Fue buena

8 diciembre 2017

King Roger y King Felix

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 10:17

Calificaremos a este encuentro, sin exagerar, como “muy trascendental”. De esos que pasan casi inadvertidos cuando ocurren pero que entregarán imágenes que se buscarán en pocos años.

Como es costumbre, Roger Federer hará su pretemporada en Dubai. De hecho ya la comenzó después de unas vacaciones en las islas Maldivas.

Como es costumbre, Roger llevará al menos un sparring juvenil. El elegido para la preparación para el 2018 es Felix Auger-Aliassime.

Para quienes no nos siguen en las redes (¿existe alguno?), King Felix es quizá el proyecto-juvenil-que-ya-casi-es-realidad más importante de toda la catarata de chicos que solemos presentar para que ustedes, lectores, adviertan sus cualidades antes de que las conozca el gran público (?).

Jugador muy completo, rápido, gran determinación y cabeza para su edad, ofensivo, buen saque… Alguna vez escribimos que en un futuro próximo Felix bien podría llegar más lejos que su gran amigo Shapovalov. Sería raro ver a dos canadienses en el tope del ranking mundial, pero eso podría ocurrir en algunos años.

When he loses the bet 🤠 #elshapo #Big🍎soon

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Durante el torneo de Montreal, Federer se reunió durante una hora y media con Felix y su entrenador, Guillaume Marx. El juvenil le contó cómo trabajaba y Roger le dio consejos. “Federer es un verdadero fan del tenis”, dijo Marx según consigna el diario canadiense La Presse. “Se interesa por los resultados en categorías menores. Conoce los nombres de los nuevos jugadores, mira videos de sus partidos y quiere conocerlos”.

Si te estás preguntando cómo es que Federer se las ingenia para ganar Grand Slams a los 35 años, ser buen esposo y padre de dos pares de mellizos, y encima mirar videos de YouTube de jugadores ubicados en el puesto 200, compartimos esa perplejidad. Alguna vez tuiteamos esto:

Lo de ser un fan del tenis lo podemos saber por sus ruedas de prensa, verdaderas clases magistrales de historia, técnica y estrategia del tenis. “Federer ama el deporte, mira a los chicos de 14 y 15 años… Creo que quiere ayudar a la nueva generación”, dijo Louis Borfiga, vicepresidente de Alto Rendimiento de Tennis Canada, la asociación del país norteamericano. “También creo que Felix y su personalidad le caen bien. Quiere ayudarlo, quizá hacerle sortear las trampas que pueden presentarse a su edad”. De hecho, Roger les envió un mensaje de texto a los chicos suizos campeones mundiales sub 14. Las nuevas figuras del circuito lo admiran y lo expresan, incluido Alex Zverev, cuyo hermano mayor (Mischa) siempre fue muy fan del suizo. En el caso de Felix, junto con su manager Tony Godsick (fundaron la empresa de representación Team8) lo siguen desde que ganó el US Open junior en 2016.

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King Roger y King Felix ya se entrenaron juntos en Basilea este año. Si con estas movidas Roger busca también hacer scouting de nuevos valores para representarlos, eso no lo podemos saber. “Admiro todo lo que hace dentro y fuera de la cancha, su persona”, dijo Auger Aliassime. “Será una buena oportunidad para mí y mis entrenadores para aprender de lo que hace para ser tan bueno por tanto tiempo”. King Felix ya llegó a Dubai (subió una story en Instagram) y, todavía con 17 años, rebota en entradas de gimnasios por ser menor de edad, como le pasó en Londres. No importa su posición en el top 200 (el más joven desde Nadal en 2002) ni sus dos challengers ganados en el año.

Después de entrenar con Roger hasta el 20 de este mes, King Felix jugará la qualy de Australia. En febrero tiene una invitación reservada para el cuadro principal de Rotterdam. La carrera de un juvenil se puede frustrar por mil factores pero no somos los únicos en señalarlo como la próxima gran joya. Por ahora comparte dos cosas con Roger: entrenamientos y fecha de cumpleaños (8 de agosto).

