Fue buena

27 septiembre 2020

Hace frío, y yo estoy en Rolanga ♫

Filed under: General — TodosLosAutores @ 19:45

Parece que fue hace mil años, pero hace no tanto, Roland Garros decidió unilateralmente postergar el torneo a mediados de septiembre; lo retrasó una semana, y qué me importa los torneos de Asia, la Copa Laver, la Covid Cup, lo que sea. Acá estamos, con cifras altas de contagios en París, reducción de asistentes por día (empezó en 10.000, ahora 1.000) y la rareza de llamar a Rolanga «el último Grand Slam de la temporada».

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Wimbledon no puede jugarse en septiembre, sólo en el verano de Europa, pero está tranqui con el seguro millonario que incluía pandemias y hasta les pagó a los clasificados los premios de la primera ronda o qualy. Roland Garros se puede mudar de fecha pero no es lo mismo: en cuatro meses de diferencia saltamos dos estaciones, de primavera a otoño, y por eso no es raro ver fotos como estas:

Pantalones largos, nuevo techo en la Philippe Chatrier, luces de noche para terminar los partidos cuando las jornadas se retrasen y canchas bien mojadas. Lo vimos en el inicio de este domingo, esos dibujos en el fondo de la cancha por la lloviznita.

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Hay una sensación en la previa: parece ser el Roland Garros más difícil para Rafael Nadal en los últimos años. Ya saben: las «previas» de los torneos pueden ser sarasa (?), medio humo, pero es verdad que el Rolanga otoñal con frío, lluvias, tierra mojada y hojitas secas de los árboles cercanos, ofrece condiciones que a Nadal no le gustan demasiado. Lo dijo públicamente y también en privado (#dataposta).

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Recuerdan que aprendimos en estos 15 años que a Rafa le gustan las canchas lentas y a Roger Federer, las rápidas. Más tarde aprendimos que tampoco es que el español prefiere el barro, sino que le gusta que sea polvo de ladrillo con sol, que su bola pique, tome el efecto y salte, que complique el revés de la mayoría de sus rivales diestros. Luego supimos que algunos jugadores consideraban a Roland Garros un polvo de ladrillo tan «rápido» cuando está soleado que quizá el césped del nuevo milenio en Wimbledon era más lento. La velocidad de juego, obviamente, no ocurre simplemente por la superficie, sino la altura de la ciudad sobre el nivel del mar, el clima, las pelotas, todo eso junto. Por eso en general no nos han visto, en nuestros 13 años de vida como blog, jugárnosla demasiado sobre la rapidez o lentitud de las condiciones de juego: es tan confuso todo a veces que los mismos jugadores se contradicen sobre cómo la sienten.

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Esta vez, parece haber consenso. Nadal abrió el paraguas (cada tanto lo hace, seguido de un «voy a pelearla») y no sólo habló de las condiciones sino de las pelotas, más pesadas, que pueden dañar las articulaciones de los protagonistas. Lo volvió a decir tras su primera victoria, en la que comparó a este Grand Slam con un Hamburgo mojado, en días nublados con llovizna. El asunto es la época del año pero también el pronóstico feo para la primera semana.

Recordarán que en el cambio anterior de pelotas en Rolanga, en 2011, Rafa debió batallar cinco sets contra John Isner.

Djokovic coincidió con Rafa sobre el peso de las nuevas Wilson, pero lo relacionó con la época del año, el frío, y el polvo de ladrillo húmedo. «Será una dificultad extra ajustarse a las condiciones, pero es lo que es», dijo el campeón de Roma con una sonrisa.

¿Podrá un outsider como Zverev o Shapovalov asaltar el castillo del Big 3 de polvo de ladrillo (Rafa, Nole, Thiem)? Daniil fue eliminado rápidamente por Fuscovics, y eso que antes había dicho: «Quizá me ayude que esté más frío y las bolas no vuelen tanto, con tanto efecto. Puede ser una ventaja, una oportunidad para mí». ¿Podría ganar Roland Garros alguien que le pegue plano a todas, a lo Soderling? En el primer día, se mostraron sólidos Wawrinka, uno de los más fuertes, ex campeón y «tapado» siempre en cualquier Slam, y el Peke Schwartzman. El finalista de Roma no sólo viene de ganarle a Nadal, sino que le dio un lindo susto en el primer set de los cuartos de 2018, en un día con nubes.

