El cazador cazado
Ivan Lendl fue un jugadorazo, hombre de hielo, robot, campeón de Grand Slam algo tardío (le costó al principio, como a Agassi, como a Murray) y hoy, como saben, coach del escocés.
En su época de jugador, en los ’80, uno de sus tiros característicos hería más que piña de boxeador a la nariz: la suya era pelotita-directo-al-cuerpo. En situaciones de cercanía en la red, cuando la bocha quemaba y las opciones eran izquierda, derecha, globo o al cuerpo, no había dudas: la última.
Así lo sufrieron McEnroe y Gerulaitis…
No había salvación ni siquiera en las exhibiciones… Que lo diga Emilio Sánchez. Encima, Lendl se ríe.
Un tiro reglamentario, en el borde de la caballerosidad (?). Alguna vez, Jorge contó en forma divertida una anécdota suya que sirvió de disparador.
Murray aprendió de su entrenador. “A veces, Andy es demasiado bueno. Tiene que enterrar la pelota; donde sea, pero enterrarla”, sentenciaba Ivan.
Su pupilo comenzó a apuntar al cuerpo cuando tenía la oportunidad. Miren qué cerquita pasó de la cabeza de Federer.
Hasta McEnroe bromeó con este tiro que Andy dirigió a las zonas íntimas (?) de Tsonga.
Faltaba un capítulo y ocurrió este domingo, después de la final de Queen’s. “Terminemos con esta tontería”, decía Murray por el partido que le había ganado a Cilic, y se dispuso a jugar lo importante: una exhibición (Murray-Henman contra Lendl-Berdych) en la que se juntaron fondos para el hospital Royal Marsden, que trata a pacientes con cáncer, entre ellos el doblista Ross Hutchins, amigo de Andy (quizá lo recuerden porque jugó la Davis en Argentina en 2008).

Zapatillas de antaño (?) y cara de esfuerzo para Ivan (Foto: Getty vía Zimbio.com)
Se juntaron más de 180.000 euros, más del 150% de lo que habían pensado, y Murray contribuyó donando los 85.000 del título en Queen’s.
A la historia de los pelotazos le faltaba una parte, decíamos, y era el dardo venenoso del alumno al maestro. Murray no tuvo piedad. Lendl, con más kilos para soportar el embate (?), lo aceptó con hidalgía.
Miren las caras de Hutchins y de la novia de Murray ante el pelotazo.
“Esto prueba que a cualquiera puede salirle un tiro con suerte. Todavía me estaba levantando de la volea baja”, bromeó Lendl.
“Estoy tan feliz”, decía Murray. Muy bueno que en el video se escuche lo que dialoga con Henman y Lendl.
Así que ya saben: cuidado con lo que enseñan.