27 noviembre 2017

Todos y cada uno

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 20:21

Después de dos botellas de vino en la tarde del lunes, en los cuarteles de FueBuena empezamos a imaginar a una Copa Davis que habla.

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La Davis habla y analiza: “Tanto me están criticando últimamente que algo tengo que hacer. Ya está: voy a empezar a repartir el juego, voy a dejar contentos a todos”. Como si tuviera el poder de seleccionar quiénes la conquistan, se reparte la tenencia entre la Serbia de Djokovic (2010), la Repúbica Checa de Berdych y Stepanek (2012 y 2013), la Suiza de Federer y Wawrinka (2014), la Gran Bretaña de los hermanos Murray (2015), la Argentina de Del Potro y compañía (2016), y ahora descansará un año en Francia, que la esperaba desde hacía 16 años.

La mitad del top 20 actual del ranking ATP ya ganó la Copa Davis.


Ceremonia de festejo, foto de Antoine Couvercelle (FFT)

Francia es uno de los países más poderosos en el tenis, posee varias de las consideradas mejores academias del mundo y organiza el Grand Slam que ya todos ustedes conocen. También, como ha explicado con data interna (?) el anterior autor de este blog, gestiona las situaciones típicas y únicas de la Davis de buena manera, resolviendo los conflictos que puedan existir entre dirigencia, jugadores y capitanes (recuerden cómo fueron los inicios de la actual gestión de Yannick Noah). No se trata de ser amigos, sino de tener buena comunicación interna y resolver los conflictos.

Aunque sea un ejemplo en ese sentido, la buena onda no alcanza. Si no sos lector argentino, te contamos el porqué de la referencia: llevamos años leyendo y escuchando demasiadas opiniones y arengas que llegan desde varios sectores ligados a nuestro tenis que piden unión entre los tenistas, fiesta de cumpleaños todos juntos, ambientes de Disneylandia y demás cuestiones ligadas a la psicología de grupo (comparaciones con el fútbol incluidas) como si la unión fuera la llave maestra para ganar la Copa Davis. El mismísimo capitán, Daniel Orsanic, suele referirse a los valores que dejó el equipo campeón, lo cual está perfecto como enseñanza para los más chicos para la vida, pero no es lo que permite ganar la Davis.

La buena onda entre los miembros del equipo es el estado de situación aconsejable pero hay campeones de la Davis con otro grado de relación (Sampras-Agassi en 1992, por ejemplo), así como alguna vez contó Luis Scola que sucede en un deporte grupal como el básquet.

Para ser campeón hay que reunir varias de las condiciones que llevaron a Francia al título: jugadores de nivel, buenos singlistas y doblistas (o singlistas que ganen dobles), acertadas decisiones del capitán (romper el doble Mahut-Herbert para que entrara Richard Gasquet en la final, por ejemplo), preparar con tiempo de las series y que los participantes se banquen la presión en los momentos clave, porque la Davis es bien distinta a otra cosa. Lo dijo Tsonga según la nota que linkeamos antes: en la Davis sale el 50% de lo que se quiere hacer y respirar se hace mucho más difícil.

Más que hablar del espíritu de equipo fuera de la cancha, hay que notar cómo se desenvuelven los jugadores (por lo general) en solitario dentro de la misma, con presiones distintas a las del tour.

Una de las grandes claves de la victoria de Francia fue ser un equipo “largo”. Este año hubo ocho jugadores que aportaron puntos.

Argentina, el año pasado, contó con apenas cuatro que sumaron victorias para llegar al título: Guido Pella, Leo Mayer, Fede Delbonis y Juan Martín del Potro (Del Potro-Pella en dobles).

Otro elemento importante, las ausencias en los rivales: Nishikori faltó en el debut en Japón, Gran Bretaña llegó a Francia sin Andy Murray, la semifinal ante Serbia no tuvo a Djokovic ni Troicki… La verdadera prueba era la final, contra la Bélgica de Goffin.

