Fue buena

21 febrero 2017

A lo Dolgo se juega mejor

Filed under: Coberturas,Pienso de que... — Marcos @ 13:14

Esta vez, en vez de hacer un resumen de lo que fue el Argentina Open, profundizamos sobre la lectura que nos dejó el triunfo de Dolgopolov, en particular, y la realidad del circuito y el tenis de ataque, en general.

(pueden darle play y dejarlo de fondo mientras leen amenamente el post)

En 2011, Dolgo perdió en su debut ante José Acasuso sin mostrar una buena imagen y dijo algo así como “hay torneos importantes y otros que sirven como preparación para esos torneos”, lo cual no deja de ser cierto, pero no estuvo bueno (o sí) que lo dijera así.

Seis años después, en el tenis del ucraniano resulta bastante notorio cuándo está con buena actitud dentro de la cancha y viceversa: empieza a empujar el drive en vez de impactarlo con picante, tira pelotas altas en vez de misiles y retrocede posicionalmente. Cuanto menos cae en esos “pozos” de (no)ofensividad sucede lo de la última semana en Buenos Aires: campeón sin perder sets, primer saque promedio por encima de los 200 km/h y precisión para jugar a la líneas.

 

Dolgo además dijo que la superficie en la que más cómodo se siente depende casi exclusivamente de su estado físico. “Si estoy en forma, me gusta el polvo de ladrillo y puedo jugar bien en estas canchas; si no estoy bien, prefiero las canchas duras, tener menos rallies y que el juego ofensivo se dé de forma automática (además de que los piques son mejores)… todo depende de mi estado físico y emocional”, afirmó.

“De chico jugaba mucho más con el slice, hacía tiros más raros, pero hoy todos los jugadores son rápidos y se juega a muy alta velocidad en general. Tirar slice, sobre todo en polvo de ladrillo, es difícil y tenés que hacerlo muy bien porque si no se te invierten de derecha y ahí estás en problemas. Es bueno cambiar de ritmos pero si no lo haces con inteligencia no es para nada efectivo. ¿Ese es el futuro del juego? Los jugadores de arriba te muestran que los primeros tres tiros son casi lo más importante, el saque y los siguientes dos tiros… el que agarra la iniciativa de un punto gana la mayoría de las veces. En ese contexto, será un mix entre ser sólido y atacar. Todavía hay lugar para los jugadores como yo, que juegan un tenis más distendido, Dimitrov tiene mucho de improvisación, Kyrgios es divertido de ver, Zverev te mueve por toda la cancha… yo trato de pensar que el tenis no sea unidimensional y, sobre todo, aburrido de mirar por más de media hora”.

Por suerte, en este deporte, hasta las verdades más extendidas pueden refutarse y en su habitual desorden The Dog hoy tiene definida una identidad y sabe para donde ir. O quizás esa libertad es la que lo convierte en un jugador impredecible y peligroso.

“Este año sentí que estoy jugando mejor desde principios de año pese a algunas derrotas y sumar triunfos siempre es bueno. En 2016 estuve lesionado desde julio y entonces no me juzgué cuando no se me daban los resultados, cuando decidí parar ya se me habían pasados dos meses malos jugando con molestias. Hoy por suerte todo cambió”, le contó a FueBuena.

Si bien es cierto que los mejores jugadores suelen ser los que tiene mejor pulso en los puntos clave, ¿qué nos hace pensar que la confianza de un jugador no puede girar del día a la noche? El vuelco, como siempre, puede tener varias causas. Sin embargo, la atención principal en Dolgo se la lleva su onda positiva en lo emocional, evidente, y cómo potenció su fuego interno luego de un año con varias lesiones.

A veces una situación no deseada es una motivación para renovar ganas y sostener el esfuerzo: la condición base para poder competir en nivel suele ser la buena salud y Dolgo dice que desde que se lesionó en Roma en 2016 jugó infiltrado y, por no parar y perderse varias semanas, eso desencadenó en una seguidilla de derrotas inesperadas. Hoy todo fluye y se notó en el Buenos Aires Lawn Tennis.

