Fue buena

19 mayo 2015

Los campeones ocultos de Roland Garros

Filed under: Curiosidades — Uri @ 11:28

La siguiente es la historia de un olvidado campeón de Roland Garros.
Un olvidado campeón de Roland Garros que combatió en la Segunda Guerra Mundial.
Un olvidado campeón de Roland Garros que combatió en la Segunda Guerra Mundial y fue prisionero del régimen nazi.
Un olvidado campeón de Roland Garros que combatió en la Segunda Guerra Mundial, fue prisionero de los nazis y luego operado de la rodilla por un cirujano alemán en plena celda para volver a jugar al tenis.

Es la historia del francés Yvon Petra, el ganador del Abierto de Francia de 1943, 1944 y 1945. No encontrarán su nombre en la Copa de los Mosqueteros, tampoco en las listas que enumera al campeón de cada año. Para la Federación Francesa de Tenis (FFT) el torneo más importante del mundo sobre polvo de ladrillo fue cancelado durante los años que duró la Segunda Guerra Mundial.

En junio de 1940, Alemania ya había ocupado casi la mitad de Francia (incluyendo París) y efectivamente el torneo de Roland Garros fue suspendido en medio de los bombardeos Panzer.

Los Mosqueteros al poder

El Régimen de Vichy gobernó en el sector del territorio –y las colonias- sobre lo que no tuvo control la Alemania de Hitler. En la firma de la armisticio se estableció una nueva constitución que liquidó la democracia parlamentaria a manos del autoritarismo.

Héroe de la Primera Guerra, Marshal Henri-Philippe Petain tomó el lugar de Primer Ministro en la Francia de Vichy con 84 años y en una de sus primeras medidas nombró a Jaques Borotra con el cargo de “Comisario General de la Educación Física y el Deporte”.

El proyecto que comandaría Borotra, que fue parte del equipo francés de Copa Davis que brilló en la década del ’20, apuntaba a “devolverle la moral a la juventud” después de la batalla perdida ante los alemanes, según describe el libro Deporte Sociedad y Cultura en Francia, publicado en 2006.

En lo inmediato Borotra puso a otro Mosquetero en la presidencia de la FFT y le pidió recobrar “esa moral” organizando un torneo en Roland Garros. En noviembre de 1940, René Lacoste  -que ya estaba diseñando sus chombas de piqué- tomó el mando y rápidamente armó un torneo “Abierto” a tenistas franceses amateurs y profesionales.

Bois de Boulogne, una fiesta durante la Guerra

El torneo lo ganó otro de los Mousquetaires, Henri Cochet. A pesar del faltante de pelotitas –en la firma de la armisticio con Alemania prohibieron ingresar todo tipo de caucho- a la primavera siguiente volvió a organizarse el campeonato abierto nacional en Roland Garros. El campeón de 1941 y en 1942 fue Bernard Destremau –que también es omitido en la lista de campeones del Abierto francés.

Como hasta 1925, el torneo no admitía extranjeros, pero era muy valorado en Francia. El estadio de Roland Garros se poblaba para ver las rondas finales del torneo y el tenis gozaba de gran aceptación. Era parte de la burbuja en una Europa bajo fuego.

Con el avance de la Guerra, Destremau escapó de París hacia el sur. Llegó a España y luego cruzó al norte de África. Volvió a Francia cuando terminó la Guerra y siguió jugando Copa Davis para Francia, hasta que su carrera como diplomático lo llevó hacia Egipto, Sudáfrica y Bélgica, antes de ganar una banca en el senado en 1967. En 1974 fue Canciller y terminó su carrera como embajador francés en la Argentina entre 1979 y 1981.

Como hombre entendido de política y de diplomacia, Destremau nunca reclamó ser incluido en la lista de ganadores en Roland Garros, tal como ocurrió con los campeones antes a 1925.