Los cuatro seleccionados para la final aportaron puntos. Tsonga cumplió con el rol de líder el viernes pero se mostró en un nivel muy pobre el domingo, descoordinado, nervioso y lento ante un brillante Goffin. Herbert, excelente doblista, perdió a su pareja frecuente (Mahut) y se acomodó, por pedido del capitán Noah, para jugar por primera vez con Gasquet, aquel rubiecito preadolescente que salía en la tapa de las revistas, postulado para número uno cuando fuera grande.

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A los 31, en un año modesto en el que justo terminó 31 del ranking por problemas físicos, Gasquet ganó su primer gran título. Lo mismo cuenta para Tsonga, para Simon, para Monfils, quien estuvo colaborando en los entrenamientos en Lille, y Benneteau, campeón de Roland Garros en dobles, bronce olímpico en esa especialidad y con un triste récord de 10 finales ATP perdidas.

🎾👊🏾💪🏾 Un seul objectif !! 🇫🇷

Una publicación compartida por Jo-Wilfried TSONGA (@tsongaofficiel) el

Todos ellos, apodados “los Nuevos Mosqueteros” por el diario L’Equipe hace varios años, ya pasaron los 30 y se debían (?) un gran título. Durante años soportaron esa presión en Roland Garros y en la Copa Davis (finalistas en 2010 y 2014). Lo máximo a lo que habían llegado era a dos Masters 1000 (Tsonga) y -como bien nos marcaron en Twitter- los Grand Slam y el número uno de Mahut y Herbert en dobles. Demasiado poco para un grupo tan poderoso, que supo convivir de a ratos en el top ten en el ranking ATP individual.

El que cerró la serie con Bélgica no fue ningún treintañero sino Lucas Pouille, de 23. Los que suelen ver tenis seguido saben que Pouille tiene (o tuvo) sus vaivenes emocionales. En el quinto punto de la final enfrentaba a un “perro de presa” como Darcis, quien llegaba con récord de 5-0 en quintos puntos vivos y con 34 partidos más de la Davis que su rival (40 contra 6). ¿Qué pensó Pouille antes de entrar a la cancha? “Honestamente sólo pensé en derribarlo. Suena vulgar pero es así”. Lo de vulgar es porque la palabra utilizada fue défoncer, que tiene esa connotación.

@lucaspouille #hero #daviscup

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¿Qué efecto tendrá la Davis en Pouille en 2018? Si no le pesa la resaca, deberíamos tenerlo en el top ten en forma permanente.

Herbert bailó y Monfils festejó a la distancia. Noah acompañó a un grupo que unió la veteranía de Tsonga, Simon, Gasquet, Mahut, Benneteau, Chardy junto con la nueva sangre (Pouille y Herbert). La Copa Davis volvió a ofrecer escenas que la hacen única, como el estadio completo cantando la Marsellesa.

El equipo festejó unido pero lo importante es cómo rindió cada uno ante la presión, en forma individual. Merito de todos y cada uno. Merito de un equipo.

20 noviembre 2017

El gran salto

Filed under: General — Marcos @ 12:14

Las lengüetas de las zapatillas de Grigor Dimitrov llevan el rótulo Carpe Diem. También tiene grabada la frase en el corazón de su raqueta. Desde hace años que el búlgaro ha elegido ese adagio como identificación: el título en el Masters le da un nuevo aura a esa consigna de “aprovechar el momento”.

El búlgaro había comenzado el 2017 en gran forma, con títulos en Brisbane y Sofía. Luego se esfumó, salió del top ten y le costó volver a ser consistente. El título en Cincinnati lo devolvió al top ten. A fin de año logró ingresar al Masters, que terminó ganando, y así cierra la temporada en el puesto 3 del ranking.

¿Qué pasó en el medio? Su entrenador Daniel Vallverdú habló estos días de maduración y de un “buen trabajo para intentar mantener su círculo lo más pequeño posible”. En lo tenístico, buscaron simplificar su plan de juego. Así pudo recomponer la confianza perdida.

