Fue buena

17 agosto 2016

Por qué nos sorprendió a nosotros y a él mismo

Filed under: Pienso de que... — Marcos @ 15:45

Dejamos pasar la ola como casi siempre. Nos encanta reflexionar cuando se calman las aguas y poner situaciones en contexto. No nos queremos hacer los distintos, sino que somos lentos para pensar (?).

¿Por qué Del Potro no sólo nos sorprendió a todos, sino a sí mismo?
Porque su físico no estaba supuestamente preparado para todo esto.

Veamos cómo fue pasando de grado.

1) El regreso, en Delray Beach. El revés que pegaba empujando, tan débil que descolocaba a los rivales por lo corto. En el segundo partido ya se agitaba después de un peloteo largo.

2) La primera “gira”, Indian Wells y Miami, torneos bien separados como para descansar. Mejoró contra Berdych y luego vino el típico freno de toda curva ascendente, su partido con Horacio Zeballos, principalmente en lo mental.

3) Su regreso al polvo de ladrillo después de tres años, en la superficie que más le cuesta (aunque haya hecho semifinal de Roland Garros), sus primeros dos torneos en semanas seguidas y los primeros triunfos consecutivos en Munich, también su primer partido a tres sets… En Madrid, la primera gran victoria, contra Dominic Thiem, quien luego llegaría a semifinales en Rolanga y lograría un merecido lugar en el top ten. En la derrota ante Jack Sock, ya impactaba el revés de mejor manera.

5) La primera gira extensa, en el césped, superficie favorable para no correr tanto y para las variantes. Buenas victorias sobre Dimitrov y Simon en Stuttgart, gran triunfo ante Wawrinka en Wimbledon. Sin embargo, al partido siguiente no aguantó de físico y cayó ante un inspirado Pouille, luego cuartofinalista.

6) Regreso triunfal en la Davis, en dobles, punto clave con Guido Pella.

De ahí saltamos a los Juegos. No jugó Washington para preparar Río. Utilizó su última chance de ranking protegido por lesión (por tiempo le quedaba Cincinnati, pero se bajó). Antes de viajar a los Juegos, indicó que el sorteo sería determinante.

Del Potro no jugaba cinco partidos desde enero del 2014, cuando ganó el título en Sydney y un par de semanas antes de retirarse en Dubai para volver a pasar por el quirófano. Para el último registro de seis partidos en una misma semana hay que retroceder hasta Wimbledon 2013 y la épica semifinal ante Djokovic. Pasaron más de tres años, en el mundo del tenis parecieron diez.

Con el rendimiento en Río se repite eso de que “ahora sí está de vuelta”. Es la tercera vez que se afirma ese mensaje en un mes y monedas, después de ganarle a Wawrinka en Wimbledon, en la Davis y ahora. Lo habrán leído o escuchado. Cuantas más veces esté chequeada la afirmación, mejor (?).

Más allá del deporte nacional de asegurar y augurar situaciones, positivas y de las otras, la mejoría de Del Potro puede traducirse desde lo discursivo: empezó a hablar menos sobre la mano y más sobre disfrutar. Como en lo deportivo, fue un proceso natural y no forzado. Por añadidura, ese “cambio” se fue dando a medida de que fue recuperando sensaciones dentro de una cancha de tenis.

Del Potro prefirió transitar el proceso con cautela y paciencia. Sus expectativas fueron medidas desde su vuelta hace algunos meses y se focalizó en la búsqueda de buenas sensaciones, en lo simple: jugar sin dolor, estar sano, sentir que los esfuerzos valieron la pena y en su mano.

Fue dando pasos positivos, si bien el proceso no es lineal, y con el diario del lunes el resultado fue acertado. Su físico es bastante especial y la inactividad se siente. Hay que entender que volver a jugar en el más alto nivel no es lo mismo que cuando nosotros no jugamos a la pelota por un par de meses y no tenemos drama en ir a jugar un picado con amigos repentinamente. Cambia la exigencia a un nivel exponencial.

