Fue buena

29 noviembre 2019

Sommeliers de copas

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 12:52

Finaliza la primera de las seis semanas comprendidas entre la nueva Copa Davis y la nueva Copa ATP. Las dos con elementos en común. Las dos bastante parecidas. Imaginamos a los organizadores de la segunda tomando nota de los aciertos y errores de la primera.

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Después de varios días de digerir al invento de Gerard Piqué y de lecturas posteriores sobre el tema, escribimos conclusiones de la Davis. Porque podemos. Es un post que armamos sin quejarnos tipo ñañañaña por la nostalgia de un formato que no queríamos ver morir y que era absolutamente otra cosa: ganar la vieja Davis obligaba a rendir como equipo durante todo un año.

A continuación, algunas ideas y/o conclusiones vertidas a 10.000 kilómetros de Madrid.

El público

Al principio todos nos convertimos en sommeliers de concurrencias. Lo mismo haremos con la nueva Copa ATP. En la Caja Mágica hubo canchas vacías en los primeros días, canchas llenas o semillenas al final (especialmente cuando jugaba España). El propio Piqué tuvo ganas de defender los primeros guarismos (?) y ligó un tuit inesperado.

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Con tantos países jugando a la vez, con sede única, era de esperar que no todos llenaran. En Madrid hay argentinos, franceses, británicos, kazajos (?) y el resultado fue diverso: gran clima en el España-Argentina mientras Andy Murray regalaba entradas para llenar la cancha (su hemano Jamie daba opciones de vuelos) y algunos jugadores franceses se quejaban porque se escuchaban cantando el himno por primera vez (ergo, no escuchaban al público). Sin embargo, vimos un Tsonga-Krajinovic en el que el fan se escuchaba fuerte.

Nos imaginamos si, por ser país campeón de la Davis, en cinco años el torneo llegara a Buenos Aires (rescatando las palabras de Pique: «Queremos mover a la competencia. La Davis es de sus federaciones. Debe ir a Asia, Norteamérica. Sudamérica, diferentes ciudades»). ¿No sería increíble, en sede única, poder elegir en simultáneo ver las canchas donde jueguen Argentina, Shapovalov y un ya veterano Djokovic? Nota al margen: tenerlos a todos juntos también brinda la posibilidad de una mejor cobertura de los medios que viajen. Más historias y difusión en una sede única.

Casualidad o no, la Davis la ganó el que tuvo al mejor jugador (en single y doble) y también el que fue local. Obviamente, España destacó el apoyo de su público y, como siempre en la Davis, un porcentaje de la victoria es suya. Veremos qué pasa con Australia en la Copa ATP.

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La política y la unificación

Lo dijo Piqué, lo dijo Djokovic y lo dijo Nadal: debe seguir persiguiéndose el sueño de una copa mundial unificada. Para los más chicos: la guerra fría entre la ATP y la ITF lleva varias décadas y cada una va por su lado. Piqué, quien desde el Grupo Kosmos trabaja con la cúpula de la ITF, ve con buenos ojos la llegada del italiano Andrea Gaudenzi al mando de la ATP, para reiniciar las charlas que apunten a un Mundial conjunto.

«El tenis es, desde ahora, sólo negocio y política», dijo Boris Becker.

No puede haber dos mundiales en siete semanas. No puede haber una Davis en una semana: demasiado tenis comprimido pese a los partidos a tres sets, con finales de madrugada (uno a las 4m04 de la mañana) y demasiada exigencia para los que avanzan. Y más si finalmente son equipos de dos jugadores como ocurrió con Canadá (Vasek Pospisil terminó destruido) o Rusia. La lucha política también incluye a la Copa Laver y Roger Federer, dueños de la preciada fecha de septiembre, en la semana posterior al US Open.

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Particularidades del sistema

El formato «Copa de las Naciones de Düsseldorf» (dos singles y un doble) tiene sus particularidades: en el segundo partido, el singlista del equipo que perdió llega bastante comprometido; el del equipo que ganó, más agrandado. La ventaja anímica del 1-0. Lo vimos con el Peque Schwartzman en las series de Argentina con Chile y Alemania.

