Fue buena

9 octubre 2016

Un 2016 de cambios (post editado)

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 21:53

POST EDITADO

Hace varios años, diríamos 2012, que nos interesa el asunto del envejecimiento del circuito y el recambio generacional tardío. No sólo porque somos freakies de los juniors -nos encanta seguir a los más chicos, presentarles a los mejores y ver quiénes pueden brillar en el ATP- sino porque lo que está ocurriendo con los treintañeros desde hace ya varias temporadas es digno de estudio. Tenemos un podcast en preparación sobre ello, en algún momento saldrá, quizá cuando los treintañeros sean sexagenarios.

Este año, si bien los de 30 o casi ganaron los títulos más importantes, hubo un avance de los de 20 o incluso adolescentes todavía. Ya se metieron top 100 como Tiafoe hoy, algunos top 20, Thiem subió al top ten, Kyrgios está más asentado, Zverev con triunfazos y un ATP, y eso que todavía faltan torneos y no nos queremos extender porque arruinaríamos ese podcast.

Aunque los procesos históricos se analizan después de que ocurran, es muy probable que 2016 sea analizado en un futuro cercano como el año en el que todo empezó a cambiar. Siguen dominando Djokovic y Murray, ambos al borde de los 30, pero hay indicadores que apuntan al relevo.

Roger Federer y Rafael Nadal, los íconos más fuertes de este milenio, están en baja. Por primera vez desde julio de 2003 no aparecen en el top 4. No son parte del Big Four actual. La última vez que ambos no aparecieron en el top 5 fue en febrero de ese año y los mejores eran estos:

Rafa puede volver a su mejor nivel en cualquier momento, Roger también en 2017. No es el fin de una era, porque hace rato que vivimos en la de Novak Djokovic. Nole también tendrá su momento de bajón: es muy demandante en lo físico y mental lo que ha logrado en las últimas temporadas y en eso anda el serbio, quien admitió, primero a la prensa de su país y luego a L’Equipe, que después de Roland Garros le costó encontrar alegría en una cancha, que se presionó demasiado (con el Grand Slam completo, estimamos) y tuvo algunos bajones. Dice que no puede predecir cómo terminará el año y que sólo quiere divertirse en la cancha, volver a encontrar esa alegría.

Al acecho entonces está Murray, quien quedó con su título en Beijing a 1.550 puntos de Djokovic en la Carrera a Londres. El escocés expresó su deseo de ser el 1 del mundo y con eso sería un más que digno integrante del Big Four, grupo en el que siempre se lo colocó con muchos menos logros que sus colegas.

Si no lo logra este año, es probable que veamos a un Murray en la posición más alta en 2017 y lo que ocurrirá después es una incógnita. Por un lado están Milos Raonic y Kei Nishikori, una generación quizá más débil que la siguiente (allí también debería estar Grigor Dimitrov) y por el momento sin títulos de Grand Slam. Veremos qué pasará con Del Potro (hoy con 28, fresco de cabeza por los años parado pero siempre atento a su físico), con Thiem, y si los que parecen «distintos» como Zverev o Kyrgios darán un salto más importante.

Frenamos ahí. No nos gusta la futurología sino el análisis. En otro momento vemos.

20 septiembre 2016

Trabajar en equipo, dentro de la cancha

Filed under: Info,Pienso de que... — Marcos @ 00:17

Fue un fin de semana para el recuerdo del tenis argentino y lo más destacado se relaciona con las actuaciones en la cancha, el triunfo de Del Potro y su sorprendente resistencia en ese partido, las victorias de Guido Pella y Leonardo Mayer ante rivales incómodos y situaciones de presión y alto voltaje; también las decisiones, la estrategia y el trabajo fuera del rectángulo de competencia que, ante ciertos pronósticos agoreros, le permitieron a la Argentina conseguir el pase a su quinta final en la Davis.

En FueBuena, ya lo saben los lectores históricos, tratamos de no excedernos en eso de destacar la unión o desunión de un grupo para explicar las victorias o derrotas en la Copa Davis. De hecho, creemos que las relaciones interpersonales no explican resultados en Copa Davis o al menos no son la razón principal.

Sucede que, al final de cuentas, entra uno solo a la cancha en cuatro de los cinco puntos y, si bien tiene mucha más gente por defraudar que si se tratara del circuito ATP, tiene que resolver por él mismo, con la raqueta, pelotita, el rival, la cancha y las condiciones… Cuando esa situación da resultados y el modus operandi se transforma en un proceso positivamente sistemático vale la pena destacarlo.