Sin entrenador ni PF fijos (lo ayudaron Orsanic y el Niño Hood y ya explicó que, hasta ahora, no podía planificar nada al no tener certeza sobre su futuro), con el revés y el físico por mejorar, Del Potro fue igualmente capaz de hacer lo que hizo. El corazón y sus ganas suplieron todo eso, y no estamos tratando de bajar línea de autoayuda cual góndola de supermercado (?). Pero no se puede explicar solamente por una mejora física.

De todas formas, los problemas de Del Potro siguen siendo de esa índole, pero ha transitado una considerable mejoría y su objetivo de terminar el año sin lesiones está a la vuelta de la esquina. Ya habrá tiempo para que haga una buena pretemporada y lo caguen a palos en ese rubro para quedar como una Ferrari.

“Ubicar a Juan en su momento actual y ver lo que hizo realmente es una hazaña y también un hecho histórico que se pudo ver. Ganarle al uno de mundo (Djiokovic), ganarle a Rafa (Nadal) y jugar una final de cuatro horas, no se le podía pedir más”, afirmó su kinesiólogo Diego Rodriguez, pieza importante en este retorno del tandilense.

Andy Murray dijo que muchos jugadores que no fueron a los Juegos seguramente se replantearan esa decisión al ver el gran torneo que resultó la cita olímpica. Además, el 2º del mundo también aseguró que no tiene dudas de que Del Potro puede volver a ser un jugador top 5 si sigue por este camino. “Cuantos mas partidos juegue y mas confianza tenga en su revés. Creo que con los problemas de los últimos años mejoró mucho su slice. Si está bien físicamente no hay razón para que no vuelva a la cima de nuevo”, afirmó el doble oro olímpico.

No obstante, Del Potro no va a cambiar sus prioridades a pesar de los elogios. Su planificación apunta a 2017. Por si no alcanzara con la emoción olímpica, recibió ayer la confirmación de que fue invitado al US Open y volverá a Nueva York por primera vez desde 2013.

¿Para qué más está Del Potro? Quedarán un puñado de torneos hasta fin de año, armará su calendario en función de la Copa Davis y buscará seguir encontrando motivaciones para lo que sigue, hasta quizá dé algún otro golpe antes de final de año. Mientras tanto, Del Potro ya puede sentirse un tenista a tiempo completo y con su talento y decisión y siendo un cabeza dura del trabajo dificilmente se pueda ponerle un techo.

3 agosto 2016

El tenis y los Juegos, una relación particular

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 01:25

¿Hay algún deporte que se juegue de enero a noviembre sin parar?

¿Cuántos deportes hacen pensar a sus protagonistas en puntos -y luego dinero- desde tan temprana edad?

Seguramente, pocos deportes son tan elitistas, tan exclusivos, tan darwinistas como el tenis. Eso lo tratamos en nuestro podcast triple.

Estas son primeras consideraciones -al voleo- cuando intentamos analizar la relación entre el tenis y los Juegos Olímpicos. Por lo pronto, al tenista muy bueno, los Olímpicos “se le meten” en el medio del calendario y lo alteran, complican en cuanto a husos horarios, traslados y superficies (Beijing 2008, por caso) y encima no se trata del torneo más importante que va a jugar en el año. Esos siempre serán los Grand Slam.

Sobre problemas de traslados, pregúntenle a Aga Radwanska.

La consideración del tenista para con los Juegos es completamente individual. No hay una forma única, como no hay de tratar a la Copa Davis. Para algunos es muy trascendental, para otros algo muy significativo, para otro grupo quizá como un buen Masters 1000 (sin puntos en Río), otros prefieren cobrar una buena garantía o sacar puntos en torneos menores, otros irán a los Juegos a pasar un buen rato y vivir una experiencia nueva en la Villa… Definitivamente, como contaba Juan Martín del Potro en esta nota con ESPN, conseguir una medalla cambia todo el panorama y las consideraciones. Hasta ese momento no hay espíritu olímpico. Fernando González y Nicolás Massú lo cuentan en su libro. El que pudo subir al podio siente algo especial. Para el que viajaba con expectativas y le va mal, los Juegos quizá no hayan sido una linda experiencia.