El doble -sólo por apreciación y lógicos porcentajes de incidencia sobre la serie- parece ser más preponderante que en el sistema anterior. Son particularidades de cada formato: así como extrañamos los tres días, la chance de darlo vuelta el domingo, los nervios de los jugadores que se iban a dormir pensando en el día siguiente, ahora les toca jugar mini-series casi todos los días. «Es como cuando éramos chicos y jugábamos los Sudamericanos: todos juntos en una sede», recordó Gastón Gaudio.

Un tema para solucionar en cuanto a la definición de las series y los grupos: un par de equipos «tiraron» el doble y eso afecta a terceros. Por otro lado, no puede ser que estemos hasta último momento con la calculadora y la letra chica del reglamento viendo quién se clasifica como mejor segundo. La intriga de esas horas -que alcanzaba hasta los responsables del torneo- debería desaparecer. El sistema debe ser más claro. No sabemos cómo solucionarlo (guiensó).

Quejas y compromiso

Obviamente hubo críticas de antemano como el palazo que tiró Alex Zverev o lo que dijo Ion Tiriac: «Deberían condenarlos de por vida por lo que hicieron (el cambio de formato)». Hubo problemas de televisación en los Estados Unidos (no se vio el torneo entero, apenas dos series de su equipo). Piqué y Albert Costa quedaron satisfechos con el resultado por ser la primera edición. Novak Djokovic los apoyó. Federer y Wawrinka no juegan ni una ni la otra.

Lo que le da un apoyo a la nueva Davis es cómo lo sintieron los jugadores que sí participaron: con los nervios de la Davis y los festejos de la Davis y la interacción con el público que había, al estilo Copa Davis. Estuvo el espíritu de equipo, se sobrepusieron al cansancio de fin de año y se deprimieron al perder (ver la conferencia de los serbios por el fin de una era).

En la final, Roberto Bautista Agut pidió jugar (y ganó) después de llorar el fallecimiento de su padre apenas días antes. Aún con problemas físicos, Felix Auger-Aliassime reemplazó a un cansado Pospisil. Actitudes que no ocurrirían en muchos torneos del tour. Ni hablar de Rafa Nadal y su «juego-todo» pese a la exigencia física. El 1 del mundo no pierde un set en singles en la Davis desde la final de Sevilla 2011, ante Del Potro.

No a la depresión

La jugaron la mitad de los top ten (Federer y Zverev nunca iban a hacerlo; Medvedev se bajó a último momento; Thiem y Tsitsipas no se clasificaron). La afluencia de público fue buena y debe ser mayor. Deben mejorar el sistema de competencia, la programación (Canadá jugó un día antes que todos su serie de cuartos), la disponibilidad de canchas. Ojalá haya alianza con la ATP y un Mundial único. Hay ideas de combinarlo con la Fed Cup. Por más que lo extrañemos como ustedes, comparar a la nueva Davis con el sistema viejo es quedarse en la nostalgia y la depresión (?). No volverá, al menos por ahora. Los jugadores que participaron le dieron ese «aire de Copa Davis». Veremos cómo mueve ahora la Copa ATP, sin la tradición pero con los puntos de ranking.

5 noviembre 2019

Los viudos de Gael

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 20:27

En la carrera del/la tenista, del nivel que sea, existen esos momentos que pueden cambiarlo todo. Esas oportunidades que, analizadas en retrospectiva a la hora del balance, pudieron haber sido las pocas disponibles para dar un salto de calidad; aquellas que se recuerdan puntualmente si fueron tomadas o desaprovechadas.

En el tenis suele haber revancha, oportunidades múltiples para pasar a un nivel más alto. Ejemplos: la final que te habilitó pasar de categoría challenger a ATP, cuando ganaste un partido importante en tu país (escribía como tenista el bloguero), alguna marca personal en un Grand Slam…

Esta semana, los Maestros (?) van llegando a Londres y los NextGen se muestran en Milán, pero nosotros nos quedamos con el gustito amargo de lo que ocurrió con Gael Monfils en el último trimestre. El francés, ya con 33 años, se sobrepuso a problemas físicos y termina el año top ten, lo cual es muy elogiable, pero tuvo dos oportunidades clave para dar ese salto de calidad y ambas las perdió; contra sí mismo y contra sus rivales de turno.