«Eu, ¿sabes vos si ya salió el post de FueBuena de la Davis?»


«Decile a Orsa que se quede tranquilo, que se relaje por allá y lea».

El ejemplo más crudo es el de los tres puntos de esta serie con tres victorias de jugadores distintos. En Pesaro había definido Delbonis; en Glasgow, Del Potro pagó en el pleno más complicado, Pella mostró un sorprendente aplomo y Mayer se siguió enamorando de la Davis, y la Davis de Mayer.

La última vez que había sucedido para Argentina fue contra Austria, en la primera rueda de 2007. Aquella vez sumaron José Acasuso, Guillermo Cañas y el punto decisivo lo logró Del Potro, que debutaba en la Copa Davis, con un éxito en cinco sets sobre Jürgen Melzer.

No se trata de si tal se peleó o amigó con tal otro o de si todos bailaron y tomaron birra después del triunfo como cualquiera de nosotros un fin de semana; es el trabajo en equipo a lo largo de una serie, de varias series ya, y la capacidad de adaptarse según necesidades, circunstancias y realidades.

El trabajo en la cancha. Es más aburrido, no hay novelas, pero es así.

La planificación de Orsanic y de sus ayudantes comenzó mucho antes de los partidos y ese convencimiento sobre cuál era la forma de ganar esta serie quedó plasmada en el desarrollo final. Por añadidura, hubo poco de improvisación y mucho de proyectar y de armar el rompecabezas de la forma que más rédito diese.

En ese escenario, para que el resultado fuera positivo, los jugadores estuvieron por encima de la media en términos tenísticos-anímicos y cumplieron con la cuota de rendimiento indispensable para bancar una parada tan brava. Ganar una semifinal de visitante y contra Andy Murray no fue magia (?): Argentina ganó por ser el equipo más largo, porque siguió derribando varios preconceptos y explotó el peso específico de cada integrante en el momento indicado.

Recordemos: los británicos tenían al campeón olímpico y de Wimbledon, al campeón del US Open en dobles… Se les atacó por el lado más débil. Es el vigente campeón de la Davis.

Si intentamos poner situaciones en contexto, el triunfo de Del Potro ante Murray el viernes fue lo más «sorprendente» del fin de semana ¿Él también se seguirá sorprendiendo a sí mismo con partidos así? Si el camino desde su regreso en Delray Beach hasta la medalla en Río el tandilense fue pasando de grado, ante Murray hizo un master público en cómo-romperla-toda-y-ganarle-en-cinco-horas-a-un-top-3. Del Potro ahora es el CEO de su propia empresa (cuerpo), en esta especie de segunda vida en el tenis.

No obstante, el costo físico de ese partido fue altísimo, era el riesgo que había que correr (todo el grupo estaba al tanto de que podía pasar). El kinesiólogo del tandilense, Diego Rodríguez, explicó que, en otra situación, luego del estado general de Del Potro tras ese partido, le hubiera dado no menos cinco días de reposo y recuperación para volver a moverse.

Con el 2-0 que puso Guido Pella borrando de la serie a Edmund (le mandó al tacho la confianza de buenas victorias ante Gasquet o Isner en el US Open), la decisión fue ir tras ese primer match-point con el tandilense en la cancha, sabiendo que el domingo ya no podría estar en condiciones. Para adentro, todo estaba claro. El equipo hizo silencio, porque era lo que quería y creía mejor estrategicamente.

De ahí la lógica de las decisiones, arriesgadas, que, por si hacía falta, luego explicaron Orsanic y el resto de los jugadores y dejaron tecleando a los detractores de escritorio y a las conjeturas oportunistas. Y luego hablaron sus raquetas.

Básicamente, la raqueta de Leo Mayer, más que hablar, sonó. No era un partido sencillo, pero en la Davis el correntino se abstrae de cualquier momento o realidad y logra volver a su programación de base, la de un tenista que juega con menos márgenes (que por eso tendrá más puntos altos y bajos) pero que cuando entra en sintonía y le pega fuerte a la pelota es quien dicta el juego y se convierte en un rival de calibre.

En el raquetero ya carga diez triunfos en singles consecutivos y un récord global de 13 triunfos y cinco derrotas.