Un campeón con instintos

Los tres años siguientes, el campeonato nacional lo ganó un gigantón que cubría todo cuando subía a la red. “Jugaba mayormente por instintos. Mi estilo era algo salvaje”, se definió Petra, que medía 2 metros, algo inusual para los tenistas de la época la época. “El tenis debe ser jugado instintivamente. Puedes hacer un buen jugador entrenándolo, pero no puedes armar un campeón. Tienes que nacer campeón”, aseguró en los años 60 en una entrevista con el Sarasota Journal.


Cochet y Petra en el torneo de 1944 en Roland Garros.

Petra había nacido para ser campeón, pero no lo supo hasta avanzada su adolescencia. Un pueblo cercano a Saigón, cuando Vietnam era colonia francesa, fue la cuna de Yvon. A los 7 años entró por primera vez a una cancha de tenis. Solía jugar contra los locales. Recién a los 16 entró en competencia y consiguió ganarle al mejor del Club Francés de Vietnam. Cuando cumplió los 18, su padre lo mandó a estudiar a París.

Rápidamente lo apodaron el “Gigante de Indo-China” cuando lo vieron ganar el campeonato universitario de Francia. El “desconocido” fue rápidamente captado por los entrenadores. En menos de tres años en Francia, Petra consiguió junto a Destremau el título en dobles en Roland Garros 1938. En la final les ganaron a los estadounidenses Don Budge y Gene Mako.

Prisionero en campo nazi

Al año siguiente estalló la Guerra y el gigante Petra recibió instrucción militar. No hubo mucha opción ni pasó suficiente tiempo hasta que lo mandaron al campo de batalla. La división en la que luchó Petra fue derrotada y los nazis lo capturaron herido. “Después de la batalla fui tomado como prisionero. Tuve que recorrer el camino hacia el campo de prisioneros completamente rengo”, detalló Petra.

“Mi rodilla estaba destrozada, el dolor era insoportable y, estando ya en el campo de prisioneros le pedí a un alemán que me ayudara. Un cirujano del ejército alemán me operó, pero mi rodilla izquierda seguía muy endeble”, contó Petra años más tarde en Sarasota.

Petra fue liberado meses después, pero su estado seguía delicado. “Estaba muy débil. Obviamente que lo que menos pensaba era en el tenis”, razonó el Gigante. “Me tomó mucho tiempo volver a una cancha. Fue un trabajo muy duro mental y físicamente. Mi mujer me ayudó mucho para que volviera”.

El show debe continuar

Bombardeos, amenazas, anexiones, trincheras, muertos, heridos, aliados y eje eran las palabras de todos los días en una Europa que vivía el epicentro de la guerra en 1943.

Petra ya había sanado su rodilla y se anotó en el torneo abierto de Roland Garros. Como se ve en varias de estas fotos, los partidos seguían teniendo bastante público (teniendo en cuenta el contexto). Petra ganó el torneo, aunque no existan registros oficiales.

El desembarco de las tropas Aliadas en Normandía, en junio de 1944 y el avance hacia París no cambió los planes del torneo, que en la previa a la Liberación de París, tuvo nuevamente ganador a Petra.

En su libro “Y el show continuó: la vida cultural en la París ocupada por los nazis”, Alan Riding documenta el intento del nazismo por distraer a los parisinos. Cuenta como a pesar de la brutalidad del régimen músicos como Edith Piaf o Maurice Chevalier daban sus conciertos ante público francés y alemán. O como Pablo Picasso seguía pintando en su departamento de La Rive Gauche, aunque su arte estaba prohibido en el país.

En la Ciudad Luz siguieron escribiendo libros, mientras en Berlín se incendiaban. Durante la ocupación nazi publicaban antisemitas como Louis Ferdinand Céline; también autores anti-nazis como Albert Camus o Jean Paul Sartre.

