Fue buena

14 enero 2016

¿Qué hago acá?

Filed under: Curiosidades — TodosLosAutores @ 23:23

La nueva generación de tenistas australianos no pasa inadvertida. Bernard Tomic volvió a la carga: en el medio de su partido con el ruso Gabashvili en Sydney, se interesó por cómo había sido su cuadro en el Abierto de Australia y decidió abandonar en el segundo set.

El intercambio con el juez Mo Lahyani en el primer set es desopilante e impropio de un deporte profesional: Tomic le dice que el cuadro de Australia recién había salido y que era bueno para él, que tiene que sumar puntos y que sólo con el título de Sydney podría ser 16 del mundo. El juez hace algo inaudito para su función aunque no para su estilo: lo couchea y le pide que ponga ganas («En este momento vos estás acá: no pienses en Melbourne»).

En un cambio de lado, Tomic le dijo a Gabashvili (con el que tiene una buena relación) que había visto el cuadro de Australia en su teléfono y que le tocaba Federer en primera ronda. Luego le aclaró que era broma.

En la rueda de prensa, Tomic dijo que estaba fatigado, que se sentía mal por algo que había comido el día anterior y que sería mucho jugar dos partidos hoy (ayer se suspendió por lluvia).

Imaginamos que llegará una multa por no poner el mejor esfuerzo y que los organizadores de Sydney estarán muy contentos con Bernardito. Gabashvili, entrenado por Guillermo Cañas, tiene motivo para festejar: por primera vez cruzó la barrera de cuartos en un ATP (venía 0-16).

8 diciembre 2015

«Tienes un nuevo mensaje de Roger»

Filed under: Curiosidades — Marcos @ 17:27

En momentos de vacaciones, los tenistas van planeando la pretemporada para preparar exhaustivamente el 2016. En el caso de Roger Federer, a las responsabilidades familiares y la búsqueda -exitosa por el momento- de seguir bien arriba en el ranking hay que sumarle acciones de marketing, como fabricar chocolates para la marca de la cual es embajador desde 2009.

Pero allí no termina todo, porque el suizo también se tomó un rato para alimentar su perfil de futuro representante (?) y le puso el ojo al estadounidense Frances Tiafoe, uno de los mejores juniors del mundo que ya presentamos en FueBuena

«Hola Frances, espero que estés bien y que el entrenamiento con José (Higueras) esté yendo bien, acá Roger Federer y pensaba si podría hablar con vos acerca de tu situación de management y espero poder darte un consejo si te parece. Yo personalmente tuve algunos problemas temprano en mi carrera y quizás puedo ser últil para que tomes la decisión correcta. Estamos hablando pronto. Lo mejor, Roger».

Sí, Federer le mandó un mensaje él mismo, como yo, como vos, cuando queremos organizar un partidito de fútbol.

Recordarán que desde finales del 2013 el suizo armó su propia agencia de representación llamada Team 8, con sede en Cleveland, proyecto que comparte con el que es su manager desde 2005, Tony Godsick, y dos millonarios estadounidenses. Además de representar a Del Potro y a Dimitrov, hace algunas semanas sumaron al juvenil estadounidense Tommy Paul, ganador de Roland Garros, finalista del US Open y 274º en el ATP.

Parece que Roger quiere que no sea el último, aunque Tiafoe haya firmado en abril con Roc Nation, la agencia del productor Jay Z.

De hecho, la idea de Federer seguramente no era que se sepa que le envió un mensaje a Tiafoe. No obstante, en esta nueva era de las redes sociales, es un peligro al que hay que ir acostumbrándose, que algo pase a estado «público» sin que queramos (en este caso, mediante un Snapchat en broma de una junior británica amiga de Tiafoe).


Tiafoe (naranja) de pretemporada en la USTA con Higueras, asesor de Federer en 2008.

