Fue buena

17 mayo 2017

Testeo Sub21

Filed under: Info,Pienso de que... — Marcos @ 12:51

Con un estudio hecho por una consultora en 13 mercados, la ATP anunció las reglas e innovaciones que probará en el Next Gen Finals, el Masters Sub 21 que se jugará del 7 al 11 de noviembre en Milán con los siete mejores (y una invitación) de la nueva generación.

La idea, según la ATP, es acortar los tiempos y hacer el tenis más amigable para la tele (e internet) con el objetivo de sumar fans jóvenes. Somos algo escépticos de que lleguen pronto al circuito mayor, pero por las dudas vamos dejando la lista de las propuestas con breves consideraciones nuestras. Pueden opinar en redes o comentarios.

EL SISTEMA DE PUNTUACIÓN

Al mejor de cinco sets, sets a cuatro games, tie-break en 3-3, no-ad (en iguales, el que recibe elige el lugar y ese punto define el game). La intención, según la ATP, es entregar más momentos “clave” en un partido y al poner cinco sets no modifica la cantidad de games necesaria para ganar (12).
FueBuena says (?): No gusta. Ya se probó en futures hace varios años y no anduvo. Va contra la identidad del tenis. Tampoco somos fans del no-ad.

So happy to get my 4th title this week at @opendupaysdaix ! Huge thank you to @pkmedical for the support. #bigfoeonthecomeup 🇫🇷🎾🏆#2inarow

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CALENTAMIENTO PREVIO

Mas corto: cinco minutos desde que los jugadores que entran a la cancha.
Puede andar. Deberían calentar quizá algo más antes de entrar a la cancha.

RELOJ EN LA CANCHA

Llamado shot-clock. El juez brasileño Carlos Bernardes se los adelantó hace unos años, lectores de FueBuena, esto del reloj en la cancha tipo básquet que servirá, en este torneo, para controlar los 25 segundos entre los puntos, los descansos entre games, los tiempos médicos y los cinco minutos de entrada de los jugadores. Lo probaron en el US Open junior del 2016 y quizá lo metan en la qualy del pro esta temporada.
En línea con la ansiedad de los tiempos que corren. Estaría bien, el asunto es que si llevan tres horas jugando y uno no da más, ¿está bien contarle? Se podría responder que sí, que si el otro no está agotado, es ventaja suya por mejor preparación.

ADIÓS AL LET EN EL SAQUE

Regla del no-let. Aquí es como en el vóley, en el saque vale que la pelota toque la faja y pase. La idea es agregar más imprevisibilidad. El juez ya no dirá más “leeeet”.
En contra. En challengers se testeó y fue un circo.

TIEMPOS MÉDICOS

Límite de uno por jugador por partido.
Meh.

COACHING

Se determinarán ciertos momentos para que el jugador y el entrenador puedan comunicarse. Los últimos no podrán entrar a la cancha como ocurre en la WTA.
Deberían dejar que se hablen libremente.

Woo hoo!!! Oficially a part of the #PhilippPlein family! Thanks so much @philipppleininternational @philippplein78 #PleinHero

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PÚBLICO EN MOVIMIENTO

Durante todo el torneo, el público podrá moverse por las gradas salvo en las cabeceras. Esto se va pareciendo más a la NBA. Suena ahora premonitorio nuestro podcast sobre un caso extremo, el college de Estados Unidos, en donde se podía hasta gritarles a los jugadores.
La que más nos gusta, sobre todo con la limitante en cabeceras.

Un detalle menor pero interesante: como ocurría en los Masters de mayores de los 90 o en la desaparecida Grand Slam Cup, la cancha no tendrá las líneas de dobles. Otra novedad es que se jugará un partido por el tercer puesto entre los que pierdan las semifinales. El Masters Sub 21 no dará puntos para el ranking y repartirá 1.275.000 dólares.

#NextGenATP Finals will take place on a singles-only court, with the best 7 qualified 21-and-Under players of the season, plus 1 wild card!

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21 febrero 2017

A lo Dolgo se juega mejor

Filed under: Coberturas,Pienso de que... — Marcos @ 13:14

Esta vez, en vez de hacer un resumen de lo que fue el Argentina Open, profundizamos sobre la lectura que nos dejó el triunfo de Dolgopolov, en particular, y la realidad del circuito y el tenis de ataque, en general.

(pueden darle play y dejarlo de fondo mientras leen amenamente el post)

En 2011, Dolgo perdió en su debut ante José Acasuso sin mostrar una buena imagen y dijo algo así como “hay torneos importantes y otros que sirven como preparación para esos torneos”, lo cual no deja de ser cierto, pero no estuvo bueno (o sí) que lo dijera así.

Seis años después, en el tenis del ucraniano resulta bastante notorio cuándo está con buena actitud dentro de la cancha y viceversa: empieza a empujar el drive en vez de impactarlo con picante, tira pelotas altas en vez de misiles y retrocede posicionalmente. Cuanto menos cae en esos “pozos” de (no)ofensividad sucede lo de la última semana en Buenos Aires: campeón sin perder sets, primer saque promedio por encima de los 200 km/h y precisión para jugar a la líneas.

