganó el que tuvo al mejor jugador (en single y doble) y también el que fue local. Obviamente, España destacó el apoyo de su público y, como siempre en la Davis, un porcentaje de la victoria es suya. Veremos qué pasa con Australia en la Copa ATP.

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La política y la unificación

Lo dijo Piqué, lo dijo Djokovic y lo dijo Nadal: debe seguir persiguiéndose el sueño de una copa mundial unificada. Para los más chicos: la guerra fría entre la ATP y la ITF lleva varias décadas y cada una va por su lado. Piqué, quien desde el Grupo Kosmos trabaja con la cúpula de la ITF, ve con buenos ojos la llegada del italiano Andrea Gaudenzi al mando de la ATP, para reiniciar las charlas que apunten a un Mundial conjunto.

«El tenis es, desde ahora, sólo negocio y política», dijo Boris Becker.

No puede haber dos mundiales en siete semanas. No puede haber una Davis en una semana: demasiado tenis comprimido pese a los partidos a tres sets, con finales de madrugada (uno a las 4m04 de la mañana) y demasiada exigencia para los que avanzan. Y más si finalmente son equipos de dos jugadores como ocurrió con Canadá (Vasek Pospisil terminó destruido) o Rusia. La lucha política también incluye a la Copa Laver y Roger Federer, dueños de la preciada fecha de septiembre, en la semana posterior al US Open.

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Particularidades del sistema

El formato «Copa de las Naciones de Düsseldorf» (dos singles y un doble) tiene sus particularidades: en el segundo partido, el singlista del equipo que perdió llega bastante comprometido; el del equipo que ganó, más agrandado. La ventaja anímica del 1-0. Lo vimos con el Peque Schwartzman en las series de Argentina con Chile y Alemania.

El doble -sólo por apreciación y lógicos porcentajes de incidencia sobre la serie- parece ser más preponderante que en el sistema anterior. Son particularidades de cada formato: así como extrañamos los tres días, la chance de darlo vuelta el domingo, los nervios de los jugadores que se iban a dormir pensando en el día siguiente, ahora les toca jugar mini-series casi todos los días. «Es como cuando éramos chicos y jugábamos los Sudamericanos: todos juntos en una sede», recordó Gastón Gaudio.

Un tema para solucionar en cuanto a la definición de las series y los grupos: un par de equipos «tiraron» el doble y eso afecta a terceros. Por otro lado, no puede ser que estemos hasta último momento con la calculadora y la letra chica del reglamento viendo quién se clasifica como mejor segundo. La intriga de esas horas -que alcanzaba hasta los responsables del torneo- debería desaparecer. El sistema debe ser más claro. No sabemos cómo solucionarlo (guiensó).

Quejas y compromiso

Obviamente hubo críticas de antemano como el palazo que tiró Alex Zverev o lo que dijo Ion Tiriac: «Deberían condenarlos de por vida por lo que hicieron (el cambio de formato)». Hubo problemas de televisación en los Estados Unidos (no se vio el torneo entero, apenas dos series de su equipo). Piqué y Albert Costa quedaron satisfechos con el resultado por ser la primera edición. Novak Djokovic los apoyó. Federer y Wawrinka no juegan ni una ni la otra.

Lo que le da un apoyo a la nueva Davis es cómo lo sintieron los jugadores que sí participaron: con los nervios de la Davis y los festejos de la Davis y la interacción con el público que había, al estilo Copa Davis. Estuvo el espíritu de equipo, se sobrepusieron al cansancio de fin de año y se deprimieron al perder (ver la conferencia de los serbios por el fin de una era).

En la final, Roberto Bautista Agut pidió jugar (y ganó) después de llorar el fallecimiento de su padre apenas días antes. Aún con problemas físicos, Felix Auger-Aliassime reemplazó a un cansado Pospisil. Actitudes que no ocurrirían en muchos torneos del tour. Ni hablar de Rafa Nadal y su «juego-todo» pese a la exigencia física. El 1 del mundo no pierde un set en singles en la Davis desde la final de Sevilla 2011, ante Del Potro.