En 2015, Tiafoe avanzó casi 1.000 ubicaciones en el ranking, pudo jugar los cuadros principales en mayores en Roland Garros y en Flushing Meadows y ya se ubica 179º en el ATP. Tiene un potencial enorme, en el blog ya se los hemos advertido.

Imaginamos al bueno de Frances leyendo el mensaje de Roger y diciendo «Uy, ¿y ahora que hago?». La respuesta fue cordial, le dijo que estaba disponible para hablar en el momento que sea.

También imaginamos a Jay Z pensando: «¿¿Este tipo me lo quiere soplar??…» y dando un puñetazo al escritorio que hizo sobresaltar a todos en la oficina de Roc Nation.

8 noviembre 2015

Historias de qualy

Filed under: Coberturas,Curiosidades — TodosLosAutores @ 11:40

En cualquier lado, en cualquier momento, un tenista juega por objetivos importantes. Lo repetimos con frecuencia en el blog y por eso dejamos estas cuatro pastillas (?) del inicio de la Copa FILA, el challenger de Buenos Aires en El Clú.

EL GESTO I

No era fácil afirmarse en el polvo de ladrillo. El viento no colaboraba. El argentino Andrea Collarini tiraba a las líneas; el chileno Gonzalo Lama apostaba a la resistencia. Llegaron al tercer set. Lama quebró y se adelantó 5-3. Collarini no podía con los nervios y dejaba dos drop shots en la red. En el match point abajo, el zurdo local embocó un drive al ángulo, en la esquina de la línea de fondo con la lateral.

«¡¡Out!!», cantó la jueza de línea. Era partido para Lama.

«No, tocó», corrigió el chileno, se acercó al pique y lo corroboró. El juez de silla no se había expedido. El público en el estadio central aplaudió el gesto de Lama, quien perdería el quiebre de ventaja y caería 7-6, 4-6 y 7-5 en la primera ronda de la qualy del challenger, después de tres horas de juego.

EL GESTO II Y LA REMONTADA 

Un gesto similar tuvo el uruguayo Martín Cuevas en su encuentro de segunda ronda de la qualy, ante el argentino Juan Pablo Paz. Este se adelantó 3-0 en el set definitivo y no devolvió un saque que claramente había tocado en la red. Con los brazos en jarra y sonriendo, Paz le decía al juez de silla que claramente había escuchado el ruido de la pelota tocando la red antes de (no) devolver.

«Tranquilo, va ahí, va ahí», medió Cuevas sin moverse de su lugar. Repetirían el punto (después del aplauso de Paz y los presentes al uruguayo) y sería de Cuevas.

No fue la curiosidad más grande de ese partido: furioso e impreciso cuando perdía 5-1 en el tercero, a dos puntos de la derrota, con 30 grados de calor, el menor de los Cuevas empezó a tirar a las líneas y embocó todo, tanto que pasó de 1-5 a 7-5, con reveses que envidiaría su hermano Pablo, quien el día anterior llegó del aeropuerto tras su última gira a seguirlo, con valijas y todo, y también lo acompañó hoy.


Pablo Cuevas, de zapas rojas, llegado de París.

EL (FUTURO) PROTAGONISTA

Mediodía de domingo en El Clú, comedor lleno y, de repente, se escucha un grito de gol y arengas en inglés. «¿Quién es ese? ¿Lo conoces?», le pregunta una sub50 a uno de los mozos, mientras comía su ensalada Caesar. El que luego se disculparía con un tímido «sorry» es el británico James Ward, que pidió especialmente la mesa en frente a la pantalla y festejó el empate 1-1 del Arsenal ante el Tottenham Hotspur.

A Ward, remera floreada y bermuda, los ballboys no le piden autógrafos y pasa inadvertido… hasta dentro de unas semanas. Siempre se juega por algo importante, decíamos, y n su caso, ser el segundo singlista del equipo británico de Copa Davis que jugará la final lo ubica en un lugar de privilegio. Por eso, junto al capitán Leon Smith y Kyle Edmund, decidieron venir a Sudamérica para buscar ritmo sobre canchas lentas y alejarse del ruido y la ansiedad (?).