Resta la última pieza del rompecabezas, la más difícil, para cerrar la faena completa a domicilio. Croacia es un rival de peso, aunque luzca más «jugable» que Rusia en 2006 y España de 2011.

Ya habrá tiempo para analizar en profundidad a Cilic, Coric, Dodig, y demás cuestiones de ese enfrentamiento. Mientras tanto, seguimos con la cábala por bilardistas (?) y nos permitimos una nueva broma con esto:

17 agosto 2016

Por qué nos sorprendió a nosotros y a él mismo

Filed under: Pienso de que... — Marcos @ 15:45

Dejamos pasar la ola como casi siempre. Nos encanta reflexionar cuando se calman las aguas y poner situaciones en contexto. No nos queremos hacer los distintos, sino que somos lentos para pensar (?).

¿Por qué Del Potro no sólo nos sorprendió a todos, sino a sí mismo?
Porque su físico no estaba supuestamente preparado para todo esto.

Veamos cómo fue pasando de grado.

1) El regreso, en Delray Beach. El revés que pegaba empujando, tan débil que descolocaba a los rivales por lo corto. En el segundo partido ya se agitaba después de un peloteo largo.

2) La primera «gira», Indian Wells y Miami, torneos bien separados como para descansar. Mejoró contra Berdych y luego vino el típico freno de toda curva ascendente, su partido con Horacio Zeballos, principalmente en lo mental.

3) Su regreso al polvo de ladrillo después de tres años, en la superficie que más le cuesta (aunque haya hecho semifinal de Roland Garros), sus primeros dos torneos en semanas seguidas y los primeros triunfos consecutivos en Munich, también su primer partido a tres sets… En Madrid, la primera gran victoria, contra Dominic Thiem, quien luego llegaría a semifinales en Rolanga y lograría un merecido lugar en el top ten. En la derrota ante Jack Sock, ya impactaba el revés de mejor manera.

5) La primera gira extensa, en el césped, superficie favorable para no correr tanto y para las variantes. Buenas victorias sobre Dimitrov y Simon en Stuttgart, gran triunfo ante Wawrinka en Wimbledon. Sin embargo, al partido siguiente no aguantó de físico y cayó ante un inspirado Pouille, luego cuartofinalista.

6) Regreso triunfal en la Davis, en dobles, punto clave con Guido Pella.

De ahí saltamos a los Juegos. No jugó Washington para preparar Río. Utilizó su última chance de ranking protegido por lesión (por tiempo le quedaba Cincinnati, pero se bajó). Antes de viajar a los Juegos, indicó que el sorteo sería determinante.

Del Potro no jugaba cinco partidos desde enero del 2014, cuando ganó el título en Sydney y un par de semanas antes de retirarse en Dubai para volver a pasar por el quirófano. Para el último registro de seis partidos en una misma semana hay que retroceder hasta Wimbledon 2013 y la épica semifinal ante Djokovic. Pasaron más de tres años, en el mundo del tenis parecieron diez.

Con el rendimiento en Río se repite eso de que «ahora sí está de vuelta». Es la tercera vez que se afirma ese mensaje en un mes y monedas, después de ganarle a Wawrinka en Wimbledon, en la Davis y ahora. Lo habrán leído o escuchado. Cuantas más veces esté chequeada la afirmación, mejor (?).

Más allá del deporte nacional de asegurar y augurar situaciones, positivas y de las otras, la mejoría de Del Potro puede traducirse desde lo discursivo: empezó a hablar menos sobre la mano y más sobre disfrutar. Como en lo deportivo, fue un proceso natural y no forzado. Por añadidura, ese «cambio» se fue dando a medida de que fue recuperando sensaciones dentro de una cancha de tenis.

Del Potro prefirió transitar el proceso con cautela y paciencia. Sus expectativas fueron medidas desde su vuelta hace algunos meses y se focalizó en la búsqueda de buenas sensaciones, en lo simple: jugar sin dolor, estar sano, sentir que los esfuerzos valieron la pena y en su mano.

Fue dando pasos positivos, si bien el proceso no es lineal, y con el diario del lunes el resultado fue acertado. Su físico es bastante especial y la inactividad se siente. Hay que entender que volver a jugar en el más alto nivel no es lo mismo que cuando nosotros no jugamos a la pelota por un par de meses y no tenemos drama en ir a jugar un picado con amigos repentinamente. Cambia la exigencia a un nivel exponencial.