La diferencia básica se establece con deportes como el atletismo o la natación. Mientras los Juegos aparecen como un torneo más, un maratonista o un especialista en 200 libre se preparó durante cuatro años para este momento. Sólo ocurre en el fútbol, el golf y algún otro deporte más esto de que el JJOO no sea la competencia más trascendental que se pueda encontrar.

Roger Federer venía hablando de Río hacía tiempo y en forma repetida. Novak Djokovic lo tenía como prioridad para 2016 junto con Roland Garros. Lo mismo Andy Murray, que hasta los Juegos 2012 pensaba que no podía ganar las grandes finales. Delpo recuerda su medalla en Wimbledon como un gran momento en su carrera, casi como el US Open. Nadal reaparece luego del parate post Roland Garros y dice que si no hubieran sido los Olímpicos, no habría forzado este regreso.

Rafa quizás haya dado el ejemplo en Beijing e incitado a los grandes a querer imitarlo y perseguir el podio.

Por el lado de los que tienen objetivos más modestos, participar en un Juego Olímpico puede ser un hito en su carrera. Es el caso de Máximo González, que logró buenos resultados en el doble, recibió la invitación de Del Potro para combinar rankings y será olímpico por primera vez, a los 33 años. Lo mismo Guillermo Durán, el tucumano que en los Juegos anteriores intentaba zafar del pantano de los futures.

Podríamos citar casos como Darian King, de Barbados, o Radu Albot, de Moldavia. Recordamos a Marcos Baghdatis como abanderado en Chipre.

También lo de Pablo Cuevas, primer uruguayo en el tenis olímpico desde 1996 (Marcelo Filippini). En este video con Guga Kuerten expresaba sus ganas de estar en Río. Se perdió la chance en 2012 por la lesión de rodilla que casi lo retira del tenis.

Otros jugadores quizá no tengan tal entusiasmo. Algunos top se bajaron por el asunto del virus Zika. ¿Será el motivo real?

A los que van con dudas, la Villa los puede cambiar. Llega el momento de las fotos entre deportistas de palos distintos, como las que ilustran este post. De intercambiar experiencias, como cuenta Manu Ginóbili en esta nota. Allí quizá algunos tenistas sientan que por un rato la cosa es distinta, aunque no haya puntos ni dinero.

Recomendable nota relacionada: Los Juegos Olímpicos desde el sillón.

27 julio 2016

Andá tranqui, Roger, te estaremos esperando

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 02:15

Lo primero que nos sucedió al enterarnos la noticia de que Roger Federer no jugará el 2016 -quizá nunca más un Juego Olímpico- es escuchar a una voz interior, una voz suave, quizá era del mismo Roger, que nos decía: “Oh, chicous de FueBueno (no hablaba muy bien el español la voz ésta), no empiecen a llourar por mí, voy a volver. Say thank you por todou lo que ya he hecho”.

Esa es la postura que tomaremos en este post: no lloraremos como fans -los que quieran descargarse como tales, perfecto-, solamente tomaremos este parate como un ejemplo de lo que está por venir en algunos años (a los que apostamos a una nueva generación muy desarrollada desde lo técnico). Esa es la gran noticia, que falta mucho para que Roger se retire. Ya piensa en volver en 2017 y jugando tenis agresivo, lo cual se encargó de destacar en su mensaje.

Este año ya hubo adelantos desde la cirugía de rodilla y los problemas de espalda, que hicieron que se perdiera varios torneos importantes como Roland Garros (primera falta a un Grand Slam en el milenio) y algunos Masters 1000. Después de la caída (figurada y real) ante Raonic en Wimbledon, su manager indicó que los estudios iniciales no indicaban problema mayor.

La buena noticia es que quiere seguir jugando. Lo increíble es que hubiera seguido lo más normal a punto de cumplir 35 años y enfrentando a tipos cuyos entrenadores, en algunos casos, fueron rivales de Federer. El circuito está lleno de treintañeros pero seguir en el top 4 es digno de un extraterrestre que nos malacostumbró (el único que andaba por ahí era David Ferrer y ya está cayendo) cuando ya pasaron 13 años de su primer Grand Slam.

