Fue buena

12 noviembre 2015

Los desafíos del Consejo de Jugadores para 2016

Filed under: Notas — Uri @ 17:56

«¿De qué vamos a hablar, de mi partido de dobles?», bromea Eric Butorac apenas llega a la entrevista con FueBuena durante el US Open pasado. El presidente del Consejo de Jugadores explica que en su mente conviven todo el tiempo pensamientos sobre su próximo partido y la siguiente reunión con la junta de torneos.

«Ya me acostumbré. A veces estoy caminando hacia la cancha para un partido y un jugador me para con una pregunta sobre tal cosa del Consejo y tengo que estar listo, tal vez no para tratar ese problema, pero al menos para interactuar con ellos», explica el doblista estadounidense, que durante un Grand Slam le dedica más tiempo a las reuniones que a los entrenamientos.

Los cuatro Grandes de la temporada sirven también como una suerte de convención de la industria. Se aglutinan jugadores de tenis de varios niveles, dueños de torneos, ejecutivos de las marcas que inyectan dinero en el deporte y directivos de ATP, WTA e ITF.  Con todos concentrados por dos semanas en el mismo lugar aprovechan el evento para colmar la agenda con encuentros y decisiones.

Los jugadores suelen tener sus reclamos, sus ideas o conflictos y las charlas con sus colegas integrantes del Consejo son constante.

«Es lo que pone interesante lo que hago. Siento que represento a cada uno desde Novak o Roger hasta los jugadores que están jugando challengers. Creo que todos tienen preocupaciones diferentes, pero la mayoría se preocupa por la calidad de vida en el circuito, dónde pueden entrenar, qué pueden lograr ganando partidos, el lado económico del circuito, los viajes y cómo funciona el calendario. Honestamente las preocupaciones son siempre diferentes pero siempre van alrededor de cómo es nuestra vida como jugadores profesionales de tenis», comenta Butorac, que sucedió a Roger Federer como Presidente del Consejo.

El brasileño André Sá también es parte del Consejo de Jugadores. Especialista en dobles y con 19 años en el tour, Sá destaca sus habilidades para relacionarse con los jugadores en el vestuario, algo que le sirve para entender las preocupaciones de sus colegas.

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Entre todas esos conflictos, el principal objetivo para el Consejo durante los últimos años -y seguirá hacia 2016- es incrementar los premios para los que menos dinero hacen para evitar caer en  la Carrera Darwinista, como marcamos en el primer episodio de nuestro podcast.

«Trabajamos mucho en los últimos tres años enfocándonos en aumentar los premios para los jugadores de menor ranking. Toma su tiempo, pero realmente está mejorando. Ahora podemos decir que al final del año habrá entre 200 y 300 jugadores que viven del tenis. Obviamente que vivir del tenis es diferente dependiendo del país del que vienen, pero creo que estamos mucho mejor que hace tres o cuatro años. Creemos que pare seguir creciendo como deporte tenemos que ser más jugadores los que podamos vivir del deporte», comenta Butorac.

La enorme mayoría de los que intentan vivir del tenis no lo logran. La lógica del deporte/negocio y las fuentes de financiación son un tema sobre el que los tenistas dialogan, aunque las acciones quedan para los organismos que manejan al deporte.

«Acá en el US Open es entretenimiento deportivo. La gente paga para ver a los jugadores. Cuando vas a los futures, la gente no paga para verlos», argumenta Butorac. «Sin embargo, los futures son parte del sistema de desarrollo y todo el sistema por supuesto tiene que ocuparse de esos jugadores y darles la oportunidad de jugar. El problema es que para esos jugadores, que no tienen un valor en el deporte de entretenimiento, es difícil conseguir el dinero», agrega el estadounidense de 34 años que, después de jugar en el tercer nivel del tenis universitario, se mudó a Francia para jugar torneos por plata y llegó a dormir en parques por su escaso presupuesto.


André Sá junto a Guga Kuerten jugando Copa Davis. 

Los diferentes niveles de reclamos a veces se hacen muy difíciles de resolver. Sobre todo en los niveles más bajos, donde según Sá, es imposible cumplir con todas las necesidades.

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Que el aporte de las federaciones, que los Grand Slams, que la ITF con sus ganancias de la Copa Davis. Ninguna pata del negocio parece poder proporcionar fondos para mejorar las condiciones en los futures. «Es muy difícil seguir la cadena para identificar de dónde debería salir el dinero para apoyar a los futures, por eso es que durante tantos años han sido descuidados», acepta Butorac, que explica que parte de las ganancias de los Grand Slams se invierten en futures, pero claro, son sólo cuatro federaciones las que pueden hacerlo.


Este es el esquema de aumentos que aprobó ITF en mayo de este año. 

