Fue buena

1 mayo 2015

Viaje al duelo que cambió el tenis

Filed under: Notas — Uri @ 13:05

Fuimos testigos de la historia reciente, vimos sus partidos desde infinidad de ángulos, nos metimos en el vestuario en forma virtual y escuchamos sus opiniones en tiempo real. Parecería que nada nos podría sorprender acerca de la histórica rivalidad entre Roger Federer y Rafael Nadal.

Hoy salió a la venta en la Argentina (la semana que viene en España) Sin Red, un libro que llevó años de observaciones y desarrollo para descubrir nuevas aristas de los duelos «Fedal» y poner en contexto el enfrentamiento que cambió el tenis.

«No pretendía hacer una biografía; tampoco un repaso del enfrentamiento, porque eso ya estaba hecho. Como pongo en el prólogo del libro: esto es lo que vi, lo que sé y lo que pude averiguar», le cuenta a FueBuena el autor, Sebastián Fest.

«Hay dos razones importantes para escribir este libro. La primera es que es una rivalidad que atrapó a mucha gente y la segunda, que tuve la suerte de tener acceso a los dos durante muchos años y, como pongo al principio del libro, pude hablar con Federer en alemán y a Nadal en castellano, el idioma materno de cada uno. Eso es una ventaja», fundamenta el periodista argentino, que vivió los últimos 18 años en Madrid.

Pasar más de una década viajando alrededor del mundo. Ser testigo de la génesis, el desarrollo y la madurez de la rivalidad. Hablar con ellos en los lugares más insólitos y encontrar reflexiones profundas. Recopilar entrevistas, ruedas de prensa de acá y de allá, y ponerlas en contexto adecuado después de pasar esa década viajando alrededor del mundo. Estas fueron algunas de las tareas que se necesitaron cumplir antes de sentarse a escribir.

RIVALIDADES

«Lo interesante del duelo entre Federer y Nadal es que Federer tiene un par de años de confort en los que construye su leyenda como Nº 1 del mundo hasta que en 2005 surge Nadal y cambia todo. Ellos dos levantan el tenis, porque sin despreciar a los Roddick, Ferrero, Hewitt y demás Nº1 que vinieron de transición después de la era de Sampras y Agassi, Federer y Nadal llevan la discusión a un nuevo terreno, con el añadido de que se llevaban bien y transmitían una imagen bastante armónica del tenis, que durante otras rivalidades a través del años no había sido así. El hecho de que uno sea zurdo, el otro diestro y demás cosas que cuento en el libro le dan a la rivalidad mucho más matices de lo que podría ser la de Nadal y Djokovic», destaca Fest que, producto de su trabajo en la agencia de noticias dpa, viajó a los Grand Slams y principales torneos en los que coincidió con ambos jugadores.

Más allá del repaso deportivo, el libro recorre el perfil humano de los tenistas, sobre todo cómo fue cambiando esa relación «armónica». ¿Cuánto tuvo que ver el factor comercial y cuánto la afinidad?

«Algo con el negocio tiene que ver. Los jugadores hoy están más cuidados y son menos espontáneos que hace 20 o 30 años, de eso no hay dudas. También es cierto que Nadal tenía -y tiene- una sincera admiración por Federer como jugador. Creció admirando y viendo lo que Federer era capaz de hacer con algunos golpes que él no se sentía capaz de ejecutar. A Federer le gustó que Nadal, mientras explotaba y empezaba a disputarle el trono, siempre dijera que Federer era el mejor, el más grande. Lo sentía como un desafiante amable, educado. A Federer le gusta que los que lo rodean sean educados. Por eso digo que hay algo que tiene que ver con lo comercial, pero también algo que va con la personalidad de ambos y es real», considera el autor.