 

Dolgo además dijo que la superficie en la que más cómodo se siente depende casi exclusivamente de su estado físico. “Si estoy en forma, me gusta el polvo de ladrillo y puedo jugar bien en estas canchas; si no estoy bien, prefiero las canchas duras, tener menos rallies y que el juego ofensivo se dé de forma automática (además de que los piques son mejores)… todo depende de mi estado físico y emocional”, afirmó.

“De chico jugaba mucho más con el slice, hacía tiros más raros, pero hoy todos los jugadores son rápidos y se juega a muy alta velocidad en general. Tirar slice, sobre todo en polvo de ladrillo, es difícil y tenés que hacerlo muy bien porque si no se te invierten de derecha y ahí estás en problemas. Es bueno cambiar de ritmos pero si no lo haces con inteligencia no es para nada efectivo. ¿Ese es el futuro del juego? Los jugadores de arriba te muestran que los primeros tres tiros son casi lo más importante, el saque y los siguientes dos tiros… el que agarra la iniciativa de un punto gana la mayoría de las veces. En ese contexto, será un mix entre ser sólido y atacar. Todavía hay lugar para los jugadores como yo, que juegan un tenis más distendido, Dimitrov tiene mucho de improvisación, Kyrgios es divertido de ver, Zverev te mueve por toda la cancha… yo trato de pensar que el tenis no sea unidimensional y, sobre todo, aburrido de mirar por más de media hora”.

Por suerte, en este deporte, hasta las verdades más extendidas pueden refutarse y en su habitual desorden The Dog hoy tiene definida una identidad y sabe para donde ir. O quizás esa libertad es la que lo convierte en un jugador impredecible y peligroso.

“Este año sentí que estoy jugando mejor desde principios de año pese a algunas derrotas y sumar triunfos siempre es bueno. En 2016 estuve lesionado desde julio y entonces no me juzgué cuando no se me daban los resultados, cuando decidí parar ya se me habían pasados dos meses malos jugando con molestias. Hoy por suerte todo cambió”, le contó a FueBuena.

Si bien es cierto que los mejores jugadores suelen ser los que tiene mejor pulso en los puntos clave, ¿qué nos hace pensar que la confianza de un jugador no puede girar del día a la noche? El vuelco, como siempre, puede tener varias causas. Sin embargo, la atención principal en Dolgo se la lleva su onda positiva en lo emocional, evidente, y cómo potenció su fuego interno luego de un año con varias lesiones.

A veces una situación no deseada es una motivación para renovar ganas y sostener el esfuerzo: la condición base para poder competir en nivel suele ser la buena salud y Dolgo dice que desde que se lesionó en Roma en 2016 jugó infiltrado y, por no parar y perderse varias semanas, eso desencadenó en una seguidilla de derrotas inesperadas. Hoy todo fluye y se notó en el Buenos Aires Lawn Tennis.

7 febrero 2017

Sin (tanto)drama

Filed under: Coberturas,Pienso de que... — Marcos @ 20:21

El fin de semana extendido en Parque Sarmiento dejó al equipo argentino de Copa Davis expulsada de la elite (deberá disputar el repechaje por la permanencia en el Grupo Mundial) y el dato duro de que es el noveno campeón en caer en la primera rueda al año siguiente.

La última vez fue con Suiza: tras ser campeón en 2014, perdió en 2015 sin Federer ni Wawrinka. No obstante, ninguno de los nueve equipos perdió la categoría en el repechaje, que no se corte la onda ni la racha (?).

En lo deportivo, era difícil salir de la excitación después de lo ocurrido en Glasgow y en Zagreb. Sin embargo, en la primera serie se dio un fin de semana XL superemocionante, que pudo no haberlo sido. Aun con las ausencias de Del Potro y de Delbonis.

Durante 2016 destacábamos que Argentina tuvo un equipo “largo” y cómo, sobre todo con el liderazgo y la resiliencia de Del Potro, hubo en cada serie un equipo unido y que sabía(sabe) lo que quiere.

En este caso, tocó afrontar el desafío con la vuelta de Berlocq tras la baja de Zeballos, un Schwartzman que llegó con molestias y no pudo disputar ningún punto, con Mayer con su hijo en brazos y un Pella que hizo un esfuerzo importante desde lo mental para volver a transitar el pedregoso camino que muchas veces resulta la Davis.

Del otro lado, Italia fue un equipo con pergaminos y tres singlistas parejos: la regularidad de Lorenzi, la confianza de Seppi luego de llegar a cuarta ronda en Australia y el talento de Fognini, uno de esos jugadores que pese a cualquier vaivén siempre logra imponer su calidad. Lo había hecho en 2014 en Mar del Plata, lo volvió a hacer en 2017.