Thiem cayó del mismo lado del cuadro de Nadal, y quizá aportó la mejor opinión sobre el Rolanga otoñal: todo es difícil en este contexto. «Es como Nueva York: los que manejen mejor las condiciones difíciles, van a llegar más lejos». Esas condiciones incluyen, recordemos, poco público, pocos aplausos. Después de su triunfo en primera, Domi dijo estar acostumbrado a estas condiciones, porque «es de Austria». Recordó torneos menores en los que el barro y los resbalones eran sus divisiones inferiores.

«Es como una cancha de cemento lenta», dijo John Isner. Quizá la definición más graciosa la dio Daniel Evans, eliminado por Kei Nishikori en cinco sets. «Estas pelotas… no se las daría ni a mi perro para que muerda».

22 septiembre 2020

Se dobla y no se rompe

Filed under: General — TodosLosAutores @ 15:26

Novak Djokovic podrá estar nervioso, mirar mal a su equipo, sufrir contra rivales inferiores, discutir con jueces, pero va, gana Roma y se mantiene invicto en partidos que no terminan por un pelotazo en el cuello de una jueza de línea.

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Con un cuadro bastante benévolo para un Masters 1000 (no enfrentó a ningún top ten, y el único top 25 fue Diego Schwartzman), sin jugar su mejor tenis; pero ahí lo vieron, celebrando su Masters 1000 número 36, su primer Roma desde 2015, en el día en el que inició su semana número 287 como número uno del mundo (sólo Roger Federer está por encima, con 310).

Nole se sobrepuso a todo, incluso a que un árbitro lo llamara Federer al ganar un game, como recordarán.

https://twitter.com/saqueevoleio/status/1307327697224335361

Goran Ivanisevic, co-entrenador de Nole junto con Marian Vajda y ausente en Roma, había señalado como clave el hecho de tener revancha rápido después de la descalificación en el US Open. La idea era que pareciera que el episodio ocurrió hace cinco años. Había que barrer todo debajo de la alfombra, o mejor dicho, pasar la página, después de perder la chance en un Grand Slam sin Federer ni Nadal. En el medio, viajar de continente en plena pandemia y cambiar de superficie.

«No quiero sonar arrogante, pero no fue el mejor tenis esta semana. Tengo dos o tres marchas más y espero mostrarlas en Roland Garros», dijo Nole, quien igualmente sigue postulando a Rafa Nadal como candidato en París. Al principio de la semana, el serbio reconoció que no puede garantizar que no vuelva a tener un arranque de furia que lo perjudique como en Flushing Meadows, pero que tiene que sacar buenas conclusiones de aquel episodio. «He aprendido a salir adelante», dijo en referencia a las épocas difíciles de la infancia y los conflictos bélicos en los Balcanes.

Muchas veces, los tenistas, especialmente hombres, pueden parecer demasiado nerviosos; maldicen o insultan a sus equipos (no sólo Djokovic: lo habrán visto en otros tenistas top seguramente) y eso constituye una técnica para liberarse de la presión. Fue muy marcado lo que pasó en Roma: los insultos y etcéteras se van cuando hay que apretar, a la hora de definir ante Krajinovic, de sacar la ventaja contra Ruud, de recuperar el primer set y cerrar el partido frente a Schwartzman.

Nole es elástico: sabe cómo doblarse y seguir.