Fue una temporada particular, con muchos lesionados que quedaron fuera de competencia varios meses antes de que terminara el año (Djokovic, Murray, Wawrinka y Nishikori). Con el contundente dominio de Federer y Nadal en los tornos más importantes, se abrieron oportunidades para los de abajo. Lo resaltamos en el caso de Sascha Zverev, quien logró el Masters 1000 en Roma, el doblete Washington-Montreal y una marca de juventud: fue el primer tenista de 20 años que figuró entre los tres mejores desde Djokovic en 2007.

El 2017 continuó con un extraño patrón: Cincinnati ofreció las primera semi de Masters 1000 sin alguno de los Big Four desde París 2012 y en París volvió a repetirse el viva-la-pepa (?) con el triunfo de Sock. En el Masters, Goffin y Dimitrov fueron los protagonistas, con un nivel acorde a las circunstancias.

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En agosto, planteamos que Dimitrov se había encontrado pero éramos cautelosos acerca de si sería un despegue definitivo para él. Luego de esta semana la ecuación cambia, y de manera rotunda.

“El próximo año será bastante interesante, especialmente al inicio. Hay grandes nombres que regresan. El hecho de ser el número 3 del mundo me hace centrarme más, estar más entusiasmado con mi trabajo y con lo que está por venir. Mi próximo objetivo es ganar un título de Grand Slam. Siempre ha sido uno de mis sueños. Necesito ser más constante en ese tipo de eventos y subir mi nivel en esas ocasiones”, proyectó Dimitrov post título.

¿Cómo cambió la cabeza de Dimitrov? ¿En qué momento hace el click un jugador con talento y cumple con su potencial? Lo primero es comprender qué es lo que hay detrás de Dimitrov: si de disciplina y entrenamiento se trata, el búlgaro siempre ha estado al máximo nivel. Sus pretemporadas así lo demuestran.

La diferencia fue un cambio mental y de compromiso. “Tuvo que pasar por muchas cosas cuando todavía era muy joven, y aprender lo que era bueno o malo para él. Ahora su entorno está bastante limpio y no tiene nada fuera del tenis que lo esté molestando. Se ha dado cuenta de que para estar en el nivel que tiene ahora y si quiere seguir mejorando, el entorno fuera del tenis tiene que estar lo más limpio posible, y que lo le das a este deporte, él te lo devuelve. Es lo que ha hecho muy bien en el último año y se están viendo los frutos”, lo resumió Vallverdú.

Los diálogos internos que todos tenemos, Grigor pudo encauzarlos con saldo a favor.

It's time….

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15 noviembre 2017

Adiós, Gusano

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 15:32

Recordamos en este Moments a Radek Stepanek, quien anunció su retiro del tenis a los 38 años.


9 noviembre 2017

El tenista youtuber

Filed under: Info — Marcos @ 11:26

Stefanos Tsitsipas, el griego de hermoso revés a una mano que venimos promocionando (?) en nuestras redes sociales, también fue parte del Masters NextGen en Milán. Se clasificó como suplente y participó en una exhibición con Alexander Zverev. Además, hizo de notero en la fiesta inaugural.

Tsitsipas conoce bastante sobre cámaras. Más adelante en el post explicamos porqué.

It was @nextgenfinals media day last night so I was there to ask the player’s some interesting questions! #NextGenATP #Milan #Reporter #Interview

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En el 2017 ningún tenista ha pasado más clasificaciones en torneos ATP que él. Lo hizo 10 veces y si bien en las primeras ocho no pudo ganar partidos en el cuadro principal, en Shanghai cortó la racha y se quedó con su primer triunfo ante el ruso Karen Khachanov.

A los 19 años, Tsitsi ya juega los Masters 1000. En el 250 de Amberes (otra vez desde la clasificación), alcanzó su primera semifinal del tour. Antes de caer ante Schwartzman pudo con Goffin, en lo que fue su primera victoria ante un top ten. Así se metió en el top 100, la primera gran barrera del tenista.