La primera fue en los cuartos de final del US Open, una pelea extenuante perdida con Matteo Berrettini, con una definición a pura ansiedad, fatiga y miedo, en la que Monfils levantó un 5-3 en el quinto y se fue demasiado atrás en la línea. El italiano atacó y se llevó el premio a su valentía.

En París-Bercy, a Gael se le presentó un cuadro relativamente accesible. En los primeros días empezaron a caerse los candidatos a pelear por los últimos lugares en Londres y la definición del último casillero quedó en sus manos y en las de un Denis Shapovalov en gracia (campeón de su primer ATP, en Estocolmo, y muy confiado en sus impactos en estas semanas).

Si Monfils hubiera ganado ese partido de cuartos, se habría clasificado para su segundo Masters (2016; perdió con Thiem y Raonic y no se presentó al último). Pero Shapo metió todas y dejó mudo al AccorHotels Arena (nombre comercial del Palais Omnisports). Gael colaboró con una doble falta importante el inicio del segundo set. «Berrettini me debe un vino, algo barato», bromeó el canadiense. «Estoy contento por él y triste por Gael». Same, amigo.

Berrettini se convirtió así en el clasificado al Masters con menor cantidad de puntos desde 2009, cuando se instaló este sistema de puntuación. Monfils avisó que viajará a Londres como segundo suplente, porque a su novia Elina Svitolina (finalista del Masters femenino en Shenzhen) le gusta mucho la ciudad. Irá más en plan social y vacacional, pero la probable baja de Rafa Nadal quizá le abra una puerta que no esperaba.

Recordamos a un Gael Monfils bravío (?) en aquella Davis contra Argentina en 2010, cuando pudo más que David Nalbandian en Lyon. Nos da lástima que nunca haya podido llegar a una final de Grand Slam o no tenga títulos de Masters 1000. Esperamos que tenga más oportunidades, queremos que no sólo sea el Hombre Jotshot y que por más que nos guste el antihéroe, logre algún título bien grosso.

Si no, seremos los viudos de Monfils.

23 septiembre 2018

El show y el tenis

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 22:29

El viernes pensábamos en Diego Schwartzman. Venía de una serie complicada de la Argentina contra Colombia en la Copa Davis y enfrentaba a David Goffin en la Copa Laver.

Estadio lleno en Chicago. Lo abrazaba Borg al final, lo aconsejaba y apoyaba McEnroe, Kyrgios y Sock le festejaban todo. Salían puntazos, un final apretado, match points… Muchos disfrutaron del tenis y la velocidad del Peke por primera vez. Casi 10.000 personas lo adoptaron como local… La felicidad que habrá vivido en esta experiencia junto al Team World -y la familia de Diego, que viajó especialmente- no se la olvida más.

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El año pasado escribimos un post sobre la Copa Laver, a la que llamamos «el All Star Game». Destacamos las innovaciones tecnólogicas, la cancha negra y otras cuestiones, y leímos críticas en las redes, las mismas de hoy, sobre que se trataba de un show, de una exhibición, con el tinte derogatorio de la ocasión. Federer y Nadal actúan todo, no les creemos, se decía aquella vez. Nosotros tampoco compramos esa parte del show, pero no es la vara con la que elegimos medir a la Laver, ni la parte más importante de esta historia.

Lo importante estuvo en la cancha. En el tenis.

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Es cierto que les pagan miles de dólares por sobreactuar equipo. Coincidimos. Quizá también se sienten niños en un recreo.

Por eso esta arenga de Dimitrov.

O esta pincelada de Goffin, fan de Federer desde chico.

O esta arremetida de Edmund, a lo loco.