La novedad será ver a Roger fuera del top ten y quizá del grupo de 16 mejores cuando llegue el Abierto de Australia. Los cuadros serán más difíciles para él, ¿pero piensan que no estará a la altura? Le tenemos fe, quizá no para ganar un Grand Slam pero sí para meterse en el top ten con todo por sumar durante gran parte del año.

La historia reciente de los campeones a su edad no lo avala, pero en varios rubros Roger desafió a las estadísticas que lo precedían.

Seguramente estará con miedos de no volver a ser, la presión sobre el qué dirán, sobre el probable “inicio del retiro”. Su primer desafío, si la rodilla sana (no especificó la gravedad de su lesión ni cuánto le demandaría) sería light, en el regreso a la Copa Hopman con Belinda Bencic.

Del lado de enfrente le mandan saludos.

17 julio 2016

Cómo es el verdadero trabajo en equipo (dentro de la cancha)

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 15:03

En FueBuena, ya lo saben los lectores históricos, tratamos de no excedernos en eso de destacar la unión o desunión de un grupo para explicar las victorias o derrotas en la Copa Davis.

Coincidimos seguramente con ustedes con que si hay buena onda general es más probable que todos piensen en positivo y den lo mejor de sí. También en que es bueno que el capitán Daniel Orsanic destaque los valores de la unión como ejemplo para los más chicos, pero al final de cuentas entra uno solo a la cancha en cuatro de los cinco puntos y, si bien tiene mucha más gente por defraudar que si se tratara del circuito ATP, tiene que resolver por él mismo, con la raqueta, pelotita, el rival, la cancha y las condiciones.

Las relaciones interpersonales no explican resultados en Copa Davis o al menos no son la razón principal.

Sin embargo, hay una historia de trabajo en equipo quizá más aburrida de apreciar que si tal se peleó o amigó con tal otro, y es el trabajo en equipo a lo largo de una serie.

Hacemos flashback a un fin de semana de Copa Davis de 2012. Croacia llegaba al Parque Roca de Buenos Aires con Marin Cilic como jugador peligroso e Ivo Karlovic algo más incómodo en el polvo de ladrillo.

El primer día, antes de que Juan Martín del Potro despachara en sets corridos a Karlovic, David Nalbandian había perdido en cinco con Cilic. En el doble, Nalba se unió a Eduardo Schwank y juntos vencieron 8-6 en el quinto a Cilic y Karlovic.

El domingo, Cilic no podía mover las piernas y fue víctima de Delpo, que le ganó 6-1, 6-2 y 6-1.

La serie la cerró el tandilense pero sin el trabajo del unquillense -y también el roldanense- no habría sido posible tenerlo a Cilic hecho una piltrafa (?) el domingo. Los argentinos no eran los mejores amigos pero trabajaron en equipo.

Este fin de semana, en Pesaro, ocurrió algo parecido. Sin top 40 entre sus miembros, Argentina ganó por ser el equipo más largo.

La lluvia del viernes terminó complicando a Italia y específicamente a Fabio Fognini, que tuvo un partido sencillo ante Mónaco pero poco descanso entre un doble exigente y el primer single del domingo.

Afuera del equipo en la serie con Polonia, Delbo ganó un partido clave ante Seppi (incluso lo “retiró” de la serie), esperó con nervios que Del Potro y Pella cerraran el doble y apareció más fresco ante Fognini.

Si bien el italiano amenazó con una remontada, le pesaron las diez horas de juego en dos días y el argentino mostró su espíritu de lucha para remontar el 3-5 en el cuarto set.


(Fotos:
sitio de Copa Davis).

Si no hubiera sido Delbonis, Mónaco, Pella o en todo caso un Del Potro no tan entero físicamente habría tenido muy buenas chances de definir ante Lorenzi.

Argentina no ganó nunca la Davis pero mantiene la categoría desde que regresó en 2002 y metió su 11a. semifinal en 15 años.