7 febrero 2017

Sin (tanto)drama

Filed under: Coberturas,Pienso de que... — Marcos @ 20:21

El fin de semana extendido en Parque Sarmiento dejó al equipo argentino de Copa Davis expulsada de la elite (deberá disputar el repechaje por la permanencia en el Grupo Mundial) y el dato duro de que es el noveno campeón en caer en la primera rueda al año siguiente.

La última vez fue con Suiza: tras ser campeón en 2014, perdió en 2015 sin Federer ni Wawrinka. No obstante, ninguno de los nueve equipos perdió la categoría en el repechaje, que no se corte la onda ni la racha (?).

En lo deportivo, era difícil salir de la excitación después de lo ocurrido en Glasgow y en Zagreb. Sin embargo, en la primera serie se dio un fin de semana XL superemocionante, que pudo no haberlo sido. Aun con las ausencias de Del Potro y de Delbonis.

Durante 2016 destacábamos que Argentina tuvo un equipo “largo” y cómo, sobre todo con el liderazgo y la resiliencia de Del Potro, hubo en cada serie un equipo unido y que sabía(sabe) lo que quiere.

En este caso, tocó afrontar el desafío con la vuelta de Berlocq tras la baja de Zeballos, un Schwartzman que llegó con molestias y no pudo disputar ningún punto, con Mayer con su hijo en brazos y un Pella que hizo un esfuerzo importante desde lo mental para volver a transitar el pedregoso camino que muchas veces resulta la Davis.

Del otro lado, Italia fue un equipo con pergaminos y tres singlistas parejos: la regularidad de Lorenzi, la confianza de Seppi luego de llegar a cuarta ronda en Australia y el talento de Fognini, uno de esos jugadores que pese a cualquier vaivén siempre logra imponer su calidad. Lo había hecho en 2014 en Mar del Plata, lo volvió a hacer en 2017.

El final del pleito (teníamos ganas de usar esa palabra noventosa) fue un lunes, a puertas abiertas y con público que se quedó afuera por que se llegó a la capacidad tope de gente. Como contra Brasil en 2015 pero al revés.

El “quiero hablar de tenis” de Fognini nos sirve de puntapié para una reflexión lateral, siempre viene bien el pedido de dejar de lado las aseveraciones fatalistas. El tenis argentino en su conjunto debería valorar lo que se ha hecho en la Davis en los últimos años con la frutilla del 2016: un campeonato, tres finales, siete semis y 472 accesos a cuartos. Un solo repechaje en solo quince años; el segundo llega, justamente, luego del primer título.

Tampoco queremos ponernos en moralistas pero hay cuestiones de la instantaneidad (de tuiter, sobre todo) que nos está afectando, y no de buena manera, para sentenciar (no para hacer chistes, informar, etc) de parte de gente que debería estar un poco más tranquila a la hora de opinar. Al menos con excesiva vehemencia.

De hecho, pese a esta derrota, Argentina seguirá siendo campeón de Copa Davis (el trofeo estará durante todo el año, de gira, en el país). El público tenístico se olvida muy fácil de esto, Pella algo dijo al respecto sobre la (no)posibilidad de “frenar el tiempo”.

“Todo pasa demasiado rápido, siento que no tengo tiempo para nada, que lo de Zagreb fue hace cuatro días y ahora me toca estar acá; voy a cerrar los ojos y voy a estar en la próxima serie. Éramos campeones del mundo y enseguida apareció Australia. Se me pasa todo muy rápido y no sé cómo parar el tiempo. Lo que viví en estos meses fue fuertísimo y probablemente no lo vuelva a vivir”,

El zurdo llegó mentalmente al límite y se notó el viernes. Se esforzó en los días previos, pero en la cancha terminó frustrado ante un Lorenzi superior en cuanto a regularidad. Berlocq, por su parte, no pudo elevar su nivel a tiempo ante un Seppi que pareciera jugar con un balde en la cabeza y en piloto automático y que por momentos alterna aciertos y yerros por igual; cuando ese balance le da positivo se convierte en un rival peligroso.

