Fue buena

1 junio 2016

Paris je t’aime, Segunda semana

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 23:00

Los torneos de Grand Slam se terminan siempre convirtiendo en un “elige tu propia aventura”: David Goffin y Dominic Thiem todavía no serán nombres históricos para el mundo tenis pero el partido de cuartos de final entre ambos nos despierta especial interés por varios motivos.

Desde distintos ámbitos del circuito -fans, prensa, sponsors, organizadores de torneos y circuitos- se suelen esperar “renovaciones” y nuevas tendencias para romper la monotonía, sin importar si esa monotonía es agradable o no. Lo clásico contra lo nuevo siempre resultó una batalla atractiva.

En Roland Garros, Goffin y Thiem debutarán como cuartofinalistas en este tipo de torneos, el que gané se asegurará ingresar en el top 10 y, con un duelo tenístico más que interesante, pretenden ir ganando cada vez más protagonismo en instancias finales.

Thiem demuestra en cada partido su manual de estilo que lo catapulta a ser animador del circuito en los próximos años. Con 22 años, le gusta el polvo de ladrillo más que cualquier otra superficie y puede desgastar a sus rivales pero no sólo eso: su negocio está en agrandar la cancha, encontrar los espacios para poner a correr al rival hacia los costados. Cada vez menos incómodo a la defensiva, lo suyo es arriesgar, nada de charla sin sentido, no quiero bailar, directo a los besos (?).

Además, suele tener este tipo de gestos.

Ya lo dijimos muchas veces, pero permintánnos una vez más el chiclé inevitable de comparar la soltura del belga y el Mago Coria. “No soy alto ni fuerte. Soy muy rápido, veo la bola con claridad y sé qué va a intentar mi rival, leo bien el juego. Tengo esas otras armas para competir con los grandotes o los que son más potentes que yo”, destacaba Goffin hace un tiempo para FueBuena.

Sucede que el belga potenció esas virtudes y desarrolló otras como la agresividad de su juego, las jugadas de ataque y cómo jugar de la línea de fondo para adelante, quitándole tiempo a sus rivales. Las semifinales consecutivas en Indian Wells y Miami corroboran esta evolución.

A Goffin, cuando no carga el raquetero, se lo puede confundir con un periodista, con un empleado de la sala de jugadores. No es alto ni tiene los músculos marcados como la mayoría de sus colegas. Agrega al circuito su estilo antihéroe, que gusta, porque es realmente natural.


«Si me meto top 10 lo festejamos con unos choris bien cargados de salsa criolla, con mucho morrón»

Cualquier rasgo de un cambio, no obstante, puede llevar a conclusiones apresuradas, aquellas que sólo se comprobarán con el tiempo; algo difícil en esta época de vértigo tweeteril. Recordarán la agilidad de Dimitrov, el avance de Raonic a pura potencia… ¿Se vienen nuevos jugadores (no tan jóvenes) finalmente? La realidad es clara: deben ganar los últimos partidos, donde están los puntos gordos. Se verá qué pasa en lo que resta de 2016 y 2017 con los Kyrgios, Zverev, Fritz, Coric o Tiafoe, por ahora sigue siendo todo bastante parecido a lo anterior.

EL PARTIDO

Murray a Gasquet: hermoso duelo entre el último local en carrera y un candidato que podría haberse despedido en primera ronda. Para la afición local sigue la espera y ya son 33 años sin campeones franceses en el single masculino de Roland Garros.

EL ENOJO

David Ferrer compara a Roland Garros con Australia y concluye: el primero es una estafa.

EL NÚMERO

28 cuartos de final consecutivos en Grans Slams lleva Djokovic. Y la cuenta pinta para largo.

LA RESPUESTA

Wawrinka, al pedírsele una comparación con Murray. Dice que pese a estar igualados en cantidad de Grand Slam, Murray es mucho más que él y es digno miembro del Big Four.

 

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