El final del pleito (teníamos ganas de usar esa palabra noventosa) fue un lunes, a puertas abiertas y con público que se quedó afuera por que se llegó a la capacidad tope de gente. Como contra Brasil en 2015 pero al revés.

El “quiero hablar de tenis” de Fognini nos sirve de puntapié para una reflexión lateral, siempre viene bien el pedido de dejar de lado las aseveraciones fatalistas. El tenis argentino en su conjunto debería valorar lo que se ha hecho en la Davis en los últimos años con la frutilla del 2016: un campeonato, tres finales, siete semis y 472 accesos a cuartos. Un solo repechaje en solo quince años; el segundo llega, justamente, luego del primer título.

Tampoco queremos ponernos en moralistas pero hay cuestiones de la instantaneidad (de tuiter, sobre todo) que nos está afectando, y no de buena manera, para sentenciar (no para hacer chistes, informar, etc) de parte de gente que debería estar un poco más tranquila a la hora de opinar. Al menos con excesiva vehemencia.

De hecho, pese a esta derrota, Argentina seguirá siendo campeón de Copa Davis (el trofeo estará durante todo el año, de gira, en el país). El público tenístico se olvida muy fácil de esto, Pella algo dijo al respecto sobre la (no)posibilidad de “frenar el tiempo”.

“Todo pasa demasiado rápido, siento que no tengo tiempo para nada, que lo de Zagreb fue hace cuatro días y ahora me toca estar acá; voy a cerrar los ojos y voy a estar en la próxima serie. Éramos campeones del mundo y enseguida apareció Australia. Se me pasa todo muy rápido y no sé cómo parar el tiempo. Lo que viví en estos meses fue fuertísimo y probablemente no lo vuelva a vivir”,

El zurdo llegó mentalmente al límite y se notó el viernes. Se esforzó en los días previos, pero en la cancha terminó frustrado ante un Lorenzi superior en cuanto a regularidad. Berlocq, por su parte, no pudo elevar su nivel a tiempo ante un Seppi que pareciera jugar con un balde en la cabeza y en piloto automático y que por momentos alterna aciertos y yerros por igual; cuando ese balance le da positivo se convierte en un rival peligroso.

El dobles (¿la mejor pareja argentina en las últimas temporadas?) sacó adelante un gran triunfo en un partido parejísimo para llegar al día de definición. El domingo hubo una notoria reacción de Berlocq con su admirable y habitual entrega que estiró la definición al día siguiente y Pella, el lunes, fue un jugador opuesto al del viernes, con presencia pese a la entendible atadura ante la presión de cerrar la remontada.

Estuvo muy cerca de lograrlo pero tras más de cuatro horas en cancha sintió el desgaste en el último tramo del partido y cayó ante un Fognini que terminó luciéndose, incluso cuando el público le faltó el respeto, le gritó “forro”, “comilón”, cuando aparecieron los Boludos del Nooop y se lo trató de sacar de foco. Hasta se fue con custodia luego del triunfo y recibió algunos botellazos (por suerte de plástico).

Como sea, verlo en vivo, sacando pecho, levantando el mentón y con ejecuciones sublimes en momentos de tensión, confirma el rótulo de que es un jugador de calibre.

Sucede que en trescuatro días hubo una montaña rusa de emociones. El viernes invadía el clima de derrota, el sábado Italia tuvo un punto de partido para cerrar la serie en un dobles de nivel que tuvo una última media hora de puro suspenso, Berlocq revivió las aspiraciones el domingo entre los parates de la lluvia y su ya-clásica-rotura-de-remera; un par de horas después, con el 2-0 parcial en sets de Pella, la épica (y lo que hubiera sido la levantada por primera vez de una serie 0-2) estaba prácticamente consumada…

Ya saben, elegimos corrernos de la catarsis repentina, preferimos mirar los partidos, tomarnos el tiempo para (tratar de)escribir sobre lo concreto: la serie se definió en un quinto set del quinto partido. Todo mérito de los jugadores.

La organización de la serie, en tanto, tuvo varios elementos en el debe. Es cierto que montar una Davis de local tiene un costo de varios millones de pesos y el canon que entrega la Federación Internacional de Tenis (150 mil dólares por equipo en la primera rueda) suele ir para el premio de los jugadores y gastos de equipo.

Dentro de un panorama en el que el rédito de los eventos tenísticos resultan una quimera, la AAT aceptó una importante oferta de la Ciudad de Buenos Aires para llevar la Davis a Parque Sarmiento, donde se construyó un estadio tubular de ocasión. Muy lejos de un escenario pertinente a la primera serie del último campeón.

No hay que olvidarse que estamos en un contexto que todo evento así (ATP porteno, challenger de Tigre y sobran ejemplos en sudamérica y en el mundo) necesita del apoyo de un ente gubernamental. El beneficio para las arcas es entendible. No obstante, la AAT careció de inventiva para montar un espectáculo abarcativo e integral y, si se quiere, saber explotarlo como unidad de negocio para fortalecer aun más la estructura y el desarrollo.