Y ahora nos permitimos bromear con esto:

 

10 julio 2016

London Calling Día 14: Murray, Serena y una final con suspenso

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 22:45

El primer Wimbledon era para “la gente”, para los británicos. Este parecía ser para él, otro era el disfrute. Se notaba en su festejo, en la cara de su familia, esposa y equipo en el banco, como si estuvieran más contentos por él que incrédulos por el logro que representaba. Andy Murray lo confirmó luego ante la prensa.

La historia del tenis empieza a congraciarse con Murray, un jugador que si no fuera por los “mostros” que tuvo adelante (y alguna que otra flaqueza suya en finales) sería un justificado número uno del mundo y coleccionista de títulos de Grand Slam. Ante la caída de Djokovic y Federer, aguantó la presión de ser el favorito con un cuadro nada sencillo (Kyrgios, Tsonga, Berdych, Raonic) para coronarse de nuevo, como en 2013, como en los Olímpicos, en Wimbledon. Su récord en finales de Grand Slam ahora es de 3-8.

El post de Murray campeón tiene un columnista al que no le pagamos y ni siquiera lo invitamos: Andy Roddick. El ex número uno se lanzó a Periscope (red social de streaming, de videos en vivo) a comentar la final en dos intervalos: primer set – atender a su bebé – segundo set. Prometió que hará más transmisiones en el US Open. Fue espontáneo, no hubo acuerdo comercial, al menos hasta ahora. Más relajado que en una transmisión televisiva, irónico pero muy comprometido y honesto con los contenidos, Roddick describió las claves de la final mientras acontecía, punto por punto.

 

 Andy y Kim en la cena de campeones.

Todos sabemos que la finalísima se trataba de El Saque y ataque constante contra La Devolución, defensa y variedad. Roddick agregó cuestiones de quien estuvo allí, como los vientos cruzados en la cancha central y también datos de quien enfrentó a estos dos finalistas o quien fue tenista profesional de alto nivel, como los momentos de dudas de Murray y las opciones estratégicas para Raonic.

Murray “es el mejor en conseguir todo de la nada, de hacer jugar todas las bolas”, dijo Roddick en relación a las imposibles que traía el campeón, quien según el estadounidense es el mejor en usar “la Jail Free Card del Monopoly”, por el punto para el 4-1 en el primer tie-break, en el que rescató una casi perdida y bajó la bola magistralmente.

“Nadie tiene mejor IQ en el tenis que él”, elogió Roddick. “Hasta los mejores se ponen nerviosos, el tema es que manejan mejor esos momentos”, explicó cuando Murray no convertía los break points en el segundo set.

 

“El tie-break no es sobre quién viene mejor sino sobre quién mete el primer saque”, definió Roddick, y dijo que entendía a Raonic por cómo protegía su revés, ya que el suyo tampoco era bueno. Eso lo exponía a reveses paralelos de Murray como el que metió el escocés con buen margen para quedar 5-1 en el primer tie-break. Opinaba Roddick que el canadiense tenía que mostrar más variedad, no irse a la red en todo momento porque “lo último que quieres ante Murray es ser predecible”.

Esto lo decimos nosotros: Murray y su mano, sus reflejos, su anticipación se hicieron un festín por momentos ante uno de los mejores dos o tres saques del mundo. La chiquita de drive o revés obligaba a Raonic a levantar la bola y dejarla servida para lo que se conoce como el passing en dos tiempos.

Raonic mejoró adelante pero todavía parece medio básico por momentos. Nada que no pueda mejorar. De hecho se está ganando un merecido mote de “tenista preocupado por desarrollarse y pulir los puntos débiles” gracias a sus tres entrenadores y las ganas de probar lo que no tiene en el adn, como el slice o la volea. Al saque y la derecha les saca buen rédito.

  El Periscope de Roddick acarició (?) los 50.000 espectadores totales y tuvo casi 2.500 a la vez. Al ver algunos passings de Murray y la impotencia de Raonic, el estadounidense recordó una frase que le decía Jimmy Connors cuando lo entrenaba: “La operación fue exitosa pero a veces el paciente muere”.