De hecho, si Ward no le hubiera ganado a John Isner 15-13 en el 5º set (para poner el 2-0 ante Estados Unidos en la serie de primera ronda) quizás hoy ni estaría en Buenos Aires.

Un rato antes, mientras Andy Murray jugaba la final del M1000 de Paris, el británico se entrenó en una de las canchas del fondo con el brasileño Clezar y la sesión incluyó el A-B-C del tenis sobre polvo de ladrillo: patinadas, esfuerzo, golpes con peso y consistencia, bien al revés de su programación habitual. Todo sea por la Davis.

EL REGRESO (?)

Con 41 años, Lucas Arnold Ker recibió una invitación de la organización para jugar el cuadro principal de dobles junto a Guido Andreozzi.

Gane o pierda seguirá guardando la enseñanza de haberle ganado alguna vez a Federer.

 

Fotos: BATennis / ETQNV / propia

4 noviembre 2015

Día y noche

Filed under: Curiosidades,Videos — TodosLosAutores @ 02:38

Todo sucedió en el mismo día.

Benoit Paire logró uno de los tiros del año. Quédense hasta la última repetición en cámara lenta, en la que parece imposible que la pelota pase, en la que podría incluso haberle pegado en su cara. Esa repetición y esa ejecución son arte puro.

Más tarde, en el challenger de Charlottesville, nuestro amigo Frances Tiafoe erró una pelota imposible. Cualquier lector o lectora de FueBuena le habría pegado a la que Tiafoe no.

De todas maneras, el chico de 17 años logró un lindo triunfo sobre Malek Jaziri y afirma su crecimiento.

19 octubre 2015

La historia que Billie Jean no quiso creer

Filed under: Curiosidades — Uri @ 13:03

Machista, apostador y estafador. Son las primeras tres características que aportan quienes estuvieron cerca de Bobby Riggs. Hace rato había dejado atrás su carrera de tenista, en la cual se destacó durante el inicio de la Segunda Guerra Mundial. A sus amigos y a quien se le parara cerca le taladraba el oído contándoles que antes de que se cancelaran los Grand Slams había ganado en Wimbledon. Fue en dobles junto a Elwood Cooke, en 1939.

Habían pasado más de 30 años de aquel título y buscando saciar su necesidad competitiva, Riggs iba seguido a Las Vegas, jugaba por plata al golf y desafiaba al tenis a los socios del club. Bravucón como era, los provocaba con su show. Jugaba con la mano menos hábil, ponía sillas en la cancha y hasta se disfrazaba de mujer y llevaba un paraguas en la mano para levantar más apuestas en su contra.

Era uno de sus vicios. Podía apostar a una partida de bowling, al fútbol americano, béisbol o peleas de boxeo. «No lo hago por la plata, me gusta la adrenalina», reconocía a mediados de los ’70 en «60 minutes», el programa periodístico más importante de Estados Unidos.

Riggs, ya con anteojos de marco negro, patillas y un corte de pelo a lo Austin Powers era entrevistado en televisión nacional y había vuelto a la fama desde que desafió a la australiana Margaret Court, entonces Nº1 en el circuito de mujeres, en un circo que debió montar para pagar sus deudas con la mafia.

UN SECRETO EN EL CAMPO DE GOLF

Un genial artículo publicado por ESPN Magazine contiene el testimonio de Hal Shaw, que en la década del 70 arreglaba palos de golf en un club de golf en Florida y se topó por casualidad con un secreto que luego mantendría durante 40 años.