“A ver qué están escribiendo lospí-de-Fue-Buena”

En el medio también se rechazaron propuestas de distintas cuidades del interior (las hubo, concretas, pero los números de costos que se barajaron las distintas partes eran en dólares y elevados lo que decantó rapidamente en oportunidades truncas). Creemos que no era necesario ningún clima de jolgorio forzado, no se trataba de hacer una fiestita de cumpleaños, bastaba con un evento acorde a las circunstancias.

Por otra parte, el abono de entradas (no se podían comprar por separado) base costaba 1.500 pesos, un monto excesivo y limitante que entregó blancos notorios durante el primer día y tribunas algo más llenas las siguientes jornadas, contando lugares de protocolo y cientos de tickets de cortesía.

La definición fue con puertas abiertas y el personal de seguridad tuvo que cubrir los accesos al estadio luego de que cientas de personas rompieran un cerco perimetral para ingresar después de ser rebotados en la puerta.

Volviendo a lo importante, recién en abril se conocerá el rival de septiembre. En algo más de seis meses, Argentina tendrá la posibilidad de revalidar el lugar simbólico que posee dentro del grupo mundial ininterrumpidamente desde el 2002.

28 noviembre 2016

Pellizcate

Filed under: Coberturas,General,Pienso de que... — Marcos @ 14:36

Inspirados por un domingo histórico del tenis argentino arriesgamos en tuiter algunos pensamientos laterales sobre lo que acababa de pasar en Zagreb. Cuando ya hablaron en conferencia mientras Del Potro no dejaba de abrazar la Ensaladera, bajó (algo) la adrenalina y hasta algunos por estos lados fueron al Obelisco, desarrollamos un poco más estas ideas y sumamos otras cuestiones para explicar por qué Argentina, en su quinta final, se sacó la ganas y tras cuatro series de visitante es campeón en la Davis por primera vez.

La primera Copa Davis llega en el momento menos pensado. El nivel de los jugadores argentinos era irregular al principio, Del Potro recién estaba regresando y el sorteo nos había dado vuelta la cara.

Durante las tres series anteriores a esta, tratamos de no excedernos en eso de destacar la unión de un grupo para explicar las victorias o derrotas en la Copa Davis.

Seguimos creyendo que las relaciones interpersonales no explican decisivamente resultados en la Copa Davis o al menos no son la razón principal. No obstante, la historia de trabajo en equipo dejó atrás a quienes preferían apreciar que si tal se peleó o amigó con tal otro, y ese trabajo en equipo se repitió a lo largo de toda una temporada y con el resultado final cumplido.

Argentina tuvo un equipo “largo” en cada serie y ganó la ensaladera con el jugador Nº 1 “peor ranqueado” que cualquier campeón de Davis anterior (Del Potro, 38º). Un ejemplo más de lo mentiroso que resultó esa ubicación y cómo, con el liderazgo y la resiliencia del tandilense, hubo un equipo unido y que sabe (sabía) lo que quiere. Fue el primer paso para conseguir el objetivo.

Esta temporada, y la semifinal del 2015, también, pareciera que vino a sanear el individualismo residual para afrontan los desafíos más allá de un resultado: Mayer, Delbonis y Pella como laburantes silenciosos que encontraron su comodidad y la aceptación del rol terminaron llegando al final del camino.

Jugar todo de visitante es un item siempre mencionado como enteramente negativo pero, aunque pueda sonar extraño, también le vemos un “lado positivo”: evitas bardos (?), presiones de local, de lo que sabemos mucho. Bob Bryan coincide en esto.

Saben que la Davis es una competencia con características especiales, que se resumen en esta línea que alguna vez habrán leído: el tenista encuentra en la Davis más gente a la que defraudar. Por más que se encuentre solo, en sus victorias y derrotas hay más gente involucrada, entre compañeros de equipo y público partidario. Se suman puntos de a varios para garantizar la victoria o lamentar la derrota.

Cuatro finales, las cuatro perdidas, único país con esa suerte (?). De ahí que la presión fuera distinta, más allá que lo de los colores, la patria y demás se exageren.

Estos jugadores, Orsanic y el Niño Hood lograron volver a la raíz de su actividad, se pudieron abstraer de todo ese ruido, asumieron cada uno su rol individual (en los singles) o grupal que imponía la competencia y abrazaron la responsabilidad de sumar en conjunto actuando en soledad.

Todo el equipo utilizó esas situaciones de presión como un empuje, así dejaron atrás la semifinal contra el campeón defensor y esta final muy complicada.