En el nuevo milenio del tenis globalizado, hemos visto top ten de países sin tradición en este deporte: un chipriota, otro tailandés, un bosnio o el dominio de Novak Djokovic durante años, chinas ganadoras del oro olímpico… Los apellidos crecieron en variedad y, a la vez, los comentaristas de TV vieron que aumentaban las dificultades de la pronunciación de algunas figuras. El griego es un jugador del que escucharemos hablar bastante y arrancamos con un aporte a la cultura (?), sección clásica del blog, para saber cómo se pronuncia correctamente su nombre.

Entre las habilidades de Tsitsipas destacamos la pimienta de sus golpes y lo completo de su juego. Sabe cómo posicionarse en la cancha, tiene actitud, saque, derecha, un revés a una mano vistoso y es de esos que elevan su nivel cuando es necesario. La “efervescencia” es común en los jóvenes que piden pista, algo de eso escribimos sobre Zverev y Shapovalov.

En el mar de variables que influyen sobre el desarrollo de un tenista suele haber una constante: cuando empujan las “ganas” de llegar, el resto es cuestión de tiempo. Tsitsipas empuñó las raquetas desde que muy niño gracias a sus padres entrenadores, que hoy lo siguen acompañando, pero el entorno económico no fue el mejor: Grecia sufrió en 2010 la crisis más grande desde la restauración de la democracia en 1974. Tuvo la suerte de contar con un amigo de la familia (padrino de su hermana, Elisavet) que fue su sponsor en esos primeros años de carrera.

Las ayudas llegaron a medida que iba destacándose a nivel europeo y desde 2015 empezó a ser parte de la Fundación ChampSeed, liderada por el entrenador Patrick Mouratoglou, algo así como un fondo común de inversores que apoyan a promesas de distintas partes del mundo.

Once I was 9 years old…

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¿La vida del tenista es aburrida? Bueno, depende. Disponen de muy poco tiempo libre, no deben gastar energías extra, deben concentrarse y, si pierden, se van a su casa. Pero podemos pensar que podrían tener más inquietudes, al menos de salir del circuito aeropuerto-hotel-club-restorán (y lo que venga después a la noche (?)).

Tsitsipas tiene su propio canal de YouTube y relata sus vivencias en primera persona. No se lo hace un manager ni un amigo, tampoco pretende que su historia transpire esfuerzo ni nada especial: hay mucho detrás de escena del día a día, de los momentos fuera de la cancha junto a su papá y entrenador, pero también intenciones de pasarla bien y desconectarse fuera de la cancha.

Debemos destacar el sentido estético y la fotografía (otro de sus hobbies) y la motivación por mostrar esos momentos. Mientras vaya subiendo de nivel, imaginamos, dejará de hacerlo y las prioridades pasarán a ser otras.

También se preocupa por conseguir imágenes de sus partidos y los sube completos a su canal.

Si alguien ve todos los videos completos le damos un premio: no más de tres minutos, Stefanos, atención en lo importante, como en la cancha de tenis (?).

7 noviembre 2017

Análisis apresurado de los cambios NextGen

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 17:17

El primer partido del Masters NextGen terminó como debía terminar un torneo que se precia de moderno y tecnológico: Karen Kachanov felicitaba a su amigo Daniil Medvedev en la red mientras miraba de reojo la pantalla del fondo que indicaba que su pelota había sido mala.

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Horas después, Denis Shapovalov corría desesperado para que la pelotita no picara dos veces después de que el saque de Hyeon Chung tocara la faja y pasara. Una escena curiosa.

Mientras se desarrolla la primera jornada del torneo de Milán, podemos sacar conclusiones algo apuradas sobre los cambios que se experimentan en este torneo que, recordemos, no da puntos para ranking.

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1) Comenzamos con psicología barata y sin fundamento: en general somos, nosotros los humanos (?), reacios al cambio, a cualquier tipo de cambio en nuestras vidas, por eso en este post intentaremos abandonar esa postura de “nahhh, qué es esto, dejame las cosas como estaban”, la reacción más común e inmediata cuando vemos algo a lo que no estamos acostumbrados. Trataremos de no oponernos sólo porque ñañaña (?). Creemos que los cambios acertados en el tenis harán que las nuevas generaciones, que crecen con otros usos y costumbres (¡y tecnología!), se acerquen más al deporte.