Una noche de invierno, mientras terminaba sus últimos trabajos casi en la oscuridad, escuchó que un grupo de hombres irrumpió en la tienda. Se asustó y se escondió. Apagó la luz y trabó la puerta de la sala de bolsas. Desde su perspectiva podía ver a cuatro hombres sentados alrededor del mostrador. Reconoció a uno, que era el marido de una mujer a la que le daba clases de golf en el Palma Ceia Country Club de Tampa. Su nombre era Frank Ragano, abogado que trabajaba con mafiosos. Shaw seguía mirando y asoció a otros dos hombres por las fotos que veía en los diarios. Eran efectivamente Santo Traficante Jr., jefe de la mafia en la Florida y Carlo Marcello, cabecilla de la mafia en New Orleans.


Carlo Marcello y Santo Trafficante (segundo y tercero desde la izquierda) en un almuerzo en Forest Hills, previo a un juicio a la Cosa Nostra.

Según recuerda el artículo, Trafficante y Marcello, ya fallecidos, eran dos de los pesos pesado de la mafia en Estados Unidos. Incluso Marcello confesaría más tarde a un informante del FBI que él dio la orden para asesinar a John F. Kennedy.

A esos personajes, según escuchó un petrificado Shaw, Bobby Riggs les debía 100 mil dólares (que a plata de hoy, según la calculadora de inflación, serían unos $537.472,97) por préstamos para apuestas deportivas. Según relató Shaw, que en ese entonces tenía 39 años, lo que discutían los mafiosos era el plan de Riggs para devolver ese dinero.

Ragano mencionaba dos partidos que Riggs arreglaría. El primero contra Margaret Court y el segundo contra Billie Jean King. «Por la popularidad que tiene King será un slam dunk (un golazo)», decía Ragano intentando convencer a sus clientes.

EL PLAN DE SUGAR DADDY

Riggs volvía cada verano boreal al All England Lawn Tennis Club para mirar «el campeonato». Allí tenía los privilegios de haber sido campeón de Wimbledon. La película «When Billie beat Bobby» -basada en entrevistas con Billie Jean King- muestra cómo fue el primer acercamiento del verborrágico Riggs para intentar arreglar el partido que más tarde fue promovido como «La Batalla de los Sexos».

Era 1972 y King trataba de convencer a sus colegas de fundar la WTA, para así poder pelear por la igualdad de derechos de las mujeres en el tenis. Para King, que ya había ganado seis de sus 12 Grand Slam, la propuesta de Riggs era un circo al que no quería sumarse.

La estrategia de Riggs tras el rechazo de King fue intentar convencer a la australiana Court, una de las antagónicas de King. Con la promesa de 10 mil dólares por el partido, Riggs tuvo un rápido sí de la australiana, que le pidió que terminara de arreglar los detalles con su marido.

Court estaba en la vereda de enfrente a la de King cuando se discutía si las mujeres debieran hacer una huelga y formar la WTA o si debían protestar por igualdad de premios en los Grand Slams. Mientras la estadounidense era combativa, Court prefería quedar al margen.

EL CONTEXTO

Su espíritu tampoco era desafiante, y cuando aceptó el partido contra Riggs no tuvo demasiado en cuenta el contexto. Los ’60 fueron los años de la segunda ola de lucha por la igualdad de derechos para la mujer. Si a principios del siglo XX se habían conseguido derechos legales (sufragio, propiedad, etcétera), las mentes más abiertas de esos años instalaron la disputa por la igualdad de condiciones en el trabajo, el poder en la familia y la libertad de la sexualidad.

Las protestas tenían voz y cada vez más fuerza con marchas y publicaciones en Europa y en Estados Unidos. Las mujeres tiraban corpiños y medias de nylon al tacho de basura y pedían ser tratadas con respeto, no como un objeto. BJK siempre fue un reflejo de esa lucha.

«Fue un tiempo difícil», reconocía Court en 2005 en una entrevista con el New York Times. «En ese momento pensé: es sólo otro hombre con una bocota».