LA PELÍCULA DE DELPO

Después de un viernes lógico y de jugar el dobles, Del Potro salió por tercer día seguido a la cancha (primera vez que ocurre con él en una Davis). En los dos primeros sets estuvo oscilante, algo atado, con Cilic demostrando el mismo tenis de las últimas semanas, siempre un par de escalones arriba. Variedad de saques, variedad de tiros desde el fondo, variedad de pensamientos. Delpo se fue al baño antes del tercero. “Estaba mal. No le encontraba la vuelta al partido”, confesaría más tarde. Un par de games después tiró esta Willy.

El semblante de ambos había cambiado, todavía quedaba mucho por recorrer. Sucede que el tenis tiene ese elemento falopa (?) en el que en un momento puede ocurrir todo lo que no pasaba en las horas previas.

“Cuando estás ahí, una mirada o un gesto valen mucho. Como lo conozco supe que estaba cansado. Cuando veía algún signo de cansancio yo me agrandaba”, contó Del Potro.

Delpo lo hizo otra vez, en un 2016 que no da más de sorprendente. Esta vez, con un dedo fisurado por agarrar una pelotita con la mano, como ara meterle una cuota más de drama.

 

EFECTO MARIPOSA

Después de la levanta de Del Potro, Delbonis volvió a tener la chance de convertirse en un estandarte (“héroe” parece mucho), esta vez no tan inesperado. El zurdo ya había tenido pruebas superadas con creces, el 5º punto ante Brasil y una reacción memorable ante Troicki en 2015; cerró la serie contra Italia, en Pésaro, frente a Fabio Fognini.

Delbonis se siente contenido y valorado, y el viernes ya sabía que saldría a la cancha dos veces en esta final. La sensación positiva que entregó luego de la remontada contra Cilic, el primer día, continuó ayer y entró a la cancha con el saque de Ivanisevic, la devolución de Agassi y el relajo de estar jugando primera ronda del ATP 250 que elijan.

Nunca perdió el hilo del partido y su concentración fue el resguardo para cualquier inconveniente que podía surgir. Apenas algo de temblor en el inicio, pero nada lo sacaría de foco, ni los misiles de Karlovic lo iban a correr de esa decisión. Todo salió según lo planificado. O todo lo contrario, como si fuera algo normal y simple que sus recursos tenísticos fluyeran con total naturalidad.

BAJO CONTROL

Si intentamos poner situaciones en contexto, hubo muchas decisiones, estrategias y trabajo fuera del rectángulo de competencia que, ante los pronósticos agoreros de siempre, le permitieron a la Argentina conseguir la primera Davis.

La planificación de Orsanic y de sus ayudantes comenzó mucho antes de los partidos y ese convencimiento sobre cuál era la forma de ganar esta serie, al igual que ante Gran Bretaña, quedó plasmado en el desarrollo final. Por añadidura, hubo poco de improvisación y mucho de proyectar.

La baja de Simone Bolelli en ese cruce de cuartos queda lejos en el tiempo pero lo creemos relevante, con el dobles junto a Fognini hubiera sido una vara todavía mayor a superar. Sin embargo, siempre se necesitan esos pequeños “golpes de suerte”, son elementos que pueden cruzarse cada semana en el destino de los tenistas, y a ese azar hay que acompañarlo con buena programación y esfuerzo para que la resultante terminará siendo otra.

En definitiva, luego los triunfos se plasmaron dentro de la cancha.

MARADONA, EL HINCHA

Chispeante, acompañado por su novia Rocío Oliva, Diego Maradona vivió la serie de principio a fin en su palco especialmente gestionado por la AAT ante la ITF. Durante el fin de semana dijo que estaba ”a muerte con el equipo”, que se iba a quedar en Zagreb “hasta la última pelotita”, repartió besos y estuvo intenso ante todos los vaivenes de la serie.

SORPRESA, 6.30 AM

Ya había pasado el festejo íntimo hasta después de las cuatro de la madrugada, no iban ni dos horas de sueño para los protagonistas en el hotel Double Tree de la capital croata y llegó la policía del doping. Desde el lobby llamaron a las habitaciones de algunos integrantes del cuerpo técnico para notificar lo que estaba sucediendo y a los jugadores no les quedó otra que someterse a exámenes de sangre y orina.

Lo cuenta Delpo y tira frases tipo “todos los días de mi vida voy a descansar feliz” y “la Copa no me la saca nadie”.

9 octubre 2016

Un 2016 de cambios (post editado)

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 21:53

POST EDITADO

Hace varios años, diríamos 2012, que nos interesa el asunto del envejecimiento del circuito y el recambio generacional tardío. No sólo porque somos freakies de los juniors -nos encanta seguir a los más chicos, presentarles a los mejores y ver quiénes pueden brillar en el ATP- sino porque lo que está ocurriendo con los treintañeros desde hace ya varias temporadas es digno de estudio. Tenemos un podcast en preparación sobre ello, en algún momento saldrá, quizá cuando los treintañeros sean sexagenarios.