Sin entrenador ni PF fijos (lo ayudaron Orsanic y el Niño Hood y ya explicó que, hasta ahora, no podía planificar nada al no tener certeza sobre su futuro), con el revés y el físico por mejorar, Del Potro fue igualmente capaz de hacer lo que hizo. El corazón y sus ganas suplieron todo eso, y no estamos tratando de bajar línea de autoayuda cual góndola de supermercado (?). Pero no se puede explicar solamente por una mejora física.

De todas formas, los problemas de Del Potro siguen siendo de esa índole, pero ha transitado una considerable mejoría y su objetivo de terminar el año sin lesiones está a la vuelta de la esquina. Ya habrá tiempo para que haga una buena pretemporada y lo caguen a palos en ese rubro para quedar como una Ferrari.

«Ubicar a Juan en su momento actual y ver lo que hizo realmente es una hazaña y también un hecho histórico que se pudo ver. Ganarle al uno de mundo (Djiokovic), ganarle a Rafa (Nadal) y jugar una final de cuatro horas, no se le podía pedir más», afirmó su kinesiólogo Diego Rodriguez, pieza importante en este retorno del tandilense.

Andy Murray dijo que muchos jugadores que no fueron a los Juegos seguramente se replantearan esa decisión al ver el gran torneo que resultó la cita olímpica. Además, el 2º del mundo también aseguró que no tiene dudas de que Del Potro puede volver a ser un jugador top 5 si sigue por este camino. «Cuantos mas partidos juegue y mas confianza tenga en su revés. Creo que con los problemas de los últimos años mejoró mucho su slice. Si está bien físicamente no hay razón para que no vuelva a la cima de nuevo», afirmó el doble oro olímpico.

No obstante, Del Potro no va a cambiar sus prioridades a pesar de los elogios. Su planificación apunta a 2017. Por si no alcanzara con la emoción olímpica, recibió ayer la confirmación de que fue invitado al US Open y volverá a Nueva York por primera vez desde 2013.

¿Para qué más está Del Potro? Quedarán un puñado de torneos hasta fin de año, armará su calendario en función de la Copa Davis y buscará seguir encontrando motivaciones para lo que sigue, hasta quizá dé algún otro golpe antes de final de año. Mientras tanto, Del Potro ya puede sentirse un tenista a tiempo completo y con su talento y decisión y siendo un cabeza dura del trabajo dificilmente se pueda ponerle un techo.

27 julio 2016

Andá tranqui, Roger, te estaremos esperando

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 02:15

Lo primero que nos sucedió al enterarnos la noticia de que Roger Federer no jugará el 2016 -quizá nunca más un Juego Olímpico- es escuchar a una voz interior, una voz suave, quizá era del mismo Roger, que nos decía: «Oh, chicous de FueBueno (no hablaba muy bien el español la voz ésta), no empiecen a llourar por mí, voy a volver. Say thank you por todou lo que ya he hecho».

Esa es la postura que tomaremos en este post: no lloraremos como fans -los que quieran descargarse como tales, perfecto-, solamente tomaremos este parate como un ejemplo de lo que está por venir en algunos años (a los que apostamos a una nueva generación muy desarrollada desde lo técnico). Esa es la gran noticia, que falta mucho para que Roger se retire. Ya piensa en volver en 2017 y jugando tenis agresivo, lo cual se encargó de destacar en su mensaje.

Este año ya hubo adelantos desde la cirugía de rodilla y los problemas de espalda, que hicieron que se perdiera varios torneos importantes como Roland Garros (primera falta a un Grand Slam en el milenio) y algunos Masters 1000. Después de la caída (figurada y real) ante Raonic en Wimbledon, su manager indicó que los estudios iniciales no indicaban problema mayor.

La buena noticia es que quiere seguir jugando. Lo increíble es que hubiera seguido lo más normal a punto de cumplir 35 años y enfrentando a tipos cuyos entrenadores, en algunos casos, fueron rivales de Federer. El circuito está lleno de treintañeros pero seguir en el top 4 es digno de un extraterrestre que nos malacostumbró (el único que andaba por ahí era David Ferrer y ya está cayendo) cuando ya pasaron 13 años de su primer Grand Slam.