Court había pasado casi un año afuera de las canchas por el nacimiento de su primer hijo, pero el retorno en el Abierto de Australia la tenía campeona y llegaba a mayo de 1973 lista para el partido ante Riggs. «Les he ganado a hombres mucho mejores que él durante las prácticas», decía Court a la prensa en los días previos al partido.

Riggs, con 55 años, pasaba a visitar al nutricionista top de Hollywood y tomaba 400 grageas de vitaminas al día para resistir los entrenamientos que hacía en Park Newport, en California. Larry, el único de sus hijos que se destacó como tenista, fue su entrenador durante tres meses. «Corríamos todas las mañanas y entrenábamos hasta seis horas por día. Estaba jugando el mejor tenis de su vida», recordó Larry.

Durante las prácticas, Riggs aprovechaba para condimentar el duelo y no dudaba en mostrar inscripciones machistas en sus remeras. «WORMS», el acronismo en inglés por World Organization for the Retention of Male Supremacy (Organización Mundial por la Retención de la Supremacía Masculina) era su favorita.

LA MASACRE DEL DÍA DE LA MADRE

Todo era parte del show de Riggs para convencer a sus amigos en Las Vegas de que era el favorito a ganar. Con un 5-2 entre los apostadores llegó el día del partido. Televisión en vivo y la tribuna llena aplaudiendo a Court cuando ella ingresó con su vestido amarillo y verde, con su nombre y apellido impresos en el cuello del atuendo.

Las damas primero, pareció el gesto de Riggs, que entró a la cancha un minuto después con un ramo de rosas. «Para la madre más linda del tenis», le dijo con intención de ablandarla. «Feliz día de la madre», completó.

El truco le funcionó a Riggs que se aprovechó de los nervios de Court. La australiana no podía meter el saque y apenas puso en juego 17 de l0s primeros 38 puntos con el primero. Tensa, devorada por el show y la puesta en escena del zorro Riggs.

Court nunca pudo recuperarse y en 57 minutos el sobrepromocionado partido terminaba con victoria para Riggs por 6-2 y 6-1, en lo que la historia recuerda como «La Masacre del Día de la Madre».

EL SLAM DUNK 

King no pudo seguir el partido, pero se enteró del resultado cuando bajó del avión que la trasladó de Tokio a Hawaii. También se enteró de lo que dijo el bravucón de Riggs, preparando el terreno. «Ahora quiero a King. Jugaré contra ella en pasto, cemento, polvo, mármol, madera o sobre patines», había declarado Riggs ante las cámaras de TV. «Soy un especialista en mujeres ahora», agregó.

Riggs se mordió los labios y agregó. «Ahora la quiero a ella que es la líder feminista».

¡Bum! Entre la furia y el desafío, King estaba adentro del partido.

Una semana después de ganar su quinto Wimbledon, Billie-Jean asistía al Town Tennis Club de Manhattan para anunciar el partido. «Personalmente, desaría que las mujeres estén en casa ocupándose de la cocina, cuidando a los bebés y ser competentes en las áreas en las que pueden ser competentes», le decía en la cara Riggs.

Jerry Perenchio, productor de televisión y promotor de boxeo, replicó la fórmula del Ali-Frazier y puso una bolsa de 100 mil dólares (la cifra que debía Riggs) para el que gane el partido al mejor -o a la mejor- de cinco sets.

Televisión nacional, 30 mil entradas vendidas en el Astrodome de Houston y promociones de todo tipo. King se subió al circo de Riggs y el partido capturó la atención de millones. Las cuevas de apuestas en Las Vegas a las que Riggs debía sacaron su tajada. «Un slam dunk», como decía el abogado Ragano.

Riggs era una celebridad, protagonizaba comerciales para American Express, no rechazaba entrevistas ni invitaciones a fiestas. Así fueron las ocho semanas de preparación para el partido. Riggs se encargó de alimentar su fama de «macho» contando hazañas en fiestas. Alcohol, cigarrillos y apuestas.