Este año, si bien los de 30 o casi ganaron los títulos más importantes, hubo un avance de los de 20 o incluso adolescentes todavía. Ya se metieron top 100 como Tiafoe hoy, algunos top 20, Thiem subió al top ten, Kyrgios está más asentado, Zverev con triunfazos y un ATP, y eso que todavía faltan torneos y no nos queremos extender porque arruinaríamos ese podcast.

Aunque los procesos históricos se analizan después de que ocurran, es muy probable que 2016 sea analizado en un futuro cercano como el año en el que todo empezó a cambiar. Siguen dominando Djokovic y Murray, ambos al borde de los 30, pero hay indicadores que apuntan al relevo.

Roger Federer y Rafael Nadal, los íconos más fuertes de este milenio, están en baja. Por primera vez desde julio de 2003 no aparecen en el top 4. No son parte del Big Four actual. La última vez que ambos no aparecieron en el top 5 fue en febrero de ese año y los mejores eran estos:

Rafa puede volver a su mejor nivel en cualquier momento, Roger también en 2017. No es el fin de una era, porque hace rato que vivimos en la de Novak Djokovic. Nole también tendrá su momento de bajón: es muy demandante en lo físico y mental lo que ha logrado en las últimas temporadas y en eso anda el serbio, quien admitió, primero a la prensa de su país y luego a L’Equipe, que después de Roland Garros le costó encontrar alegría en una cancha, que se presionó demasiado (con el Grand Slam completo, estimamos) y tuvo algunos bajones. Dice que no puede predecir cómo terminará el año y que sólo quiere divertirse en la cancha, volver a encontrar esa alegría.

Al acecho entonces está Murray, quien quedó con su título en Beijing a 1.550 puntos de Djokovic en la Carrera a Londres. El escocés expresó su deseo de ser el 1 del mundo y con eso sería un más que digno integrante del Big Four, grupo en el que siempre se lo colocó con muchos menos logros que sus colegas.

Si no lo logra este año, es probable que veamos a un Murray en la posición más alta en 2017 y lo que ocurrirá después es una incógnita. Por un lado están Milos Raonic y Kei Nishikori, una generación quizá más débil que la siguiente (allí también debería estar Grigor Dimitrov) y por el momento sin títulos de Grand Slam. Veremos qué pasará con Del Potro (hoy con 28, fresco de cabeza por los años parado pero siempre atento a su físico), con Thiem, y si los que parecen “distintos” como Zverev o Kyrgios darán un salto más importante.

Frenamos ahí. No nos gusta la futurología sino el análisis. En otro momento vemos.

20 septiembre 2016

Trabajar en equipo, dentro de la cancha

Filed under: Info,Pienso de que... — Marcos @ 00:17

Fue un fin de semana para el recuerdo del tenis argentino y lo más destacado se relaciona con las actuaciones en la cancha, el triunfo de Del Potro y su sorprendente resistencia en ese partido, las victorias de Guido Pella y Leonardo Mayer ante rivales incómodos y situaciones de presión y alto voltaje; también las decisiones, la estrategia y el trabajo fuera del rectángulo de competencia que, ante ciertos pronósticos agoreros, le permitieron a la Argentina conseguir el pase a su quinta final en la Davis.

En FueBuena, ya lo saben los lectores históricos, tratamos de no excedernos en eso de destacar la unión o desunión de un grupo para explicar las victorias o derrotas en la Copa Davis. De hecho, creemos que las relaciones interpersonales no explican resultados en Copa Davis o al menos no son la razón principal.

Sucede que, al final de cuentas, entra uno solo a la cancha en cuatro de los cinco puntos y, si bien tiene mucha más gente por defraudar que si se tratara del circuito ATP, tiene que resolver por él mismo, con la raqueta, pelotita, el rival, la cancha y las condiciones… Cuando esa situación da resultados y el modus operandi se transforma en un proceso positivamente sistemático vale la pena destacarlo.

“Eu, ¿sabes vos si ya salió el post de FueBuena de la Davis?”


“Decile a Orsa que se quede tranquilo, que se relaje por allá y lea”.

El ejemplo más crudo es el de los tres puntos de esta serie con tres victorias de jugadores distintos. En Pesaro había definido Delbonis; en Glasgow, Del Potro pagó en el pleno más complicado, Pella mostró un sorprendente aplomo y Mayer se siguió enamorando de la Davis, y la Davis de Mayer.

La última vez que había sucedido para Argentina fue contra Austria, en la primera rueda de 2007. Aquella vez sumaron José Acasuso, Guillermo Cañas y el punto decisivo lo logró Del Potro, que debutaba en la Copa Davis, con un éxito en cinco sets sobre Jürgen Melzer.

No se trata de si tal se peleó o amigó con tal otro o de si todos bailaron y tomaron birra después del triunfo como cualquiera de nosotros un fin de semana; es el trabajo en equipo a lo largo de una serie, de varias series ya, y la capacidad de adaptarse según necesidades, circunstancias y realidades.

El trabajo en la cancha. Es más aburrido, no hay novelas, pero es así.