La novedad será ver a Roger fuera del top ten y quizá del grupo de 16 mejores cuando llegue el Abierto de Australia. Los cuadros serán más difíciles para él, ¿pero piensan que no estará a la altura? Le tenemos fe, quizá no para ganar un Grand Slam pero sí para meterse en el top ten con todo por sumar durante gran parte del año.

La historia reciente de los campeones a su edad no lo avala, pero en varios rubros Roger desafió a las estadísticas que lo precedían.

Seguramente estará con miedos de no volver a ser, la presión sobre el qué dirán, sobre el probable «inicio del retiro». Su primer desafío, si la rodilla sana (no especificó la gravedad de su lesión ni cuánto le demandaría) sería light, en el regreso a la Copa Hopman con Belinda Bencic.

Del lado de enfrente le mandan saludos.

17 julio 2016

Cómo es el verdadero trabajo en equipo (dentro de la cancha)

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 15:03

En FueBuena, ya lo saben los lectores históricos, tratamos de no excedernos en eso de destacar la unión o desunión de un grupo para explicar las victorias o derrotas en la Copa Davis.

Coincidimos seguramente con ustedes con que si hay buena onda general es más probable que todos piensen en positivo y den lo mejor de sí. También en que es bueno que el capitán Daniel Orsanic destaque los valores de la unión como ejemplo para los más chicos, pero al final de cuentas entra uno solo a la cancha en cuatro de los cinco puntos y, si bien tiene mucha más gente por defraudar que si se tratara del circuito ATP, tiene que resolver por él mismo, con la raqueta, pelotita, el rival, la cancha y las condiciones.

Las relaciones interpersonales no explican resultados en Copa Davis o al menos no son la razón principal.

Sin embargo, hay una historia de trabajo en equipo quizá más aburrida de apreciar que si tal se peleó o amigó con tal otro, y es el trabajo en equipo a lo largo de una serie.

Hacemos flashback a un fin de semana de Copa Davis de 2012. Croacia llegaba al Parque Roca de Buenos Aires con Marin Cilic como jugador peligroso e Ivo Karlovic algo más incómodo en el polvo de ladrillo.

El primer día, antes de que Juan Martín del Potro despachara en sets corridos a Karlovic, David Nalbandian había perdido en cinco con Cilic. En el doble, Nalba se unió a Eduardo Schwank y juntos vencieron 8-6 en el quinto a Cilic y Karlovic.

El domingo, Cilic no podía mover las piernas y fue víctima de Delpo, que le ganó 6-1, 6-2 y 6-1.

La serie la cerró el tandilense pero sin el trabajo del unquillense -y también el roldanense- no habría sido posible tenerlo a Cilic hecho una piltrafa (?) el domingo. Los argentinos no eran los mejores amigos pero trabajaron en equipo.

Este fin de semana, en Pesaro, ocurrió algo parecido. Sin top 40 entre sus miembros, Argentina ganó por ser el equipo más largo.

La lluvia del viernes terminó complicando a Italia y específicamente a Fabio Fognini, que tuvo un partido sencillo ante Mónaco pero poco descanso entre un doble exigente y el primer single del domingo.

Afuera del equipo en la serie con Polonia, Delbo ganó un partido clave ante Seppi (incluso lo «retiró» de la serie), esperó con nervios que Del Potro y Pella cerraran el doble y apareció más fresco ante Fognini.

Si bien el italiano amenazó con una remontada, le pesaron las diez horas de juego en dos días y el argentino mostró su espíritu de lucha para remontar el 3-5 en el cuarto set.


(Fotos:
sitio de Copa Davis).

Si no hubiera sido Delbonis, Mónaco, Pella o en todo caso un Del Potro no tan entero físicamente habría tenido muy buenas chances de definir ante Lorenzi.

Argentina no ganó nunca la Davis pero mantiene la categoría desde que regresó en 2002 y metió su 11a. semifinal en 15 años.

Y ahora nos permitimos bromear con esto:

 

20 junio 2016

Césped patinoso

Filed under: Info,Pienso de que... — TodosLosAutores @ 20:53

Mientras seguimos tirando a la basura cartón y plástico que podríamos reciclar, talamos árboles, malgastamos el agua y usamos nuestro auto para hacer 500 metros (?), el clima cambia. Europa Central, por caso, vive un período de lluvias e inundaciones pocas veces visto.