No a la depresión

La jugaron la mitad de los top ten (Federer y Zverev nunca iban a hacerlo; Medvedev se bajó a último momento; Thiem y Tsitsipas no se clasificaron). La afluencia de público fue buena y debe ser mayor. Deben mejorar el sistema de competencia, la programación (Canadá jugó un día antes que todos su serie de cuartos), la disponibilidad de canchas. Ojalá haya alianza con la ATP y un Mundial único. Hay ideas de combinarlo con la Fed Cup. Por más que lo extrañemos como ustedes, comparar a la nueva Davis con el sistema viejo es quedarse en la nostalgia y la depresión (?). No volverá, al menos por ahora. Los jugadores que participaron le dieron ese «aire de Copa Davis». Veremos cómo mueve ahora la Copa ATP, sin la tradición pero con los puntos de ranking.

5 noviembre 2019

Los viudos de Gael

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 20:27

En la carrera del/la tenista, del nivel que sea, existen esos momentos que pueden cambiarlo todo. Esas oportunidades que, analizadas en retrospectiva a la hora del balance, pudieron haber sido las pocas disponibles para dar un salto de calidad; aquellas que se recuerdan puntualmente si fueron tomadas o desaprovechadas.

En el tenis suele haber revancha, oportunidades múltiples para pasar a un nivel más alto. Ejemplos: la final que te habilitó pasar de categoría challenger a ATP, cuando ganaste un partido importante en tu país (escribía como tenista el bloguero), alguna marca personal en un Grand Slam…

Esta semana, los Maestros (?) van llegando a Londres y los NextGen se muestran en Milán, pero nosotros nos quedamos con el gustito amargo de lo que ocurrió con Gael Monfils en el último trimestre. El francés, ya con 33 años, se sobrepuso a problemas físicos y termina el año top ten, lo cual es muy elogiable, pero tuvo dos oportunidades clave para dar ese salto de calidad y ambas las perdió; contra sí mismo y contra sus rivales de turno.

La primera fue en los cuartos de final del US Open, una pelea extenuante perdida con Matteo Berrettini, con una definición a pura ansiedad, fatiga y miedo, en la que Monfils levantó un 5-3 en el quinto y se fue demasiado atrás en la línea. El italiano atacó y se llevó el premio a su valentía.

En París-Bercy, a Gael se le presentó un cuadro relativamente accesible. En los primeros días empezaron a caerse los candidatos a pelear por los últimos lugares en Londres y la definición del último casillero quedó en sus manos y en las de un Denis Shapovalov en gracia (campeón de su primer ATP, en Estocolmo, y muy confiado en sus impactos en estas semanas).

Si Monfils hubiera ganado ese partido de cuartos, se habría clasificado para su segundo Masters (2016; perdió con Thiem y Raonic y no se presentó al último). Pero Shapo metió todas y dejó mudo al AccorHotels Arena (nombre comercial del Palais Omnisports). Gael colaboró con una doble falta importante el inicio del segundo set. «Berrettini me debe un vino, algo barato», bromeó el canadiense. «Estoy contento por él y triste por Gael». Same, amigo.

Berrettini se convirtió así en el clasificado al Masters con menor cantidad de puntos desde 2009, cuando se instaló este sistema de puntuación. Monfils avisó que viajará a Londres como segundo suplente, porque a su novia Elina Svitolina (finalista del Masters femenino en Shenzhen) le gusta mucho la ciudad. Irá más en plan social y vacacional, pero la probable baja de Rafa Nadal quizá le abra una puerta que no esperaba.

Recordamos a un Gael Monfils bravío (?) en aquella Davis contra Argentina en 2010, cuando pudo más que David Nalbandian en Lyon. Nos da lástima que nunca haya podido llegar a una final de Grand Slam o no tenga títulos de Masters 1000. Esperamos que tenga más oportunidades, queremos que no sólo sea el Hombre Jotshot y que por más que nos guste el antihéroe, logre algún título bien grosso.