La planificación de Orsanic y de sus ayudantes comenzó mucho antes de los partidos y ese convencimiento sobre cuál era la forma de ganar esta serie quedó plasmada en el desarrollo final. Por añadidura, hubo poco de improvisación y mucho de proyectar y de armar el rompecabezas de la forma que más rédito diese.

En ese escenario, para que el resultado fuera positivo, los jugadores estuvieron por encima de la media en términos tenísticos-anímicos y cumplieron con la cuota de rendimiento indispensable para bancar una parada tan brava. Ganar una semifinal de visitante y contra Andy Murray no fue magia (?): Argentina ganó por ser el equipo más largo, porque siguió derribando varios preconceptos y explotó el peso específico de cada integrante en el momento indicado.

Recordemos: los británicos tenían al campeón olímpico y de Wimbledon, al campeón del US Open en dobles… Se les atacó por el lado más débil. Es el vigente campeón de la Davis.

Si intentamos poner situaciones en contexto, el triunfo de Del Potro ante Murray el viernes fue lo más “sorprendente” del fin de semana ¿Él también se seguirá sorprendiendo a sí mismo con partidos así? Si el camino desde su regreso en Delray Beach hasta la medalla en Río el tandilense fue pasando de grado, ante Murray hizo un master público en cómo-romperla-toda-y-ganarle-en-cinco-horas-a-un-top-3. Del Potro ahora es el CEO de su propia empresa (cuerpo), en esta especie de segunda vida en el tenis.

No obstante, el costo físico de ese partido fue altísimo, era el riesgo que había que correr (todo el grupo estaba al tanto de que podía pasar). El kinesiólogo del tandilense, Diego Rodríguez, explicó que, en otra situación, luego del estado general de Del Potro tras ese partido, le hubiera dado no menos cinco días de reposo y recuperación para volver a moverse.

Con el 2-0 que puso Guido Pella borrando de la serie a Edmund (le mandó al tacho la confianza de buenas victorias ante Gasquet o Isner en el US Open), la decisión fue ir tras ese primer match-point con el tandilense en la cancha, sabiendo que el domingo ya no podría estar en condiciones. Para adentro, todo estaba claro. El equipo hizo silencio, porque era lo que quería y creía mejor estrategicamente.

De ahí la lógica de las decisiones, arriesgadas, que, por si hacía falta, luego explicaron Orsanic y el resto de los jugadores y dejaron tecleando a los detractores de escritorio y a las conjeturas oportunistas. Y luego hablaron sus raquetas.

Básicamente, la raqueta de Leo Mayer, más que hablar, sonó. No era un partido sencillo, pero en la Davis el correntino se abstrae de cualquier momento o realidad y logra volver a su programación de base, la de un tenista que juega con menos márgenes (que por eso tendrá más puntos altos y bajos) pero que cuando entra en sintonía y le pega fuerte a la pelota es quien dicta el juego y se convierte en un rival de calibre.

En el raquetero ya carga diez triunfos en singles consecutivos y un récord global de 13 triunfos y cinco derrotas.

Resta la última pieza del rompecabezas, la más difícil, para cerrar la faena completa a domicilio. Croacia es un rival de peso, aunque luzca más “jugable” que Rusia en 2006 y España de 2011.

Ya habrá tiempo para analizar en profundidad a Cilic, Coric, Dodig, y demás cuestiones de ese enfrentamiento. Mientras tanto, seguimos con la cábala por bilardistas (?) y nos permitimos una nueva broma con esto:

17 agosto 2016

Por qué nos sorprendió a nosotros y a él mismo

Filed under: Pienso de que... — Marcos @ 15:45

Dejamos pasar la ola como casi siempre. Nos encanta reflexionar cuando se calman las aguas y poner situaciones en contexto. No nos queremos hacer los distintos, sino que somos lentos para pensar (?).

¿Por qué Del Potro no sólo nos sorprendió a todos, sino a sí mismo?
Porque su físico no estaba supuestamente preparado para todo esto.

Veamos cómo fue pasando de grado.

1) El regreso, en Delray Beach. El revés que pegaba empujando, tan débil que descolocaba a los rivales por lo corto. En el segundo partido ya se agitaba después de un peloteo largo.

2) La primera “gira”, Indian Wells y Miami, torneos bien separados como para descansar. Mejoró contra Berdych y luego vino el típico freno de toda curva ascendente, su partido con Horacio Zeballos, principalmente en lo mental.

3) Su regreso al polvo de ladrillo después de tres años, en la superficie que más le cuesta (aunque haya hecho semifinal de Roland Garros), sus primeros dos torneos en semanas seguidas y los primeros triunfos consecutivos en Munich, también su primer partido a tres sets… En Madrid, la primera gran victoria, contra Dominic Thiem, quien luego llegaría a semifinales en Rolanga y lograría un merecido lugar en el top ten. En la derrota ante Jack Sock, ya impactaba el revés de mejor manera.