Semana bisagra

Mirábamos los partidos del Peke Schwartzman y, como él mismo decía en la rueda de prensa posterior: cuando está con confianza (no es fácil estar siempre up), sabe que puede lograr esta clase de resultados. Lo había mostrado el año pasado en Roma, en varios Grand Slams… La semana pasada llegó el gran resultado: primera final de Masters 1000 y triunfazo sobre Nadal, el primero después de ir 0-9 en el historial.

https://twitter.com/TennisTV/status/1308074684492242952

Schwartzman maximiza su saque, que no es potente pero sí exitoso en la ubicación. La devolución «hace a veces de saque». El revés es un guante. La derecha mejoró bastante. Es súperinteligente. Está bien preparado físicamente. Le falta la constancia en esa actitud positiva y cuestiones de experiencia, como en la final con Nole (un par de games flojos fueron clave). Venía con un dolor en la mano izquierda después de caerse en el US Open frente a Cameron Norrie, y en Roma brilló (no olvidar su partido de más de tres horas ante Shapovalov). Rafa Nadal pudo haber estado un poco fuera de forma, pero había aplastado en sus partidos anteriores y, además, desventajas tuvieron todos: al estar en cuarentena estricta en la Argentina, el Peke no pudo entrenarse de igual forma que los europeos.

https://twitter.com/felixtennis/status/1308069207360311296

Como sabrán, una final como la de Roma lo posiciona distinto en relación a sus rivales del tour, a los colegas del top 20. Los pléiers viven con el análisis de la mirada ajena, el respeto o la falta del mismo, las rachas. Llega Roland Garros, la mejor superficie para el Peque, y ya dijo que tiene ganas de tomarse revancha del mal US Open.

13 septiembre 2020

Los 90 fueron buenos (?)

Filed under: General — TodosLosAutores @ 12:55

Está tan concentrado el circuito en estos últimos meses del año que el US Open parece del mes pasado, pero no.

https://www.instagram.com/p/CFHoB3-JRdE/

Comenzaremos con el chiste obvio: se requirió una lesión del que nunca se lesiona(ba), complicaciones de una pandemia mundial y un blooper histórico para tener, finalmente, nuestro primer rey de Grand Slam nacido en la década del 90. Para que Marin Cilic, a sus 31 años, no siga con el cartelito de campeón masculino de Grand Slam más joven en actividad. Pete Sampras, al ganar su Grand Slam final en su último partido oficial (el US Open 2002), era más joven en aquel momento que el croata hoy.

Fuera de broma, estaba al caer, con o sin Fedal. Como escribimos varias veces, la renovación estaba ocurriendo en el top 10 y 20 (Thiem y los NextGen suplantaron al segundo pelotón de los Wawrinka, Delpo, Cilic o Anderson), en los títulos de Masters 1000, en las rondas finales de los Grand Slam. Sólo falta el top 2 y rogábamos por el recambio en los «Majors»; la última gran estadística por romper, que habla de lo increíble que es el Big 3 (más cuando esos monstruos se preparan para tener el pico en los Slams).

Thiem es el «joven escondido», tiene 55 años (bueno, 27) y concretó lo que no pudo todavía la generación de los Raonic, Dimitrov o Goffin. Tuvo un crecimiento progresivo, primero en polvo de ladrillo, y en canchas duras principalmente en los últimos dos años, con su título en Indian Wells y la final en Australia. Beneficiado, si se quiere, por la lentitud de las superficies rápidas (puede jugar bien atrás, usar el top de ambos lados), pero también con algunos cambios técnicos como acortar un poco el swing de revés, mejorar el slice, confiar en el saque, etc.

En la rueda de prensa postriunfo en NY, Domi comentaba que Nico Massú hizo un gran aporte en ese sentido: convencerlo de que no era solamente un jugador de tierra. «Mejoré mi juego en duras muchísimo desde que estoy con él. También cambié mi mentalidad y creo que muchos de mis tiros funcionan en estas superficies. Mi mejor Slam antes de este había sido Australia. Ya no es sorpresa para mí tener un trofeo de estos y que no sea Roland Garros», dijo Domi. El austríaco ya está en su país con descanso merecido, y dice que su problema en el Aquiles es menor, que pronto empezará a entrenarse en polvo de ladrillo y viajará para reaparecer justamente en Rolanga.