Las charlas técnicas de Federer en cualquier idioma. En serio, a Zverev podrían servirle para el circuito.

Históricamente, la exhibición siempre tuvo un valor menor y es entendible: no hay nada en juego, simplemente dos o más jugadores o jugadoras que viajan a un lugar para mostrar sus técnicas y destrezas y, en muchos casos, hacer reír con una Gran Willy, la complicidad del público o algún ball-boy o ball-girl que quiera reemplazarla/o durante un punto.

En los últimos años hemos visto, especialmente en la Argentina, algunas «exhibiciones en serio». Hubo sets arreglados, un horario en el que «el partido tiene que terminar», pero grandes momentos de Federer y Delpo en el Tigre, o Nadal y Djokovic con Nalbandian. Quizá tiraron algunas Willies pero también mostraron la velocidad de pelota que vemos por tele o streaming. No fueron payasos sino tenistas.

La Laver dio un paso adelante en ese sentido. Se quitaron la mochila de los puntos, el ranking, y dieron un muy buen espectáculo dentro de la cancha. El nivel de tenis (ayudado por el supertiebreak en vez del tercer set) fue entretenido. El público acompañó, como en Praga un año antes.

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En estos días, la Laver inspiró los debates del año pasado. Lo vimos en las redes, donde hasta se llegó a proponer definiciones de «exhibición». Nosotros simplemente decimos: los participantes de la Laver brindaron un muy buen show, serio dentro de la cancha, «responsable», y eso también tiene que ver con que sea una exhibición. De ninguna manera queremos esto para el resto del año; que quede en estos días nomás. Ya desde mañana disfrutaremos de los partidos con presión, del miedo a ganar un torneo con historia, de los jugadores que no se asustan y vencen ese miedo. No queremos una Laver todas las semanas.

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Quejarse por default porque «es una exhibición»… No elegimos ese camino, pero sí coincidimos en que el resultado es intrascendente. Si el Mundo gana 20-0 o si Europa ataca a Kamchatka, da lo mismo. Y si no gusta el show de afuera, está perfecto.

Lo importante, el tenis, apareció en la Laver. Veremos qué futuro tendrá cuando Roger no esté.

19 marzo 2018

√ Masters 1000

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 13:20

– No sabemos qué tan nerviosos estuvieron ustedes, si querían que ganara Delpo o Roger, pero se trató, por el momento, del mejor partido del año (¡y a tres sets, no a cinco!). No lo decimos sólo nosotros y pueden observarlo en los highlights. Como había anticipado Federer, cada vez que juega con el argentino -o la mayoría de las veces, y ciertamente en los últimos partidos- se trata de una pulseada para ver quién es más fuerte. Hubo de todo: match point perdido por Del Potro en el tie-break (con un drive invertido que quedó en la red, al cual se refirió varias veces en rueda de prensa: «Es mi tiro y no lo puedo fallar». «En los match points de Roger pensaba en ese drive»), match points perdidos por Federer, enojo de los dos con el juez de silla por el público y por el supuesto favoritismo de Federer, por el Ojo de Halcón… Sobre todo, exhibieron un muy buen tenis en los momentos decisivos.

– Las alternativas de un partido así nos vuelven a mostrar una de las bellas características del tenis: los cambios abruptos en pocos puntos. Podrían decir que en el fútbol pasa lo mismo con un gol, pero miren el tie-break del segundo set, que match point para uno, set point para el otro, el 5-4 de Federer… En unos 20 puntos habíamos pasado de esa situacíon al 5-0 de Delpo en el tie-break. Todo se modifica tan dramáticamente y tan rápido que hasta Twitter queda viejo.

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– Con Del Potro siempre pasa esto: gana algo importante y ya lo postulamos para número uno (que sea 3 primero, pero no negamos que pueda llegar a la cima, ya sorprendió varias veces), que gane más Masters 1000, que todo depende de él. Las lesiones de muñecas y el revés recuperado no suele mencionarse demasiado y es algo que hay que tener en cuenta. En Indian Wells se evidenciaron los progresos de los golpes a dos manos, especialmente en el paralelo, un tiro que quizá no va fuerte pero sí controlado.