5) La primera gira extensa, en el césped, superficie favorable para no correr tanto y para las variantes. Buenas victorias sobre Dimitrov y Simon en Stuttgart, gran triunfo ante Wawrinka en Wimbledon. Sin embargo, al partido siguiente no aguantó de físico y cayó ante un inspirado Pouille, luego cuartofinalista.

6) Regreso triunfal en la Davis, en dobles, punto clave con Guido Pella.

De ahí saltamos a los Juegos. No jugó Washington para preparar Río. Utilizó su última chance de ranking protegido por lesión (por tiempo le quedaba Cincinnati, pero se bajó). Antes de viajar a los Juegos, indicó que el sorteo sería determinante.

Del Potro no jugaba cinco partidos desde enero del 2014, cuando ganó el título en Sydney y un par de semanas antes de retirarse en Dubai para volver a pasar por el quirófano. Para el último registro de seis partidos en una misma semana hay que retroceder hasta Wimbledon 2013 y la épica semifinal ante Djokovic. Pasaron más de tres años, en el mundo del tenis parecieron diez.

Con el rendimiento en Río se repite eso de que “ahora sí está de vuelta”. Es la tercera vez que se afirma ese mensaje en un mes y monedas, después de ganarle a Wawrinka en Wimbledon, en la Davis y ahora. Lo habrán leído o escuchado. Cuantas más veces esté chequeada la afirmación, mejor (?).

Más allá del deporte nacional de asegurar y augurar situaciones, positivas y de las otras, la mejoría de Del Potro puede traducirse desde lo discursivo: empezó a hablar menos sobre la mano y más sobre disfrutar. Como en lo deportivo, fue un proceso natural y no forzado. Por añadidura, ese “cambio” se fue dando a medida de que fue recuperando sensaciones dentro de una cancha de tenis.

Del Potro prefirió transitar el proceso con cautela y paciencia. Sus expectativas fueron medidas desde su vuelta hace algunos meses y se focalizó en la búsqueda de buenas sensaciones, en lo simple: jugar sin dolor, estar sano, sentir que los esfuerzos valieron la pena y en su mano.

Fue dando pasos positivos, si bien el proceso no es lineal, y con el diario del lunes el resultado fue acertado. Su físico es bastante especial y la inactividad se siente. Hay que entender que volver a jugar en el más alto nivel no es lo mismo que cuando nosotros no jugamos a la pelota por un par de meses y no tenemos drama en ir a jugar un picado con amigos repentinamente. Cambia la exigencia a un nivel exponencial.

Sin entrenador ni PF fijos (lo ayudaron Orsanic y el Niño Hood y ya explicó que, hasta ahora, no podía planificar nada al no tener certeza sobre su futuro), con el revés y el físico por mejorar, Del Potro fue igualmente capaz de hacer lo que hizo. El corazón y sus ganas suplieron todo eso, y no estamos tratando de bajar línea de autoayuda cual góndola de supermercado (?). Pero no se puede explicar solamente por una mejora física.

De todas formas, los problemas de Del Potro siguen siendo de esa índole, pero ha transitado una considerable mejoría y su objetivo de terminar el año sin lesiones está a la vuelta de la esquina. Ya habrá tiempo para que haga una buena pretemporada y lo caguen a palos en ese rubro para quedar como una Ferrari.

“Ubicar a Juan en su momento actual y ver lo que hizo realmente es una hazaña y también un hecho histórico que se pudo ver. Ganarle al uno de mundo (Djiokovic), ganarle a Rafa (Nadal) y jugar una final de cuatro horas, no se le podía pedir más”, afirmó su kinesiólogo Diego Rodriguez, pieza importante en este retorno del tandilense.

Andy Murray dijo que muchos jugadores que no fueron a los Juegos seguramente se replantearan esa decisión al ver el gran torneo que resultó la cita olímpica. Además, el 2º del mundo también aseguró que no tiene dudas de que Del Potro puede volver a ser un jugador top 5 si sigue por este camino. “Cuantos mas partidos juegue y mas confianza tenga en su revés. Creo que con los problemas de los últimos años mejoró mucho su slice. Si está bien físicamente no hay razón para que no vuelva a la cima de nuevo”, afirmó el doble oro olímpico.

No obstante, Del Potro no va a cambiar sus prioridades a pesar de los elogios. Su planificación apunta a 2017. Por si no alcanzara con la emoción olímpica, recibió ayer la confirmación de que fue invitado al US Open y volverá a Nueva York por primera vez desde 2013.

¿Para qué más está Del Potro? Quedarán un puñado de torneos hasta fin de año, armará su calendario en función de la Copa Davis y buscará seguir encontrando motivaciones para lo que sigue, hasta quizá dé algún otro golpe antes de final de año. Mientras tanto, Del Potro ya puede sentirse un tenista a tiempo completo y con su talento y decisión y siendo un cabeza dura del trabajo dificilmente se pueda ponerle un techo.

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