Si viste la final del US Open, especialmente el quinto set, quizá tuviste algunos destellos del Coria-Gaudio del 2004. Aquella vez no eran amigos como ayer, pero no recordamos otra final reciente entre hombres en la que los dos protagonistas muestren tantos nervios, especialmente en el cierre. Este es un comentario de sillón pero no derogatorio: se entienden los nervios de los dos, la chance del primer título de Grand Slam sin el Big 3 dando vueltas, la situación bizarra de los nervios a estadio vacío. Muy raro todo, como los días que transitamos todos y todas estos meses. Además, ¿no fue divertido adivinar quién sería el que fallaría menos estando adelante? Ese nerviosismo que sentimos todos nos hizo vivirlo con más pasión.

La cuestión mental estuvo ahí en todo momento: el arranque furioso de Zverev por saberse el “underdog”, lo tentativo que se puso cuando estuvo dos sets arriba, los gestos negativos de los dos, el 5-3 que no aprovechó Sascha en el quinto, el 6-5 y saque que tampoco cierra Domi, los calambres del austríaco (más similitudes con el 2004), el atrape de Zverev al final, con la oportunidad tan grande… Por eso su llanto. Ojalá se pueda recuperar y aprender: su tenis en los primeros sets fue notable. La confianza la tiene: «Sé que ganaré un Grand Slam en algún punto».

https://twitter.com/AnnaK_4ever/status/1305483685425295360

A veces nos olvidamos de que cuando un jugador como Sascha tenga la edad de Thiem, el Big 3 ya no debería ser un problema. Habrá que ver si no surge un fenómeno de la generación siguiente (Sinner, Alcaraz, Musetti, otro) que haga las cosas más difíciles.

Thiem y varios del NextGen como Zverev o Medvedev, marcan una diferencia gracias a esto que marca muy bien De Miñaur.

CAMPEONA CON MENSAJE

Un título de US Open con el «clima enrarecido» por la situación de Serena con el juez Carlos Ramos. El segundo título del US Open y la imagen de la soledad, sin público ni alguien que la felicite: aislada en pandemia, digiriendo que llegó un nuevo Grand Slam, el tercero en tres finales.

Nos preguntábamos qué sentirá el/la jugador/a que gana un Grand Slam en estas condiciones. Recordamos lo que dijo Andy Murray sobre ganar un puntazo con un tiro a la carrera: la reacción instantánea del tenista profesional de alto nivel es unirse en comunión con el público, eso sale rápido en el momento, y no estuvo esta vez. Los únicos que escuchamos aplausos somos los televidentes gracias a la inteligencia artificial.

¿Pero qué pasará en el momento de sacar en el match point? La presión, los nervios, la ausencia del típico fan que grita a destiempo, el murmullo, el «silencio ensordecedor» previo a tirar la pelota… El error de Azarenka que le da el título. ¿Será lo mismo? Seguro lo es en la premiación, pero nos gustaría saber qué siente exactamente el profesional en un partido sin público, con la chance de seguir escribiendo páginas históricas.

Osaka le agregó algo más, y vaya si es importante: así como en Cincinnati sintió que no podía jugar al día siguiente de otro asesinato policial contra un negro en los Estados Unidos, esta vez decidió salir a la cancha con un tapabocas con los nombres de víctimas del racismo. Lo hizo siete veces, porque jugó siete partidos y los ganó todos. ¿Qué habría pasado si perdía rápido? ¿Si perdía la final? Hay que tener en cuenta eso: la apuesta por dar un mensaje fuerte, de asuntos que exceden el deporte, y aún con ese peso agregado, ser campeona. Doble, triple, cuádruple mérito.

En la ceremonia, le preguntaron (hasta medio de compromiso) qué sentía al usar esos tapabocas. Ella repreguntó a su entrevistador qué le hizo sentir a él. «Lo importante es que se hable del tema», agregó Naomi, quien recibió el agradecimiento de familiares de dos de las víctimas.