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– La final tuvo un encendido (?) y una repercusión notables («Del Potro» y «Delpo» primeros TT, global y argentino) porque del otro lado de la red estaba Federer. Si Delpo le hubiera ganado la definición a Thiem o a Tiafoe no habría sido lo mismo. Mucha gente se suma al tenis por Roger aunque se tratara de la final de Niza. Este punto parece obvio pero sirve para explicar la repercusión del título, que tiene que ver más con el rival que con haber ganado su primer Masters 1000.

– Roger siente que los partidos con Delpo son especiales y por eso los enojos y los gestos que no le vemos en otras ocasiones, como aquellos cuando erraba una derecha, como cuando se decía que moviera las piernas, o los festejos airados y los reclamos al juez. Ocurrió en Shanghai y en Basilea 2017, un Roger más calentón y, en algunos momentos, bien lejos de aquel que merece el premio a la conducta deportiva (Sportsmanship). Esto, obviamente, dentro de los parámetros Federer, tampoco es que le pegó a una abuela (?).

– Una estadística que no suele mencionarse demasiado: Delpo es el jugador que más le ganó a los número uno (nueve veces) de los que no fueron Uno. En este caso, le cortó el invicto 2018 a Roger (17-0, el mejor arranque de su carrera) y, a no olvidar, le levantó tres match points con el saque del suizo. Ya pudo vencerlo en finales de 500, 1000 y de Grand Slam, y tiene un récord de 4-2 en finales ante Federer (18-7 el global para éste). En este torneo, Delpo llegó a las 400 victorias -401- en el ATP (no challengers) en apenas siete años y medio de tour completo (2016 fue una temporada de recuperación). Quedó a tres títulos de Clerc (25 a 22), detrás de los 62 de Vilas.

– Dato no menor: Del Potro ganó la batalla de los puntos cortos. Justo ante Federer.

7 noviembre 2017

Análisis apresurado de los cambios NextGen

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 17:17

El primer partido del Masters NextGen terminó como debía terminar un torneo que se precia de moderno y tecnológico: Karen Kachanov felicitaba a su amigo Daniil Medvedev en la red mientras miraba de reojo la pantalla del fondo que indicaba que su pelota había sido mala.

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Horas después, Denis Shapovalov corría desesperado para que la pelotita no picara dos veces después de que el saque de Hyeon Chung tocara la faja y pasara. Una escena curiosa.

Mientras se desarrolla la primera jornada del torneo de Milán, podemos sacar conclusiones algo apuradas sobre los cambios que se experimentan en este torneo que, recordemos, no da puntos para ranking.

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1) Comenzamos con psicología barata y sin fundamento: en general somos, nosotros los humanos (?), reacios al cambio, a cualquier tipo de cambio en nuestras vidas, por eso en este post intentaremos abandonar esa postura de «nahhh, qué es esto, dejame las cosas como estaban», la reacción más común e inmediata cuando vemos algo a lo que no estamos acostumbrados. Trataremos de no oponernos sólo porque ñañaña (?). Creemos que los cambios acertados en el tenis harán que las nuevas generaciones, que crecen con otros usos y costumbres (¡y tecnología!), se acerquen más al deporte.

2) Aclarado el punto de partida, recordamos las opiniones que vertimos en un post escrito en mayo:

– No somos fans de los sets a cuatro games y los no-ad (en 40-40, el receptor elige lado y el que gana el punto gana el game)
– No tenemos opinión formada sobre el shot clock (segundero digital que cuenta los 25 segundos como si fuera una posesión de la NBA).
– A favor del coaching en cualquier momento y que el público camine durante los puntos, en especial con el limitante de las cabeceras. Recordad que armamos un curioso podcast sobre este tema.

– En contra del let en el saque, aunque el argumento oficial sea que la red forma parte del juego siempre. Hoy Carlos Bernardes se confundió al cantar «let, first serve». Todos rieron.