Mientras, King se entrenaba seriamente en Carolina del Sur y bromeaba con su hermano que debía apostar la casa familiar en ese partido. Así de segura estaba.

LA BATALLA DE LOS SEXOS

La noche del 20 de septiembre de 1973 el domo gigante donde jugaban los Astros de Houston estaba repleto. Grupos machistas y feministas llevaban sus mensajes en las remeras, carteles y sombreros. En total 30.472 personas pagaron la entrada, más que para cualquier otro partido de tenis en la historia en suelo estadounidense.

Riggs y King entraron en carruajes, no faltaron las porristas ni los famosos en las primeras filas. Las apuestas en Las Vegas iban con el caballero. El show estaba montado y aquella vez fue Riggs, de 55 años, el que no pudo sostenerlo.

Billie Jean se mostró agresiva desde el primer punto. Su fuerte personalidad estaba en la cancha. Del otro lado de la red, un Riggs con casi siete kilos más que en el partido ante Court llenaba el Astrodome de errores, especialmente con el saque en momentos importantes. «¿Qué acabo de hacer?», le preguntaba luego de la derrota a su hijo.

King ganó el partido con autoridad por 6-4, 6-3 y 6-3. Hasta su muerte en 1995, Riggs alabaría los méritos de King, «que jugó el partido de su vida».

Sin embargo, su hijo Larry y varios amigos no dudan de que «por un dólar Bobby podía hacer cualquier cosa».

«¿Conocía a los mafiosos? Absolutamente. ¿Es posible que le hayan dicho de hacer alguna mierda? Es posible que le hayan dicho de hacerlo», reconoció Larry Riggs a Out the Lines, de ESPN.

«Apostaría mi vida a que Bobby no hizo algo así»,  arriesgó King. «No es posible que Bobby lo haya hecho. Tal vez lo discutieron ellos porque son mafiosos, pero el no pensó en hacerlo. Ese no era Bobby, él no se involucraba con mafiosos», agregó la campeona de 12 Grand Slams.

El periodista de ESPN le dice a King que en realidad Riggs tenía vínculos con mafiosos y la cara de BJK se transforma. Según aporta Larry Riggs, uno de los compañeros de golf de su padre en Chicago era Jackie «The Lackey» Cerone, uno de los matones de Sam Giancana.

«Sé cuándo un jugador tira el partido y sé que Bobby quería ganar ese partido. Lo ves en sus ojos, en cada cambio de lado. He jugado partidos con jugadores que fueron a menos y sabes cómo es, y no fue como estuvo Bobby», remarcó King sin creer la historia.

LOS CAMBIOS SEGÚN BJK

Para King, que desde entonces representó la voz en la lucha contra la inequidad entre mujeres y hombres, hay cosas que no cambiaron en estos 42 años. En una entrevista con CNN la semana pasada volvió a referirse a aquel partido.

«Cuando jugué ese partido con Bobby me daba cuenta de que Howard Cossell (el comentarista) hablaba de mi look todo el tiempo», dijo King, de 71 años. «Y ahora pasa exactamente lo mismo. Siguen hablando de cómo lucen», agregó la estadounidense.

Después de que Serena Williams ganara su 21 Grand Slam, la revista del New York Times publicó una historia sobre su forma física. «Eso me vuelve loca. ¿Saben qué? Paren de evaluarnos. Ella probablemente sea la mejor de todos los tiempos. Mejor paren de hablar de eso. Hablen de sus logros», criticó King. «O mejor evaluemos a Tom Brady, ¿lo vieron en las pruebas de la NFL?«, retrucó BJK.

King volvió sobre aquel partido con Riggs y remarcó que cambió «la percepción» de hombres y mujeres. «Que las mujeres hayan salido con mucha confianza y alta autoestima. Por primera vez pidieron aumentos, recuerdo. Y lo más importante es que lo obtuvieron», dijo.