Osaka cree que la camiseta de Kobe le dio fuerzas. Como si fuera una capa de superhéroe que transfiere poderes. Más tarde recibió la felicitación de LeBron James.

https://twitter.com/espn/status/1304980626437701632?s=12

Azarenka pretendía ser la campeona de Grand Slam «con mayor diferencia de años entre un título y otro» (se nos complicó formular esa categoría, je), después de sus títulos en Australia 12 y 13. Estuvo a cuatro games (6-1 y 2-0), pero, como dijo, «la tercera no fue la vencida, quizá la cuarta». La bielorrusa perdió la finales del US Open en 2012 y 2013, y en la primera quedó a un game frente a Serena Williams. Al menos se dio el gusto de vencer a Serena en semis del primer Grand Slam pandémico.

Y se fue con una filosofía para imitar: disfrutar el momento, ser más persona y «menos tenista».

Hoy, miércoles, hizo bien la transición y le ganó a Venus en Roma. Veremos qué puede hacer en Roland Garros.

EL PELOTAZO

Año movido el de Nole: invicto hasta la mitad del US Open; señalado como el gran culpable del malogrado Adria Tour, donde se contagiaron de coronavirus varios jugadores, también él y su esposa; separatista (?) con la nueva asociación de jugadores, y lo último, este pelotazo al cuello de la jueza de línea, que desactivó su sueño de sumar otro Grand Slam ante la ausencia del dúo Fedal…

Ya sabemos que Nole no tuvo intención, que le dio justito a la jueza en el cuello y se juzgó más el resultado que la intención. Su entrenador, Goran Ivanisevic, le dijo a un medio serbio que «lo trágico es que Novak no estaba enojado. Vi el video 3.877 veces y su error más grave fue que no estaba mirando en esa dirección». El campeon de Wimbledon 01 también dijo que, al llegar a la casa, Novak se quedó solo un rato, que después hablaron, que era un shock para él también, y que es bueno que pueda jugar pronto en Roma, que la estrategia es que parezca que el incidente «ocurrió hace cinco años». Goran también habló de reacción desmedida, un poco parecido a lo que dijo Djokovic sobre cómo lo culparon por el Adria Tour. La turba en redes puede ser muy dañina.

Recordamos que minutos antes del partido, Novak estaba así:

Ya en Roma, Nole dijo que aprenderá de este error, que no puede garantizar que no ocurra de nuevo, y Nadal comentó que esas son cosas que no se hacen, que hay que controlarse en la cancha. Ah claro, como si fuera tan fácil (?).

LA «INNOVACIÓN»

Que siga esto, con o sin vacuna: los ball-kids no dan más las toallas, se las tienen que ir a buscar los jugadores solos.

Otra novedad «divertida» del torneo fue ver a los jugadores en las suites, siguiendo los partidos mientras comían. Ya que no hay público, al menos público vip.

LOS VIDEOS

El archivo no perdona a Nole.

Daniil Medvedev volvió a hacer de las suyas, y lo compilaron en este video.

LOS DATOS

En 63 de los últimos 64 Grand Slams, el campeón masculino fue europeo. El único que rompió esa racha: Delpo en el US Open 2009.

Además, el US Open 2020 fue el primero en la historia que tuvo a tres madres en cuartos de final: Azarenka, Serena y Tsvetlana Pironkova, una de las grandes sorpresas del torneo, ya que era su regreso a la competición después de tres años de ausencia.

SIGA, SIGA

En situación pandémica es complicado pedir perfección, y los popes (?) del US Open deben estar felices de haber podido completar el torneo (y conservado el dinero de los derechos de TV, y haber demostrado que USA rules). Sin embargo, hay que marcar que el protocolo no se cumplió para todos por igual (ver las diferencias entre el caso Galván -el PF de Pella y Dellien- y el caso Paire) y los encargados de salud de Nueva York pedían cuarentenas obligadas a los que perdían, como este caso:

LA FRASE

«Tengo la impresión de que somos prisioneros, o que somos criminales. Es una pesadilla y quiero recuperar mi libertad».

Kristina Mladenovic, furiosa con la burbuja.