2) Aclarado el punto de partida, recordamos las opiniones que vertimos en un post escrito en mayo:

- No somos fans de los sets a cuatro games y los no-ad (en 40-40, el receptor elige lado y el que gana el punto gana el game)
- No tenemos opinión formada sobre el shot clock (segundero digital que cuenta los 25 segundos como si fuera una posesión de la NBA).
- A favor del coaching en cualquier momento y que el público camine durante los puntos, en especial con el limitante de las cabeceras. Recordad que armamos un curioso podcast sobre este tema.

- En contra del let en el saque, aunque el argumento oficial sea que la red forma parte del juego siempre. Hoy Carlos Bernardes se confundió al cantar “let, first serve”. Todos rieron.

3) Un agregado sobre el sistema de puntuación, que ya se había experimentado en exhibiciones como la Fast4 del 2015 entre Roger Federer y Lleyton Hewitt. Entendemos que se acorta la duración de los partidos (no mucho, la cuenta de 4×5 y 6×3 da parecido) y que fundamentalmente aumenta la cantidad de momentos clave, tensos, porque un set “se define” en un quiebre.

Nos pusimos a pensar en los jugadores y lo que ocurre en el tenis tradicional: después de un furioso 7-6 de una hora de duración, es necesario y saludable bajar un poco la intensidad física y mental. Con el sistema a cuatro, es cierto que no habría tanto desgaste físico del set anterior, pero el jugador no puede “descansar” la cabeza en ningún momento. Exagerando un poco, todos los partidos tendrían una tensión increíble y los pleiers (?) se cansarían mentalmente mucho más rápido que antes. También sería imposible arrancar “midiéndose” o subir dos o tres marchas a medida que pasa el partido: hay que estar a full todo el tiempo.

Hoy comentaba esto Diego Schwartzman:

Imaginen otros cambios que traerá este sistema de puntuación corto: los tie-breaks serán más frecuentes, un quiebre de ventaja ya es casi decisivo, los momentos de euforia y depresión serán más “violentos” (pasar de un set casi ganado a ser quebrado solo una vez y poder perderlo). Una a favor es que se eliminarían esos momentos aburridos del 1-1, 2-2 (cada vez menos personas ven un partido de tenis completo, es cierto) pero como decíamos antes, es el momento de regular energías. Es necesario.

4) La cancha de single sin calles de dobles nos gusta y para aquellos que no vivieron el tenis de los 80 y 90, hubo torneos en los que se la utilizaron, caso el Masters de mayores, la Copa Grand Slam y alguna que otra exhibición.

5) Sobre el coaching, contradecimos a Federer (!), que alguna vez dijo que la esencia del tenis era estar solo en la cancha y arreglárselas por uno mismo, cual boxeador. Nos gustaría que el coach pudiera hacer señas y hablar desde cualquier lado.

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El sistema de auriculares con micrófonos para que todos escuchemos ya se probó en la WTA (sin auriculares pero con micrófonos en la cancha), es divertido y genera curiosidad. Habrá que ver si los entrenadores se quejan. De seguro, no pasan información sensible, pero aun así en el fragor de los hechos se puede escapar algo, como a Galo Blanco.

Eso sí, tienen ventaja los que hablan un idioma distinto al inglés, ¿no? Ventaja Chung (?).

Los jugadores también pueden chequear las estadísticas en vivo de lo que ocurre.

6) Una de las partes más graciosas es, sin duda, la voz artificial que grita el “out”. No hay jueces de línea y todo se decide por el Ojo de Halcón. Ni siquiera hay que pedirlo: en la pantalla gigante se ve cuando fue una marca muy justa. Nos preguntábamos en twitter, en broma, si algún locutor habrá grabado los “out” para la máquina o habrá sido generada por una computadora.

La ausencia de jueces de línea fue una de las últimas innovaciones anunciadas para Milán. En este punto volvemos a una cuestión filosófica, humana, como quieran llamarla. Así como avanza el mundo, las profesiones y oficios también cambian. ¿Se extinguirá el juez de línea? Es muy probable. Hoy, el sistema de Ojo de Halcón sigue siendo caro, no cualquier torneo puede utilizarlo. Tenemos varios lectores que son jueces de línea, imaginamos su opinión al respecto.