Holding this bad boy makes the ice bath that little bit more bearable 🏆😉 A photo posted by Andy Murray (@andymurray) on

Murray ganó otro Wimbledon con Lendl, pero algo de crédito debe llevarse Amelie Mauresmo, quien lo entrenó hasta hace pocas semanas.

 

 

SERENA LLEGÓ A 22

Serena Williams agregó bastante más que un Grand Slam para la colección. Igualó los 22 títulos de Steffi Graf, y el rendimiento de las dos semanas en pasto le devolvió la autoridad y la pertenencia a una galaxia única. Serena va por un lado y el tenis femenino por otro. El relato de su reinado sería anacrónico si sólo se guiara por los números: sigue subiendo la vara y superándose.

¿Tiene debilidades Serena además de sus propios “monstruos” internos? ¿Es posible encontrarle su lado vulnerable? Los tiene, pero son pocas las jugadoras que pueden aprovecharlo por su imponente presencia (Kerber -de gran final también ayer- y Muguruza lo hicieron).

 

De hecho, Serena ha tenido sus vuelcos anímicos evidentes, los tuvo durante el último US Open cuando estuvo a un partido de conseguir el Grand Slam, y ese golpe le generó un vacío que le costó dominar y dejar atrás rápidamente. Según contó, estuvo varios días sin salir de su cama después de esa derrota. “Crei que no reconocimos cuánto tiempo necesitaba para recuperarse, la jugadora de tenis estaba ahí pero Serena como persona no era realmente ella y así era ‘ganable’”, contó su coach Mouratoglou.

En Wimbledon recuperó su aura de campeona y, con otro approach a su legado, quiere ir Grand Slam por Grand Slam. Mientras, LeBron James ya le pide al menos un título más y que llegue al 23, un número especial en el mundo básquet.

Después de la final de singles. Serena sumó el dobles con Venus.

EL CAMPEÓN

Y un día, Nicolas Mahut ganó Wimbledon. El francés, perdedor del partido más largo de la historia del tenis (aquel 70-68 frente a John Isner) en la cancha 18 del All England, logró el doble con su amigo Pierre-Hugues Herbert, en la final francesa ante Julien Benneteau y Edouard Roger-Vasselin.

Aun pese a acciones como esta.

UN FINAL EN TRES ACTOS

Anastasia Potapova podrá decir que a los 15 ganó Wimbledon tres veces. Se permitirá esa broma.

Si no, mírenlo ustedes mismos. Es uno de los videos de 2016 ya.

Más tarde, relajada, Potapova pudo disfrutar de la Cena de Campeones.

 

En varones ganó el zurdo canadiense Shapovalov, a quien ya marcamos en redes sociales hace rato y advertimos que su zurda con revés a una mano ganará muchos fanáticos pronto. Miren el passing cruzadito en este video.

6 julio 2016

London Calling Día 10: Federer a lo Nadal

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 23:29

Muchos FedFans nos querrán escupir la cara por el título (?). Lo de siempre, no nos cansamos de repetirlo: si no aceptan las virtudes del otro (pasa actualmente con el dominio de Djokovic), se están perdiendo de algo muy grosso.

Federer solía empezar a full sus choques contra rivales importantes. El asunto es que, de un tiempo a estar parte, la realidad cambió y cuando enfrente tiene a un jugador firme e inspirado como Marin Cilic, Roger puede caer en algunas lagunas: si ataca en forma desordenada, si no logra leer el juego del rival, si engancha pelotas indignas de su grandeza en momentos de tensión, sólo puede significar algo… Federer está en un día poco feliz.

El asunto es que, justamente, para ganarle a Federer se necesita una precisión en la intensidad que todavía pocos pueden sostener. No a ese nivel de exigencia. El croata tuvo tres match-points y no lo logró. La remontada de Roger ofreció, en ese sentido, algunos elementos novedosos. Vale la pena refrescar algunos.