Los aumentos a los premios implicará que algunos futures no pueden seguir organizándose. «Eso no necesariamente es algo malo. Tendríamos menos jugadores con ranking y el ranking significaría más porque querrá decir que estás en condiciones de sobrevivir. Sé que suena mal lo que digo, pero si la existencia de esos torneos manda a pérdida a los jugadores, entonces menos torneos con más plata es algo bueno», dice Butorac, que en sus 12 años de carrera acumula u$1.628.485 en premios oficiales.

Inmediatamente el estadounidense sale con una comparación.  «Hay demasiados futures y eso provoca demasiados jugadores con puntos en el ranking. Ellos juegan estos torneos sabiendo que van a perder dinero. Ellos pueden tomarlo como una pasantía, pero no como un estilo de vida. Es como pasa en el fútbol o en el béisbol. Si estás en una liga mayor tienes una buena vida, si estás en una segunda división vas a vivir OK, si estás en la tercera con suerte sobrevivís y si estás en la cuarta, bueno, es muy difícil. El tema es que nadie puede hacer una carrera estando en el tercer o cuarto nivel. Esas competencias se usan por uno o dos años, ganas experiencia y buscas mejorar. No es un sistema diseñado para que puedas vivir 10 años jugando futures, es una piedra para subir a la otra, tratar de tener un progreso», marca Butorac.

En mayo de 2014, el jefe ejecutivo de la ATP Chris Kermode anunció un aumento para los el Challenger Tour, que en las últimas diez temporadas apenas creció un 31% en los premios (valor total de 9 millones de dólares) contra el 57% de los torneos ATP (86 millones).


La Copa Fila, el challenger de Buenos Aires, reparte 50 mil dólares en premios.

Desde el departamento de Comunicaciones corporativas de ATP le explicaron a FueBuena que mediante un fondo que se obtiene de las ganancias de los Masters 1.000 ayudan a aumentar los premios en los torneos challengers para garantizar un mínimo de 40 mil dólares en premios para este año y con el objetivo de garantizar a futuro un piso de 50 mil dólares más alojamiento.

Otra de las opciones que mencionaron algunos tenistas es hacer una especie de «impuesto a las ganancias» y los que más premios ganan poder dar un pequeño porcentaje a un fondo común para los que menos dinero obtienen, pero por el momento queda como una utopía para Butorac.

«Se puede hablar pero es difícil de llevarlo a la práctica y proponer que los que más ganan en la cancha dejen parte de sus ganancias para financiar un fondo para los jugadores que están en un nivel menor. No puedes decirle a Novak o a Roger o a Andy: ‘de lo que estás ganando deja un porcentaje`. Roger, de hecho fue el primero en decir, cuando empezamos a luchar por más premios en los Grand Slams, que los mayores aumentos debían estar en las primeras rondas. Los torneos querían dar los aumentos a partir de los cuartos de final, porque es donde se ven los cheques más grandes. Y Roger les dijo que queríamos esos aumentos para las primeras rondas y las qualies. Eso sucedió, pero mejora algo la situación sólo a los 250 jugadores que están un Grand Slam», advierte Booty.


Alguien paga exceso de equipaje…

Butorac fue elegido por sus pares para suceder a Federer, que dejó su huella en sus seis años como presidente del Consejo. «No es posible llenar los zapatos de Roger», dice el estadounidense. Obviamente que el poder que representa Federer no lo tiene Butorac, a quien algunos dueños de torneos ni siquiera conocen de cara.

«Hay fortalezas y debilidades para los dos. Él podía hablar una vez en conferencia de prensa y todo el mundo lo escuchaba; para mí es más difícil y tengo que tener 50 reuniones para que me escuchen, pero también yo tengo mucho más tiempo para dedicarle que el que tenía él. También es cierto que a él todo el mundo en el vestuario le prestaba atención, pero también creo que a mí me encuentran mucho más accesible, entonces jugadores de todos los niveles vienen cuando tienen problemas. Así que a lo largo de este año aprendí mucho de lo que los jugadores quieren, entonces creo que puedo representar y hablar en por ellos ante los torneos. Por otra parte fue muy valioso para mí pasar tiempo con Roger cuando él estaba en el Consejo porque yo entendía a los jugadores de bajo ranking mucho mejor de lo que entendía a los top. Para mí es muy importante tener cinco minutos para hablar de lo que le preocupa a Novak cuando entrenamos en dos horas o poder hablar dos minutos con Rafa que lo tengo al lado en el vestuario o poder tener un diálogo con Roger camino a la ducha…»

Sá también ve lo positivo de tenerlo a Butorac como presidente.

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Tanto Sá como Butorac coinciden que las apuestas en el tenis están más controladas por las fuertes sanciones y los precedentes marcados. También  advierten que el Consejo como tal no recibe denuncias porque los tenistas o la ATP deben presentarlas ante la Tennis Integrity Unit.