Si no, seremos los viudos de Monfils.

23 septiembre 2018

El show y el tenis

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 22:29

El viernes pensábamos en Diego Schwartzman. Venía de una serie complicada de la Argentina contra Colombia en la Copa Davis y enfrentaba a David Goffin en la Copa Laver.

Estadio lleno en Chicago. Lo abrazaba Borg al final, lo aconsejaba y apoyaba McEnroe, Kyrgios y Sock le festejaban todo. Salían puntazos, un final apretado, match points… Muchos disfrutaron del tenis y la velocidad del Peke por primera vez. Casi 10.000 personas lo adoptaron como local… La felicidad que habrá vivido en esta experiencia junto al Team World -y la familia de Diego, que viajó especialmente- no se la olvida más.

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El año pasado escribimos un post sobre la Copa Laver, a la que llamamos «el All Star Game». Destacamos las innovaciones tecnólogicas, la cancha negra y otras cuestiones, y leímos críticas en las redes, las mismas de hoy, sobre que se trataba de un show, de una exhibición, con el tinte derogatorio de la ocasión. Federer y Nadal actúan todo, no les creemos, se decía aquella vez. Nosotros tampoco compramos esa parte del show, pero no es la vara con la que elegimos medir a la Laver, ni la parte más importante de esta historia.

Lo importante estuvo en la cancha. En el tenis.

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Es cierto que les pagan miles de dólares por sobreactuar equipo. Coincidimos. Quizá también se sienten niños en un recreo.

Por eso esta arenga de Dimitrov.

O esta pincelada de Goffin, fan de Federer desde chico.

O esta arremetida de Edmund, a lo loco.

Las charlas técnicas de Federer en cualquier idioma. En serio, a Zverev podrían servirle para el circuito.

Históricamente, la exhibición siempre tuvo un valor menor y es entendible: no hay nada en juego, simplemente dos o más jugadores o jugadoras que viajan a un lugar para mostrar sus técnicas y destrezas y, en muchos casos, hacer reír con una Gran Willy, la complicidad del público o algún ball-boy o ball-girl que quiera reemplazarla/o durante un punto.

En los últimos años hemos visto, especialmente en la Argentina, algunas «exhibiciones en serio». Hubo sets arreglados, un horario en el que «el partido tiene que terminar», pero grandes momentos de Federer y Delpo en el Tigre, o Nadal y Djokovic con Nalbandian. Quizá tiraron algunas Willies pero también mostraron la velocidad de pelota que vemos por tele o streaming. No fueron payasos sino tenistas.

La Laver dio un paso adelante en ese sentido. Se quitaron la mochila de los puntos, el ranking, y dieron un muy buen espectáculo dentro de la cancha. El nivel de tenis (ayudado por el supertiebreak en vez del tercer set) fue entretenido. El público acompañó, como en Praga un año antes.

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En estos días, la Laver inspiró los debates del año pasado. Lo vimos en las redes, donde hasta se llegó a proponer definiciones de «exhibición». Nosotros simplemente decimos: los participantes de la Laver brindaron un muy buen show, serio dentro de la cancha, «responsable», y eso también tiene que ver con que sea una exhibición. De ninguna manera queremos esto para el resto del año; que quede en estos días nomás. Ya desde mañana disfrutaremos de los partidos con presión, del miedo a ganar un torneo con historia, de los jugadores que no se asustan y vencen ese miedo. No queremos una Laver todas las semanas.

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Quejarse por default porque «es una exhibición»… No elegimos ese camino, pero sí coincidimos en que el resultado es intrascendente. Si el Mundo gana 20-0 o si Europa ataca a Kamchatka, da lo mismo. Y si no gusta el show de afuera, está perfecto.