Más allá del mensaje grinpís que quisimos colar en el blog, nos preguntábamos qué efectos podría traer este fenómeno climático en la temporada con superficie natural: el césped. No propondremos esto como hipótesis sino como pregunta para aportar un dato o factor que podría en Wimbledon desde el lunes: ¿El pasto mojado puede ser la salvación de los especialistas que vieron, en los últimos años, cómo el césped del Grand Slam más tradicional se enlentecía a niveles alarmantes?

Enunciamos la pregunta en difícil, pero ojo que puede haber algo de cierto. Ya saben, en décadas anteriores se podía identificar qué jugadores serían, sino protagonistas, al menos peligrosísimos en determinadas superficies. En el polvo de ladrillo, españoles y sudamericanos (quizá sea lo único que se conserve), en césped y las indoor en carpeta de fin de año, los furibundos sacadores, los bombarderos, o aquellos que subieran a la red con conocimiento.

Con el tiempo, las pelotas usadas en canchas lentas fueron más balines, las de rápidas más pesadas, el césped utilizado en Wimbledon cambió, y no había ningún problema con ganarlo desde el fondo, apenas subiendo a la red a saludar. Este es un resumen no muy ordenado, pueden ver este video para recordar cómo cambió Wimbledon con los años, no sólo por el césped sino también por el desarrollo físico de los tenistas, y el tecnológico de las raquetas y cuerdas.

La nueva composición de semilla, 100% rye grass, comenzó en 2001. En 2010, Federer decía que notaba mucho el cambio y que ya no era la superficie más rápida.

En 2012, hablamos con el Groundsman de Wimbledon, uno de los capos de los cuidadores, y nos contó en el lugar cómo preparaban el pasto.

Cuanto más mojado el césped, más firme y agachadito hay que jugar. Es necesario andar con cuidado para no resbalar. Hace días en Queen’s hubo resbalones, entre ellos de Del Potro, Isner y Murray.

En ese terreno resbaladizo se mueve con sapiencia Florian Mayer, el alemán de 32 años que regresó al circuito en abril después de un año parado por una lesión de ingle. «Hace poco no sabía si podía seguir jugando al tenis», dijo Florian, que venció a la futura estrella Sasha Zverev en tres sets, tras perder dos match points en el segundo. Es el campeón de un ATP con peor ranking en tres años (192 hasta el domingo, hoy aparece 80).

Antes de ganarle a Zverev, Florian había vencido a Dominic Thiem. ¿Podría llegar lejos en Wimbledon? Difícil, pero quizá le amargue la vida a algún preclasificado. Seguramente, tendría menos chances si la quincena transcurriera a pleno sol y el césped estuviera duro. En Halle, como en la Catedral, había techo retráctil, pero lógicamente la humedad de un día lluvioso cumple su función aunque no caigan gotas desde arriba.

En el mismo grupo tenemos al francés Nicolas Mahut y al luxemburgués Gilles Muller, campeón y finalista en Hertogenbosch. El primero se mueve como un gato, tiene una de las mejores voleas del circuito (ahora también la rompe en el ranking de dobles) y le dio dolores de cabeza a Murray en la primera ronda de Queen’s. El segundo, zurdo de gran saque, molesta con su slice, el juego cortado y su ida permanente a la red.

Podríamos seguir con la lista: Ivo Karlovic, semifinalista en Hertogenbosch; Adrian Mannarino, uno que le encanta jugar bajito y agachado; Mikhail Youzhny, que estaba medio de vuelta y casi le gana a Thiem en Stuttgart; Radek Stepanek, Sergiy Stakhovsky, Dustin Brown… Es un grupo heterogéneo y varios de ellos rinden en otras superficies pero en condiciones de césped húmedo, pueden romper el cuadro la semana que viene. Algunos de ellos ya tienen su buen currículum en la Catedral. En un nivel más alto, Feliciano López o Bernard Tomic también podrían beneficiarse con una superficie húmeda.

Más allá del nivel de humedad, ya saben que hicimos todo este post (?) para volver a enlazar, como cada año, los consejos de Javier Frana para jugar en césped. En 2000 y ahora.

7 junio 2016

Sobre el Nole Slam

Filed under: Pienso de que... — Marcos @ 14:51

En 2014, tras 11 años de no suceder, los cuatro Grand Slams tuvieron diferentes ganadores. En 2015, Djokovic estuvo a un partido de ganar el Grand Slam completo y logró 11 títulos -en 15 finales- en 11 meses.