3) Un agregado sobre el sistema de puntuación, que ya se había experimentado en exhibiciones como la Fast4 del 2015 entre Roger Federer y Lleyton Hewitt. Entendemos que se acorta la duración de los partidos (no mucho, la cuenta de 4×5 y 6×3 da parecido) y que fundamentalmente aumenta la cantidad de momentos clave, tensos, porque un set «se define» en un quiebre.

Nos pusimos a pensar en los jugadores y lo que ocurre en el tenis tradicional: después de un furioso 7-6 de una hora de duración, es necesario y saludable bajar un poco la intensidad física y mental. Con el sistema a cuatro, es cierto que no habría tanto desgaste físico del set anterior, pero el jugador no puede «descansar» la cabeza en ningún momento. Exagerando un poco, todos los partidos tendrían una tensión increíble y los pleiers (?) se cansarían mentalmente mucho más rápido que antes. También sería imposible arrancar «midiéndose» o subir dos o tres marchas a medida que pasa el partido: hay que estar a full todo el tiempo.

Hoy comentaba esto Diego Schwartzman:

Imaginen otros cambios que traerá este sistema de puntuación corto: los tie-breaks serán más frecuentes, un quiebre de ventaja ya es casi decisivo, los momentos de euforia y depresión serán más «violentos» (pasar de un set casi ganado a ser quebrado solo una vez y poder perderlo). Una a favor es que se eliminarían esos momentos aburridos del 1-1, 2-2 (cada vez menos personas ven un partido de tenis completo, es cierto) pero como decíamos antes, es el momento de regular energías. Es necesario.

4) La cancha de single sin calles de dobles nos gusta y para aquellos que no vivieron el tenis de los 80 y 90, hubo torneos en los que se la utilizaron, caso el Masters de mayores, la Copa Grand Slam y alguna que otra exhibición.

5) Sobre el coaching, contradecimos a Federer (!), que alguna vez dijo que la esencia del tenis era estar solo en la cancha y arreglárselas por uno mismo, cual boxeador. Nos gustaría que el coach pudiera hacer señas y hablar desde cualquier lado.

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El sistema de auriculares con micrófonos para que todos escuchemos ya se probó en la WTA (sin auriculares pero con micrófonos en la cancha), es divertido y genera curiosidad. Habrá que ver si los entrenadores se quejan. De seguro, no pasan información sensible, pero aun así en el fragor de los hechos se puede escapar algo, como a Galo Blanco.

Eso sí, tienen ventaja los que hablan un idioma distinto al inglés, ¿no? Ventaja Chung (?).

Los jugadores también pueden chequear las estadísticas en vivo de lo que ocurre.

6) Una de las partes más graciosas es, sin duda, la voz artificial que grita el «out». No hay jueces de línea y todo se decide por el Ojo de Halcón. Ni siquiera hay que pedirlo: en la pantalla gigante se ve cuando fue una marca muy justa. Nos preguntábamos en twitter, en broma, si algún locutor habrá grabado los «out» para la máquina o habrá sido generada por una computadora.

La ausencia de jueces de línea fue una de las últimas innovaciones anunciadas para Milán. En este punto volvemos a una cuestión filosófica, humana, como quieran llamarla. Así como avanza el mundo, las profesiones y oficios también cambian. ¿Se extinguirá el juez de línea? Es muy probable. Hoy, el sistema de Ojo de Halcón sigue siendo caro, no cualquier torneo puede utilizarlo. Tenemos varios lectores que son jueces de línea, imaginamos su opinión al respecto.

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Desde un lado romántico sería feo perder los tonos de voces distintos, los gritos hasta graciosos que escuchamos con frecuencia (¿vieron que hay jueces de algunos países que están siempre en ciertos torneos?). Los jueces de línea tienen otros trabajos, no es que viven de eso, pero aún así, si esto avanza, se nos caerá algún lagrimón.

En el 2015 escribimos un post de un sistema similar, sin jueces, en el que los jugadores cantan los fallos de su lado.

Los jueces eran ranas.