Lo importante, el tenis, apareció en la Laver. Veremos qué futuro tendrá cuando Roger no esté.

19 marzo 2018

√ Masters 1000

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 13:20

– No sabemos qué tan nerviosos estuvieron ustedes, si querían que ganara Delpo o Roger, pero se trató, por el momento, del mejor partido del año (¡y a tres sets, no a cinco!). No lo decimos sólo nosotros y pueden observarlo en los highlights. Como había anticipado Federer, cada vez que juega con el argentino -o la mayoría de las veces, y ciertamente en los últimos partidos- se trata de una pulseada para ver quién es más fuerte. Hubo de todo: match point perdido por Del Potro en el tie-break (con un drive invertido que quedó en la red, al cual se refirió varias veces en rueda de prensa: «Es mi tiro y no lo puedo fallar». «En los match points de Roger pensaba en ese drive»), match points perdidos por Federer, enojo de los dos con el juez de silla por el público y por el supuesto favoritismo de Federer, por el Ojo de Halcón… Sobre todo, exhibieron un muy buen tenis en los momentos decisivos.

– Las alternativas de un partido así nos vuelven a mostrar una de las bellas características del tenis: los cambios abruptos en pocos puntos. Podrían decir que en el fútbol pasa lo mismo con un gol, pero miren el tie-break del segundo set, que match point para uno, set point para el otro, el 5-4 de Federer… En unos 20 puntos habíamos pasado de esa situacíon al 5-0 de Delpo en el tie-break. Todo se modifica tan dramáticamente y tan rápido que hasta Twitter queda viejo.

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– Con Del Potro siempre pasa esto: gana algo importante y ya lo postulamos para número uno (que sea 3 primero, pero no negamos que pueda llegar a la cima, ya sorprendió varias veces), que gane más Masters 1000, que todo depende de él. Las lesiones de muñecas y el revés recuperado no suele mencionarse demasiado y es algo que hay que tener en cuenta. En Indian Wells se evidenciaron los progresos de los golpes a dos manos, especialmente en el paralelo, un tiro que quizá no va fuerte pero sí controlado.

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– La final tuvo un encendido (?) y una repercusión notables («Del Potro» y «Delpo» primeros TT, global y argentino) porque del otro lado de la red estaba Federer. Si Delpo le hubiera ganado la definición a Thiem o a Tiafoe no habría sido lo mismo. Mucha gente se suma al tenis por Roger aunque se tratara de la final de Niza. Este punto parece obvio pero sirve para explicar la repercusión del título, que tiene que ver más con el rival que con haber ganado su primer Masters 1000.

– Roger siente que los partidos con Delpo son especiales y por eso los enojos y los gestos que no le vemos en otras ocasiones, como aquellos cuando erraba una derecha, como cuando se decía que moviera las piernas, o los festejos airados y los reclamos al juez. Ocurrió en Shanghai y en Basilea 2017, un Roger más calentón y, en algunos momentos, bien lejos de aquel que merece el premio a la conducta deportiva (Sportsmanship). Esto, obviamente, dentro de los parámetros Federer, tampoco es que le pegó a una abuela (?).

– Una estadística que no suele mencionarse demasiado: Delpo es el jugador que más le ganó a los número uno (nueve veces) de los que no fueron Uno. En este caso, le cortó el invicto 2018 a Roger (17-0, el mejor arranque de su carrera) y, a no olvidar, le levantó tres match points con el saque del suizo. Ya pudo vencerlo en finales de 500, 1000 y de Grand Slam, y tiene un récord de 4-2 en finales ante Federer (18-7 el global para éste). En este torneo, Delpo llegó a las 400 victorias -401- en el ATP (no challengers) en apenas siete años y medio de tour completo (2016 fue una temporada de recuperación). Quedó a tres títulos de Clerc (25 a 22), detrás de los 62 de Vilas.

– Dato no menor: Del Potro ganó la batalla de los puntos cortos. Justo ante Federer.

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