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Desde un lado romántico sería feo perder los tonos de voces distintos, los gritos hasta graciosos que escuchamos con frecuencia (¿vieron que hay jueces de algunos países que están siempre en ciertos torneos?). Los jueces de línea tienen otros trabajos, no es que viven de eso, pero aún así, si esto avanza, se nos caerá algún lagrimón.

En el 2015 escribimos un post de un sistema similar, sin jueces, en el que los jugadores cantan los fallos de su lado.

Los jueces eran ranas.

5 noviembre 2017

Nunca es tarde

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 22:42

El último torneo de la temporada regular nos enseña, una vez más, que nunca es tarde, en el tenis y en la vida (?).

speechless 😘🏆 thank y'all for the love and support! #OAMOT

Una publicación compartida por Jack Sock (@jack.sock) el

No fue tarde para Jack Sock. El estadounidense es el primer campeón no europeo de un Masters 1000 desde que Andy Roddick se impusiera en Miami 2010. Había terminado el 2016 con objetivos altos pero, por ejemplo, desde Madrid (principios de mayo) hasta Basilea, logró un récord de 11 victorias y 13 derrotas, incluida una despedida en la primera ronda del US Open y un 0-2 en la gira de Asia.

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En el comienzo de París figuraba 22 del ranking. No enfrentó a ningún top 16 para ganar su primer Masters 1000 y entrar al de Londres, un octavo puesto que estaba en oferta debido a los diversos abandonos por problemas físicos y quemazones cerebrales (?) de fin de año. Nada de lo que les pase a los otros es su culpa, más bien su ventaja. Pablo Carreño Busta, Sam Querrey y Kevin Anderson, los candidatos al último puesto, sintieron la presión en las últimas giras, Juan Martín del Potro se quedó a un partido (a un set); Jo-Wilfried Tsonga, Lucas Pouille y John Isner a un par de triunfos, y finalmente el sprint final que llegó a la meta fue el de Sock.

(Nos pusimos pesados en twitter criticando la ansiedad del ranking online, en realidad los juicios erróneos de redes sociales que genera la ansiedad de comentar o informar que “el Masters está para tal o cual”, que “Del Potro ya es top ten”… Y al final no es así: después surge en París otro al que no tenían en cuenta, Del Potro nunca quedó top ten y los candidatos al Masters no eran aquellos primeros solamente. La cuestión es esperar un poco y no dejarse llevar por esa ansiedad que decíamos. En fin. Eso).

Sock estuvo un set abajo en la final contra Filip Krajinovic, el serbio de Vojvodina que llegó a la final desde la qualy y que algunos recordarán por el poco esfuerzo que puso el viernes de la serie de Copa Davis entre Argentina y Serbia en Tecnópolis en 2015. Krajinovic fue número uno junior y debió volver dos veces de lesiones importantes. Este año conquistó cinco challengers, entró en el top 100 y con la seguidilla en París termina cerca de un puesto en la preclasificación de Australia. Para él tampoco es tarde.

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La analista serbia Ana Mitric resume el derrotero que debió recorrer Krajinovic. Por eso los festejos del chico de 25 años y de su entrenador, como si estuviera en el tablón (?).

Tampoco fue tarde para Delpo, quien hasta el US Open presentaba un año modesto para las aspiraciones que había insinuado al final del 2016. Desde aquel gran partido contra Bautista en Flushing, la recuperación frente a Thiem y el brillo ante Federer, reencauzó el año en Asia y Europa y terminó 11°.

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Tampoco fue tarde para Julien Benneteau, quien se retirará en algún momento en 2018 (¿Roland Garros?) y no volverá a jugar en Bercy. El francés derrotó a Shapovalov, Tsonga, Goffin y Cilic para llegar a semifinales. Jamás ganó un torneo ATP pero esta semana no se la olvida más.

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