17 mayo 2017

Testeo Sub21

Filed under: Info,Pienso de que... — Marcos @ 12:51

Con un estudio hecho por una consultora en 13 mercados, la ATP anunció las reglas e innovaciones que probará en el Next Gen Finals, el Masters Sub 21 que se jugará del 7 al 11 de noviembre en Milán con los siete mejores (y una invitación) de la nueva generación.

La idea, según la ATP, es acortar los tiempos y hacer el tenis más amigable para la tele (e internet) con el objetivo de sumar fans jóvenes. Somos algo escépticos de que lleguen pronto al circuito mayor, pero por las dudas vamos dejando la lista de las propuestas con breves consideraciones nuestras. Pueden opinar en redes o comentarios.

EL SISTEMA DE PUNTUACIÓN

Al mejor de cinco sets, sets a cuatro games, tie-break en 3-3, no-ad (en iguales, el que recibe elige el lugar y ese punto define el game). La intención, según la ATP, es entregar más momentos «clave» en un partido y al poner cinco sets no modifica la cantidad de games necesaria para ganar (12).
FueBuena says (?): No gusta. Ya se probó en futures hace varios años y no anduvo. Va contra la identidad del tenis. Tampoco somos fans del no-ad.

So happy to get my 4th title this week at @opendupaysdaix ! Huge thank you to @pkmedical for the support. #bigfoeonthecomeup 🇫🇷🎾🏆#2inarow

Una publicación compartida de Frances Tiafoe (@bigfoe1998) el

CALENTAMIENTO PREVIO

Mas corto: cinco minutos desde que los jugadores que entran a la cancha.
Puede andar. Deberían calentar quizá algo más antes de entrar a la cancha.

RELOJ EN LA CANCHA

Llamado shot-clock. El juez brasileño Carlos Bernardes se los adelantó hace unos años, lectores de FueBuena, esto del reloj en la cancha tipo básquet que servirá, en este torneo, para controlar los 25 segundos entre los puntos, los descansos entre games, los tiempos médicos y los cinco minutos de entrada de los jugadores. Lo probaron en el US Open junior del 2016 y quizá lo metan en la qualy del pro esta temporada.
En línea con la ansiedad de los tiempos que corren. Estaría bien, el asunto es que si llevan tres horas jugando y uno no da más, ¿está bien contarle? Se podría responder que sí, que si el otro no está agotado, es ventaja suya por mejor preparación.

ADIÓS AL LET EN EL SAQUE

Regla del no-let. Aquí es como en el vóley, en el saque vale que la pelota toque la faja y pase. La idea es agregar más imprevisibilidad. El juez ya no dirá más «leeeet».
En contra. En challengers se testeó y fue un circo.

TIEMPOS MÉDICOS

Límite de uno por jugador por partido.
Meh.

COACHING

Se determinarán ciertos momentos para que el jugador y el entrenador puedan comunicarse. Los últimos no podrán entrar a la cancha como ocurre en la WTA.
Deberían dejar que se hablen libremente.

Woo hoo!!! Oficially a part of the #PhilippPlein family! Thanks so much @philipppleininternational @philippplein78 #PleinHero

Una publicación compartida de Borna Coric (@bornacoric) el

PÚBLICO EN MOVIMIENTO

Durante todo el torneo, el público podrá moverse por las gradas salvo en las cabeceras. Esto se va pareciendo más a la NBA. Suena ahora premonitorio nuestro podcast sobre un caso extremo, el college de Estados Unidos, en donde se podía hasta gritarles a los jugadores.
La que más nos gusta, sobre todo con la limitante en cabeceras.

Un detalle menor pero interesante: como ocurría en los Masters de mayores de los 90 o en la desaparecida Grand Slam Cup, la cancha no tendrá las líneas de dobles. Otra novedad es que se jugará un partido por el tercer puesto entre los que pierdan las semifinales. El Masters Sub 21 no dará puntos para el ranking y repartirá 1.275.000 dólares.

#NextGenATP Finals will take place on a singles-only court, with the best 7 qualified 21-and-Under players of the season, plus 1 wild card!