«Todo el mundo sabe porque ya se hizo que, si hacen algo para manipular el resultado de un partido, habrá una investigación y de ser encontrados culpables estarán fuera del deporte. Todo el mundo en el vestuario lo sabe. Si tienes conversaciones para hacer trampa, tu carrera estará terminada», comenta Butorac.

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El calendario es otro punto de conflicto en el que no todos los jugadores tienen los mismos intereses. Por eso para Butorac «no tiene mucho sentido hacer cambios en calendario».  Explica que «hace unos años se acortaron un par de semanas y los jugadores top fueron a buscar más exhibiciones. Para mí, hay que dejar el calendario como es y que los jugadores decidan qué torneos quieren jugar. Puedes jugar un torneo al año o 30. Sí, es cierto que si sos un jugador de ranking alto tienes torneos obligatorios, pero eso no implica que vayas a tener una penalidad o un premio si no juegas los otros. Los tenistas somos trabajadores independientes, por lo cual tenemos la libertad de jugar cuando queremos».

2 Comments

  1. Haciendo un análisis muy por arriba, sin profundizar, parece a primera vista que dejar en el camino muchos torneos que no puedan bancar los aumentos en el priz money parece injusto, pero si hacemos un análisis más fino queda claro que justamente la idea es esa: tener un grupo de jugadores profesionales menores, que los jugadores de challengers puedan bancarse aunque no consigan dar el paso los ATPs, y que los jugadores de futures consigan valores que los ayuden a bancarse solos y dar el paso siguiente, y no que jueguen eternamente esos torneos, porque es fácil ver que al consejo de la ATP no le interesa tener 2200 tipos que tengan algun punto y otros 2000 que buscan su primer puntito. Creen, y puede ser que no se equivoquen, que con menos futures y aproximadamente 1200 jugadores con puntos es suficiente, y que la «decepción» por el aumento de la dificultad del primer punto sea más rápida.
    Pero hay otro lado de la idea: cuando minimizas la base, el riesgo a que haya menos gente que lo intente es mayor y que sus padres los encaminen a otros deportes tambien, y quien sabe en el largo plazo eso genere menos interés de sponsors, tvs, etc.
    Recordemos que hoy en día tenemos a los 4 jugadores top carismáticos, pero que no siempre fue así. Tener a Rogelio, Rafa, Nole y Andy contemporaneos, rivales y buena onda hizo que el deporte se popularizara no solo a nivel publicidad sino a nivel base y nadie puede garantizar que en el futuro va a ser así.
    Vean el caso del tenis femenino en Argentina: no sólo perdió impulso por falta de estrellas posteriores a Sabatini, perdió también mucha base con relación al hockey donde los padres veían que sus hijas aprendían un deporte de conjunto, con otros valores, ni mejores ni peores, y donde las frustraciones son más fáciles de canalizar. Saludos.

    Comment por Gustavo L — 15 noviembre 2015 @ 09:37

  2. El tenis sigue siendo un deporte económicamente elitista, y esta brecha se nota más en países con federaciones escasas de recursos (como la de acá), ya que en los países con estructuras de desarrollo sólidas y estables, el apoyo económico está prácticamente garantizado, y allí el techo lo ponen el talento y dedicación del joven aspirante a pro. Pero sino, en lugares como Argentina, todo queda a la suerte de venir de una familia de mucho dinero, y que invierta hasta endeudarse muchisimo (apostando a que la plata volverá); o a ser un crack único de esos que llaman la atención de sponsors.
    Cuántos casos de pibes argentinos que poseían muchas condiciones pero que sencillamente no llegaron por falta de recursos? Muchos. Y por otro lado, cuántos casos de (por ejemplo) franceses que por tener todo servido, después pupulan por el circuito sin pena ni gloria, talentosos pero sin carácter, tibios por desconocer lo que es cierto tipo de esfuerzo y sacrificio? Muchos.
    Nalbandian siempre me cayó como el culo, pero si en algo tenía razón el gordo era que «el circuito es una picadora de carne», y Butorac está en una causa justa, pero al final él mismo lo dice, a Federer lo escuchan más las personas que firman los cheques, no porque el suizo tenga una capacidad discursiva magnética a lo Mandela, sino porque Roger se hizo su lugar a fuerza de ser «vendible». Para los inversores no les habla Federer la persona, sino Federer la marca. Al final del dia, si yo tengo mas dinero que vos podré pagar un coach mas caro, mejores raquetas, encordados, calzados, mejores hoteles, y un largo etcétera. Justo? Injusto? Es lo que hay, y concuerdo con Gustavo, si este camino no es viable por los riesgos enormes que tiene, hay que buscar otro deporte, otra alternativa. El tenis se ha popularizado en su aspecto comercial y de promoción, pero en su práctica competitiva sigue siendo para pocos.

    Comment por Downtheline — 15 noviembre 2015 @ 14:18

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