El dobles (¿la mejor pareja argentina en las últimas temporadas?) sacó adelante un gran triunfo en un partido parejísimo para llegar al día de definición. El domingo hubo una notoria reacción de Berlocq con su admirable y habitual entrega que estiró la definición al día siguiente y Pella, el lunes, fue un jugador opuesto al del viernes, con presencia pese a la entendible atadura ante la presión de cerrar la remontada.

Estuvo muy cerca de lograrlo pero tras más de cuatro horas en cancha sintió el desgaste en el último tramo del partido y cayó ante un Fognini que terminó luciéndose, incluso cuando el público le faltó el respeto, le gritó “forro”, “comilón”, cuando aparecieron los Boludos del Nooop y se lo trató de sacar de foco. Hasta se fue con custodia luego del triunfo y recibió algunos botellazos (por suerte de plástico).

Como sea, verlo en vivo, sacando pecho, levantando el mentón y con ejecuciones sublimes en momentos de tensión, confirma el rótulo de que es un jugador de calibre.

Sucede que en trescuatro días hubo una montaña rusa de emociones. El viernes invadía el clima de derrota, el sábado Italia tuvo un punto de partido para cerrar la serie en un dobles de nivel que tuvo una última media hora de puro suspenso, Berlocq revivió las aspiraciones el domingo entre los parates de la lluvia y su ya-clásica-rotura-de-remera; un par de horas después, con el 2-0 parcial en sets de Pella, la épica (y lo que hubiera sido la levantada por primera vez de una serie 0-2) estaba prácticamente consumada…

Ya saben, elegimos corrernos de la catarsis repentina, preferimos mirar los partidos, tomarnos el tiempo para (tratar de)escribir sobre lo concreto: la serie se definió en un quinto set del quinto partido. Todo mérito de los jugadores.

La organización de la serie, en tanto, tuvo varios elementos en el debe. Es cierto que montar una Davis de local tiene un costo de varios millones de pesos y el canon que entrega la Federación Internacional de Tenis (150 mil dólares por equipo en la primera rueda) suele ir para el premio de los jugadores y gastos de equipo.

Dentro de un panorama en el que el rédito de los eventos tenísticos resultan una quimera, la AAT aceptó una importante oferta de la Ciudad de Buenos Aires para llevar la Davis a Parque Sarmiento, donde se construyó un estadio tubular de ocasión. Muy lejos de un escenario pertinente a la primera serie del último campeón.

No hay que olvidarse que estamos en un contexto que todo evento así (ATP porteno, challenger de Tigre y sobran ejemplos en sudamérica y en el mundo) necesita del apoyo de un ente gubernamental. El beneficio para las arcas es entendible. No obstante, la AAT careció de inventiva para montar un espectáculo abarcativo e integral y, si se quiere, saber explotarlo como unidad de negocio para fortalecer aun más la estructura y el desarrollo.


“A ver qué están escribiendo lospí-de-Fue-Buena”

En el medio también se rechazaron propuestas de distintas cuidades del interior (las hubo, concretas, pero los números de costos que se barajaron las distintas partes eran en dólares y elevados lo que decantó rapidamente en oportunidades truncas). Creemos que no era necesario ningún clima de jolgorio forzado, no se trataba de hacer una fiestita de cumpleaños, bastaba con un evento acorde a las circunstancias.

Por otra parte, el abono de entradas (no se podían comprar por separado) base costaba 1.500 pesos, un monto excesivo y limitante que entregó blancos notorios durante el primer día y tribunas algo más llenas las siguientes jornadas, contando lugares de protocolo y cientos de tickets de cortesía.

La definición fue con puertas abiertas y el personal de seguridad tuvo que cubrir los accesos al estadio luego de que cientas de personas rompieran un cerco perimetral para ingresar después de ser rebotados en la puerta.

Volviendo a lo importante, recién en abril se conocerá el rival de septiembre. En algo más de seis meses, Argentina tendrá la posibilidad de revalidar el lugar simbólico que posee dentro del grupo mundial ininterrumpidamente desde el 2002.