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21 febrero 2017

A lo Dolgo se juega mejor

Filed under: Coberturas,Pienso de que... — Marcos @ 13:14

Esta vez, en vez de hacer un resumen de lo que fue el Argentina Open, profundizamos sobre la lectura que nos dejó el triunfo de Dolgopolov, en particular, y la realidad del circuito y el tenis de ataque, en general.

(pueden darle play y dejarlo de fondo mientras leen amenamente el post)

En 2011, Dolgo perdió en su debut ante José Acasuso sin mostrar una buena imagen y dijo algo así como “hay torneos importantes y otros que sirven como preparación para esos torneos”, lo cual no deja de ser cierto, pero no estuvo bueno (o sí) que lo dijera así.

Seis años después, en el tenis del ucraniano resulta bastante notorio cuándo está con buena actitud dentro de la cancha y viceversa: empieza a empujar el drive en vez de impactarlo con picante, tira pelotas altas en vez de misiles y retrocede posicionalmente. Cuanto menos cae en esos «pozos» de (no)ofensividad sucede lo de la última semana en Buenos Aires: campeón sin perder sets, primer saque promedio por encima de los 200 km/h y precisión para jugar a la líneas.

 

Dolgo además dijo que la superficie en la que más cómodo se siente depende casi exclusivamente de su estado físico. «Si estoy en forma, me gusta el polvo de ladrillo y puedo jugar bien en estas canchas; si no estoy bien, prefiero las canchas duras, tener menos rallies y que el juego ofensivo se dé de forma automática (además de que los piques son mejores)… todo depende de mi estado físico y emocional», afirmó.

«De chico jugaba mucho más con el slice, hacía tiros más raros, pero hoy todos los jugadores son rápidos y se juega a muy alta velocidad en general. Tirar slice, sobre todo en polvo de ladrillo, es difícil y tenés que hacerlo muy bien porque si no se te invierten de derecha y ahí estás en problemas. Es bueno cambiar de ritmos pero si no lo haces con inteligencia no es para nada efectivo. ¿Ese es el futuro del juego? Los jugadores de arriba te muestran que los primeros tres tiros son casi lo más importante, el saque y los siguientes dos tiros… el que agarra la iniciativa de un punto gana la mayoría de las veces. En ese contexto, será un mix entre ser sólido y atacar. Todavía hay lugar para los jugadores como yo, que juegan un tenis más distendido, Dimitrov tiene mucho de improvisación, Kyrgios es divertido de ver, Zverev te mueve por toda la cancha… yo trato de pensar que el tenis no sea unidimensional y, sobre todo, aburrido de mirar por más de media hora».

Por suerte, en este deporte, hasta las verdades más extendidas pueden refutarse y en su habitual desorden The Dog hoy tiene definida una identidad y sabe para donde ir. O quizás esa libertad es la que lo convierte en un jugador impredecible y peligroso.

«Este año sentí que estoy jugando mejor desde principios de año pese a algunas derrotas y sumar triunfos siempre es bueno. En 2016 estuve lesionado desde julio y entonces no me juzgué cuando no se me daban los resultados, cuando decidí parar ya se me habían pasados dos meses malos jugando con molestias. Hoy por suerte todo cambió», le contó a FueBuena.

Si bien es cierto que los mejores jugadores suelen ser los que tiene mejor pulso en los puntos clave, ¿qué nos hace pensar que la confianza de un jugador no puede girar del día a la noche? El vuelco, como siempre, puede tener varias causas. Sin embargo, la atención principal en Dolgo se la lleva su onda positiva en lo emocional, evidente, y cómo potenció su fuego interno luego de un año con varias lesiones.

A veces una situación no deseada es una motivación para renovar ganas y sostener el esfuerzo: la condición base para poder competir en nivel suele ser la buena salud y Dolgo dice que desde que se lesionó en Roma en 2016 jugó infiltrado y, por no parar y perderse varias semanas, eso desencadenó en una seguidilla de derrotas inesperadas. Hoy todo fluye y se notó en el Buenos Aires Lawn Tennis.

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