En la cancha, el duelo directo entre Federer y Nadal no tiene equivalentes. El español ganó el 70% de los partidos que jugaron. Mucho más apretado son sus partidos contra Novak Djokovic. «A pesar de que en la rivalidad de Djokovic y Nadal tenga más capítulos, más partidos, no es comparable», opina Fest. «Primero por algo esencial en el tenis: Djokovic y Nadal tienen revés a dos manos y eso, desde mi punto de vista, convierte el partido en menos interesante. No es el caso de Federer, que es mucho más ofensivo y tiene diferentes golpes a los de Djokovic, que es de goma y te devuelve todo. Nadal también te devuelve todo. Entonces, el parecido entre ellos, por más que a veces juegan partidos espectaculares y finales tremendas, técnicamente me parecen menos interesantes que el duelo entre Nadal y Federer».

MARCA PERSONAL

Sin Red le permitió a Fest investigar y conocer a fondo tanto a Federer como a Nadal. Así pudo aproximarse a la personalidad y la psicología del suizo y el español.

«Creo que por haberlos seguido durante tantos años los conocía bastante y tenía claro cómo eran. En todo caso, el libro me permitió profundizar en detalles y aspectos», destaca Fest. «Por el lado de Federer: confirmar que tiene ese dominio de su imagen, que es tan buena, pero que de tanto en tanto ofrece alguna fisura, porque hay cosas que dice que no suenan muy bien. Sobre Nadal, me di cuenta de cuánto cambió y creció. Es notable lo cómodo que se siente ahora con el papel de estrella, siendo dueño de la situación. Algo que hace siete u ocho años no era así: al principio le era bastante incómodo».

«La primera vez que hablé con él (Nadal) fue en 2004, en los Juegos Olímpicos de Atenas, en una habitación donde estaba encerrado él y Carlos Moyá. Moyá era un adulto y hablaba con confianza; Nadal miraba al piso y contestaba con monosílabos. Era muy tímido y todo eso era nuevo para él. Hoy no es así, el muchacho creció y te clava la mirada o te sonríe, sabe cómo manejar la situación, te repregunta. Se fue haciendo adulto. Digamos que la primera vez que hablé con Federer él ya era más grande, porque le saca cinco años a Nadal. Entonces él ya estaba más armado en su personalidad».

Entre muchas entrevistas logradas a través de los años, Fest presenta el duelo, el Nº1 y dialoga sobre rivalidades con Ivan Lendl, Pat Cash, Mats Wilander y Jimmy Connors, entre otros campeones. También hay testimonios para descubrir la personalidad de «las R».

«El entorno de Nadal te da oportunidades de hablar con más gente, el de Federer es más hermético, más cerrado, menos dado y más suizo. Es más profesional. El entorno de Nadal es más permeable, aunque lo es cada vez menos. Es cierto que Federer no tiene un tío Toni que es la válvula de escape, la forma de contar cosas que Rafael o su vocero no quieren contar», explica Fest, que por ejemplo no pudo acceder a Mirka. También le habría gustado hablar con John McEnroe, pero fue imposible.

Ese zoom a la personalidad de Federer y Nadal cambió las percepciones que Fest tenía sobre las dos leyendas. «Completamente no, pero uno empieza a ponerle matices a sus opiniones. Concretamente en el caso de Federer, que es un jugador que si uno analiza lo que dice y cómo lo dice a veces puede sonar arrogante y puede ser irritante para sus colegas. Eso, si uno lo observa de lejos y esporádicamente, quizás no lo note. Nadal, por ejemplo, no es arrogante, nunca lo fue y hasta se asusta de pensar que puede ser arrogante, pero es muy dominante al final en sus expresiones públicas. El suele contestar con un ‘no’ aunque después termine dándote la razón, suele «contraatacar» con otra pregunta al que lo está interrogando y tiene un dominio muy interesante de su imagen pública y su relación con la prensa, que para el ojo no experto podría parecer espontáneo y joven, pero no, en un buen sentido es un manipulador. Sabe dónde llevar el tema», analiza Fest.

Federer y Nadal tienen la atracción de ser los opuestos. Si uno es zurdo, el otro es derecho. Si uno es fuerza, el otro es gracia. Y así podríamos seguir. Las diferencias pueden quedar expuestas en la cultura, en la formación, pero ¿qué cosas los unen?