En 2016, el serbio es el primer jugador que logra Australia y Roland Garros desde Jim Courier en 1992 y el octavo tenista dueño al mismo tiempo de los cuatro torneos de Grand Slam.

Qué tema el de la Historia en el tenis. Siempre genera controversias.

 

“Sin ser arrogante, en la vida todo es posible y ganar los cuatro títulos del Grand Slam en un mismo año, también”, aseguró Nole tras vencer en París.

Djokovic no habrá ganado los cuatro un mismo año pero hacerlo en forma consecutiva en un año calendario (el descanso a final de año es el mismo para todos) nos parece un logro inmenso también, a niveles similares. No vemos demasiada diferencia. Es cierto, la tradición dice que debe ser de enero a septiembre, pero piénsenlo un segundo: ¿hay mucha diferencia?

Ya hubo un Martina Slam, un Serena Slam, hoy existe un Nole Slam.

Ya hemos escrito bastante sobre Djokovic en el blog, las razones y contextos de su dominio. A menos que baje su nivel de concentración y rendimiento -en otros años era común que le agarraran baches, algunos profundos- hace tiempo que nos preguntarnos hasta dónde llegará y cuándo podrá meterse en la discusión del «mejor de la Historia», si es que hace falta ese rótulo (nunca entendimos mucho la necesidad de encontrar a un “mejor de la Historia” como un producto que queremos vender).

Desde ya, es un asunto complejo, en el que no existe una postura única y las opiniones varían.

La constante evolución de Nole ha sido un tema de charla cada vez que nos juntamos en la baticueva de FueBuena y creemos que no se habla lo suficiente según certifica su actualidad. De hecho, Djokovic aguantó pacientemente su momento allá por 2007 y 2008 cuando Roger Federer y Rafael Nadal todavía ganaban la mayoría de los torneos grandes. A varios años de ser claramente el tercer jugador, hoy es notoriamente el primero y hace méritos para seguir sumando records para ser el mejor de su generación. Por lo pronto, ya logró el récord de puntos de ranking. De los Grand Slam, Masters y Masters 1000, Juegos Olímpicos y Copa Davis, sólo le falta Cincinnati y si queremos romper los quinotos (?), cambiar el bronce olímpico que le ganó Del Potro por el oro quizá en Río.

En ese camino, el serbio ha transitado una mutación interesante: del bromista que se viralizaba con sus imitaciones a esta máquina de jugar al tenis; en definitiva, ese caudal tenístico es su ofrenda principal para el mundo del deporte profesional. Djokovic llegó al nivel deseado (siempre diagnosticó que Federer y Nadal lo hicieron mejor jugador), logró un 2015 de novela y comienza 2016 aplastante tachando cada casillero importante; una oferta abrumadora y tiene margen (aun con un Murray en nivel) para seguir mejorando y consechando títulos.

El aporte de Federer y Nadal, individual y en la rivalidad, como embajadores globales del deporte dificilmente sea igualada. De igual forma, nos puede «atraer» más el juego de Roger por su naturalidad en la ejecución de los tiros y en la forma de desplazarse, el arsenal de tiros y efectos, también es cierto, pero si lo que mandan son los resultados, Nole y su juego «aburrido» para algunos pueden llegar a tener mejores números. Como decía Andy arriba.


Un poco de vulgaridad a veces sirve, disculpen (?)

Los criterios para comparar jugadores terminan siendo insuficientes: la preparación física cambió, las raquetas, la exigencia del circuito, algunas cuestiones del reglamento… la cantidad de Grand Slam ganados no es el único parámetro para decir que, por ejemplo, Laver fue peor que Federer. En nuestra opinión, es un monstruo en cada era. Sino también deberíamos criticar duramente a Sampras por no haber ganado Roland Garros. Siempre «lo que falta» y no lo que se logró.

En el fondo,  nos parece que hay un componente típico del sistema competitivo en el que vivimos: siempre tiene que haber un ganador, imposible aceptar segundos o que nos gusten varios. Nuestra posición es que puede (o no) haber uno mejor por cada época distinta. Podemos decir que Federer fue bastante mejor que Sampras. Pero los 60 de Laver y los 70-80 de Borg son bien diferentes. La era Djokovic todavía se está escribiendo.

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