Federer con el tiempo cambió la génesis de su juego intentando ser todavía más ofensivo (recordarán el SABR y las nuevas raquetas) y buscando mayor cantidad de winners: hoy demostró que cuando no luce a todo motor durante un partido, ya no pierde la chaveta tan sencillamente y puede revertir esas situaciones en las que necesita ser demasiado preciso. Incluso sin que parezca estar a tope fisicamente (días antes admitió que no está en su mejor momento físico, hoy declararía que terminó entero).

Sucede que no quedan tantos jugadores exclusivamente ofensivos. Hace falta, sí, tiros punzantes para jugar en el más alto nivel, pero también hay que defender lo mejor posible: primero se defiende, después se ataca. Las prioridades han sido alteradas y el físico, el desarrollo de esa capacidad, es lo que marca la diferencia.

“Fue una batalla mental y física. Por mi temporada, ganar un partido así, comprobar mi estado físico, mi cuerpo, luchar y ganar, es un sentimiento increíble”, describió.

Desde los cuartos de final del US Open 2014 que Federer no jugaba un partido a cinco sets en un Grand Slam. Esa vez también logró venir de dos sets a cero abajo para vencer a Gael Monfils -con el de hoy, ocho veces hizo lo mismo en Grand Slams- antes de caer en aquel torneo ante Cilic. Después de la victoria de hoy, el suizo decía que tanto tiempo sin tener un partido de tal duración le daba intriga por cómo reaccionaría a ese “test” su cuerpo, su mente y su motivación. “¿Tu hombro, tu espalda, tus piernas, pueden sostener el rendimiento varias horas? Por eso empujé con fuerza en el quinto set, porque quería llegar a la línea final”, afirmó.

También repitió que el triunfo le da confianza para la semifinal ante el bombardero Raonic y para ganar el torneo. Para su objetivo cumbre todavía restan dos partidos y Federer lo tiene claro. 

Alguna vez Nadal describió que, golpe por golpe, el juego de Federer era superior al suyo, y que por eso suplía esa desventaja con más “intensidad”. Hoy Federer pudo ser intenso cuando lo necesitó -estaba dos sets a cero abajo, 3-3 y 0-40 con su saque-, cuando estaba contra las cuerdas y, con la pizca de azar siempre necesaria de su lado, sacó a relucir esa garra extra para potenciarse cuando parecía perdido. Terminó festejando con un motivador agite del índice derecho, como aquella épica semifinal de Roland Garros 2011 ante Djokovic. Cilic, mientras, se lamentó por los match points con segundo saque de Roger.

 

Un dato: Con 34 años y 336 días, a un mes de pisar los 35, Federer se convirtió además en el jugador de mayor edad en llegar a las semifinales de Wimbledon desde 1974, cuando el australiano Ken Rosewall consiguió alcanzar esa etapa con 39 años y 246 días.

De allí también que lo de Federer es una maravilla y sólo es posible por la medida de sus ambiciones, la de un competidor feroz.

MURRAY TAMBIÉN LUCHANDO

Cuando un partido se extiende, los siguientes jugadores en entrar suelen pasar una situación bastante incómoda: calientan varias veces al pedo para volver a aguardar el turno definitivo de salir a la cancha. “La espera nunca fue fácil porque el partido (Federer-Cilic) estuvo cerca del final en varias ocasiones y luego de un partido emocionante tuve que crear mi propia atmósfera con el público”, afirmó Murray.

Andy venía en piloto automático (2-0 en sets) hasta que Tsonga comenzó a complicarlo con precisas ejecuciones. Después de no aprovechar un 4-2 en el cuarto, el británico mostró la chapa y lo resolvió con holgura en el set final, luego de salvar un punto de break en el primer game. En semis se medirá ante Tomas Berdych, otro que cuando está derecho en pasto es difícil de aguantar.

4 julio 2016

London Calling Día 8: ¿Nos cae bien Raonic?

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 19:58

En FueBuena, si bien sabemos que la objetividad es imposible, intentamos mostrar lo que pasa en el mundo del tenis profesional sin demasiado fanatismo. Somos bastante abiertos a distintas formas de trabajar, a los distintos objetivos de los tenistas, entendedores de lo difícil que les resulta llegar a vivir de esto, de los pocos que realmente llegan y pueden vivir del deporte.