En ese contexto el tenis, un orgullo nacional y francés durante esos años, jugó el papel de entretenedor. Por eso, explica Riding, esos cuatro campeonatos jugados en plena guerra no son reconocidos en la historia oficial de Roland Garros que ante los ojos del mundo había cancelado su torneo -como las máximas competencias del deporte- por la Guerra.

El último campeón en Wimbledon

Francia ya era gobernada por Charles de Gaulle y los Grand Slams volvían a jugarse con regularidad. En 1946 los candidatos a ganar Wimbledon eran otros. En el cuadro principal se destacaban Budge, Cochet, Bill Tilden o Ellisworth Vine, pero en la final apareció el Gigante Petra. A pesar de sus 32 años, pocos lo conocían en Londres.


En 1953 el hombre-copa Harry Hopman lo ubicó entre los 10 mejores del planeta.

“Su drive es el más fuerte y su revés no es tan débil como se había pensado”, escribió en su crónica para el New York Times el reportero Sydney Gruson. Describió al partido como “un duelo épico de dos horas”. El triunfo de Petra tuvo su momento de montaña rusa. El francés había ganado con comodidad los primeros dos sets sobre el australiano Goeffrey Brown. Los 18.000 espectadores en el All England disfrutaban del choque de estilos cuando Brown ganó 9-7 el tercer set. Petra tuvo dos match points en el cuarto set, pero Brown sacó dos winners para salvar el partido. Después el australiano “jugó una variedad de tiros para barrer el cuarto set”, según la crónica.

Un quiebre en el comienzo del quinto set le dio el triunfo y el reconocido título a Petra, que cortaba la sequía de 19 años sin franceses ganadores en Wimbledon. Hasta hoy es el último campeón francés (varón) en La Catedral.

Ese mismo año Petra había vuelto a ganar en Roland Garros. Fue en el dobles junto a su compatriota Marcel Bernard. En la final vencieron 7-5, 6-3, 0-6, 1-6, 10-8 a Enrique Morea y Pancho Segura.

Orgullo francés y profesor de los Kennedy

Después de esa gran victoria, Jack Kramer y Bobby Riggs se arrimaron a Petra para ofrecerle 25.000 dólares en un año para que se uniera al circuito profesional que los estadounidenses estaban armando.

“Fue la peor decisión de mi vida”, dijo 30 años después Petra, que mantuvo su talento en Francia a cambio de “una buena posición”, que le ofrecían para seguir jugando como amateur. Nunca le cumplieron esa promesa y Petra terminó su carrera como tenista. Aprovechó para jugar alguna exhibición junto a Fred Perry en Inglaterra, pero decidió radicarse en Estados Unidos.

Empezó a dar clases en los clubes. Primero en Chicago, luego en Florida. En Palm Beach les dio clases a los sobrinos del entonces senador John F. Kennedy.

Fotos: Getty Images y Sarasota Journal.

1 comentario

  1. Excelente post. Muy interesante y justo citaron un libro que no compré cuando estuve en Madrid, y me arrepiento de no haberlo hecho: el de Alan Riding, Y suiguió la fiesta, la vida cultural en el Paris ocupado, donde cuenta como la mayor parte de los famosos artistas en un principio tuvieron que transar con los ocupantes nazis, y muchos se llamaron a silencio y posteriormente tuvieron que demostrar su inocencia. Muchos y famosos.
    No tenía ni idea que RG se siguió disputando ni que el tenis continuó siendo importante en el esparcimiento de los franceses. Es que durante los dos primeros años de la ocupación la vida económica no había cambiado mucho; de hecho, De Gaulle que se había opuesto al armisticio era tratado como traidor por la mayoria, incluyendo sus futuros aliados en la Resistencia, el Part. Comunista Frances que como respondía a Stalin y a esa altura tenía un pacto de no agresión con Hitler, no tuvieron ningun problema hasta que el regimen nazi decide atacar de forma traicionera a la Union Sovietica.
    Repito, muy buen e interesante post.

    Comentario by Gustavo L — 20 mayo 2015 @ 23:03

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