«Más allá del respeto, creo que los dos aman a su deporte de una manera muy especial. Los dos son muy competitivos, los dos son muy serios en su trabajo, porque no todos los tenistas tiene ese nivel de seriedad y de contracción al trabajo. Creo que los dos tienen en común que se saben estrellas, se saben trascendentes y, de alguna manera, intentaron usar eso para el beneficio de todo el tenis».

BASILEA, MANACOR Y ESTOCOLMO

Además de los viajes a los torneos, para Fest fue fundamental haber visitado las ciudades de origen de Federer y Nadal. «Si Manacor explica mucho a Nadal, Basilea es la explicación de Federer», sostiene.

En el capítulo sobre Manacor, Fest recorre el pueblo grande donde en la alcaldía cuelgan carteles que agradecen a Rafa haberlos puesto en el mapa. Los Nadal se mueven con total naturalidad. «Me pareció muy interesante ir a Manacor, porque me parece que ese capítulo es bastante ilustrativo y te permite entender un montón de cosas de cómo es Nadal. Tuve una charla con Toni Nadal y, aunque ya había hablado mucho con él, en esa conversación marca un montón de cosas y derriba muchos mitos», destaca Fest.

El libro lógicamente tiene su parte en Basilea. Además de encontrar gente que odia a Federer, el autor se dio una vuelta por el club donde Roger aprendió a jugar. En una charla en la cafetería con el socio 1 del Old Boys, consigue detalles de lo que eran los entrenamientos del niño Federer. «Me contaba cómo se portaban él y Chiudinelli cuando eran jóvenes y que volaban raquetas por el aire todo el tiempo».

Otro viaje necesario para Fest fue el que lo llevó al club Kungliga de Estocolmo el año pasado, ya en el tramo final del libro. El capítulo está enfocado en Robin Soderling, un personaje clave en la trama. «Me pareció muy bueno ir a Estocolmo y hablar con Soderling, porque ese Roland Garros 2009 para mí es fundamental. Quería escribir un capítulo sobre Soderling, porque ese partido del 31 de mayo de ese año cambió la historia del tenis. Federer le debe mucho a Soderling».

LA MODERNIDAD DEL TENIS

«Laboratorio», «Plasma», «Cuerpo», «Doping» y «Sombras» son los títulos de algunos de los 29 capítulos del libro. En ellos Fest utiliza la rivalidad de Fedal para contar, a través de interesantes entrevistas, cómo funcionan muchos aspectos del tenis del tercer milenio.

PRESENTACIÓN

Para escuchar más y acceder a la obra se pueden acercar el sábado 2 de mayo a la Feria del Libro. A partir de las 18 en el stand de La Nación, la charla será moderada por el periodista Ezequiel Fernández Moores.

1 comentario

  1. «Federer le debe mucho a Soderling». Esa frase que todos saben pero nadie dice, supongo que hasta el mismo Roger jaja! Ese RG 2009 le cayó del cielo al suizo, entre que zafó contra Haas y Delpo, sumado a la mano impagable que le dio el sueco, agradecido de por vida Rogelio. Bien por el autor.
    Personalmente, más allá de admirar tenísticamente a Roger, y la competitividad/mentalidad de Rafa, sus personalidades nunca me parecieron tan ideales. Son personas, como nosotros, en circunstancias completamente atípicas para la media de la humanidad, pero personas al fin. Con sus bondades y sus mierdas. Nunca compré ninguna «perfección suiza», ni ninguna «humildad extrema española» en sus personalidades. Han sido tipos extremadamente talentosos, trabajadores e inteligentes para llegar adonde están. Y agregaría, en el tenis se necesita una dosis de egoísmo para tener éxito, por mucho que sonrías luego en las entrevistas o autógrafos que firmes. Y me parece bien, ojo, no lo critico. Lo que sí critico y nunca me gustó fue la pretensión de ver en ellos a seres humanos extraordinarios en todo aspecto. Siempre me sonó a cuento.

    En la foto de Rafa con las canchas de tenis detrás, parece que tuviese 40 años ya. Calcado a su tío Nadal que jugó en el Barca!

    Comment por Downtheline — 1 mayo 2015 @ 14:32

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