«Pienso en todo los cambios y las mujeres en 1973 no podían ni tener una tarjeta de crédito a su nombre. Tenían que firmar con sus maridos. La gente no lo recuerda, todos se han olvidado», remarcó King.

UNA HISTORIA DE PELÍCULA

La Batalla de los Sexos volverá a ser tema de conversación en 2016. En Hollywood se están filmando dos películas sobre lo que rodeó a aquel partido. Will Ferrell protagonizará Match Maker, una historia basada en la historia que arriba contamos. Sobre la Batalla de los Sexos también hay un largometraje previsto con Steve Carrell interpretando a Riggs. HBO es otro que tiene en proyecto un film con Elizabeth Banks y Paul Giamatti sobre la misma trama. Será interesante ver los diferentes ángulos que encontrarán de la historia.

 

28 septiembre 2015

Bicicleta para Roger

Filed under: Curiosidades,Videos — TodosLosAutores @ 12:53

Aunque no los veamos, hay miles de tenistas que abandonan sus carreras sin logros relevantes. A sus nietos podrán contarles que llegaron a compartir un equipo juvenil con tal o cual, que se entrenaron una vez con aquel cuando visitó su ciudad, que una vez estaban jugando un torneo y pasaron por al lado de tal otro…

En este caso, aunque sea policía, Reto Schmidli siempre podrá decir que le ganó 6-0 y 6-0 a Roger Federer (no importa la edad de éste, no seamos quisquillosos). Quizá Reto sea el único. Por eso lo entrevistaron hace unos años para la BBC.

También fue entrevistado por el New York Times.

(Por otro lado, tan grande es Federer que para buscar una bicicleta en contra hay que remontarse a la época infantil y un partido contra un pibe tres años más grande).

21 agosto 2015

Improvisación libre

Filed under: Curiosidades,Videos — Marcos @ 13:58

Pasó más de un mes del último partido de Federer, la derrota en la final de Wimbledon contra Djokovic. El suizo decidió no jugar en Montreal, volvió recien esta semana en Cincinnati y todavía sigue regalando trucos que solo él es capaz de hacer dentro de una cancha.

Lo puede confirmar el gigante Kevin Anderson a quien el suizo le devolvió el saque así, antes de ganarle por 6-1 y 6-1.

Ya lo había hecho contra Bautista Agut. De derecha y de revés…

Aquí, el cuadro de la devolución de segundo saque en sus dos primeros partidos. Miren el punto de impacto.

«Comenzó como una broma en los entrenamientos y quedó», reconoció Roger tras vencer a Feliciano López. «¿Hacerlo contra Murray? ¿Por qué no?».

Contra Murray no le salió tan bien (perdió dos veces que fue de sobrepique) y ante Djokovic, en la final, le salió esto:

El chip and charge (irse a la red con la devolución) es propio de décadas pasadas. Rod Laver y sus contemporáneos sabían hacerlo de maravillas, lo mismo que Stefan Edberg, Boris Becker, Pete Sampras, Tim Henman, Patrick Rafter, Michael Stich y tantos otros.

Como observarán, de revés el chip and charge suele ser con slice. En aquel punto ante Bautista Agut, la subida fue directamente de sobrepique, con lo que dio un segundo menos de reacción. Así rompe con los manuales de los profes.

Muchas veces elogiamos la selección de calendario de Federer para contrarrestar a “la picadora de carne” del circuito que mencionan los tenistas. Mientras la mayoría de los de su generación ya cambió de actividad, Federer sigue en competencia.

Un contemporáneo como Feliciano, en encuentro con FueBuena en Washington mencionaba la genética para explicar la vigencia del suizo. Al igual que el español (aunque un poquito mejor), Federer juega un tenis ofensivo y desde que contrató a Stefan Edberg todavía es más directo.

Después de vender a Bautista Agut, la primera pregunta en conferencia fue acerca de sus expectativas y las diferencias con otros momentos. El suizo, como siempre, se explayó con una respuesta interesante.

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