En fin, semejante intro generalista era para decir que si bien tratamos de ser eso (?), también reconocemos que a Milos Raonic es difícil entrarle. No sabemos bien qué es, si su juego, su andar, el combo… Reconocemos que él no hace nada de malo, hasta tiene de entrenador a un lector del blog como Carlos Moyá.

Pese a esto, le dedicamos este post en forma positiva porque ya suma tres entrenadores y vemos su interés por progresar, por salirse de los esquemas anteriores, conservando la base del servicio y la derecha.

En ese contexto, preguntamos: ¿es posible que Raonic nos termine gustando? Los incluimos a ustedes, lectores y prosumidores (?).

Ocurrió especialmente en su partido de primera ronda: Raonic subió a la red con el servicio, sistemáticamente. Su rival era Pablo Carreño Busta, quien no tiene la mejor devolución del mundo pero exige. El partido lo cerró yendo a la red en todos los tiros, como en los ’80.

Raonic no pudo hacerlo tantas veces en su encuentro frente a David Goffin, a quien le remontó una desventaja de 2-0 en sets en parte gracias al parate por lluvia.

Así rindió Milos adelante, a veces yendo con el servicio, en otras con approaches:

24/42 ante Carreño (57%)
19/26 ante Seppi (73%)
31/43 ante Sock (72%)
36/58 ante Goffin (62%)

Su volea no es perfecta, de hecho todavía comete algunos errores técnicos por no estar acostumbrado. Las devoluciones de esta época no le hacen un favor: si saca rápido no llega a cubrir la red, por lo que generalmente sube con servicios a los costados, no tan misilísticos, para poder llegar y volear. Con su tranco, no necesita tantos pasos.

Se está preparando para ganar Wimbledon, de hecho contrató a John McEnroe para ello. Supermac se unió a Moyá y a Ricardo Piatti, aunque mantiene su puesto de comentarista en la BBC, lo cual es al menos un poco extraño (por incompatibilidad de trabajos, aunque esto, ya saben, va siendo cada vez más normal). Por ejemplo, mientras Raonic ganaba, él comentaba el partido de Murray y Kyrgios y criticaba a Nick por haber ido a ver el dobles de Hewitt antes de su partido.

Para peor, Tracy Austin, en medio de la crítica a Kyrgios, pone de ejemplo cómo Raonic contrató a McEnroe.

Raonic enfrentará en cuartos a Querrey, el vencedor de Djokovic y quien pudo lograr una victoria más para confirmar que el sorpresón no era lo único que tenía para ofrecer.

¿Querrey? ¿Este Querrey? El mismo.

LOS “DESCUIDOS”

Y sí, nosotros haríamos lo mismo (?).

EL PUNTO

Perfectamente usada la mano por Steve Johnson.

LA VIGENCIA

Venus Williams, cinco veces campeona, llegó a los 36 años a los cuartos de final de Wimbledon después de seis años y es la más “viejita” en hacerlo desde 1994 (Navratilova). ¿La imaginan definiendo el torneo con su hermana Serena (34)? Venus va por el lado del cuadro de Kerber y Halep.

LA PREGUNTA DIABÓLICA

Como casi siempre que pierde (y cuando no pierde, también), a Kyrgios le hacen preguntas como estas…

LA PREGUNTA NO TAN ABSURDA

El partido entre Berdych y Vesely se suspendió cuando empezaba el quinto set por falta de luz natural. Tomas quiso que los movieran a la central, que tiene techo y luz artificial. No era loca su pregunta: alguna vez se hizo en Wimbledon. Acá no le dieron bolilla. Berdych tuvo cinco match points en el cuarto set. No le viene tan mal el parate ante su joven compatriota.

EL BAÑO Y LA LATA

No dejaron usar el baño y Cuevas y Granollers explotaron.

LA AYUDA

Gasquet se retiró por problemas de espalda y Tsonga le ayudó llevando el bolso.

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