Fue buena

8 noviembre 2015

Historias de qualy

Filed under: Coberturas,Curiosidades — TodosLosAutores @ 11:40

En cualquier lado, en cualquier momento, un tenista juega por objetivos importantes. Lo repetimos con frecuencia en el blog y por eso dejamos estas cuatro pastillas (?) del inicio de la Copa FILA, el challenger de Buenos Aires en El Clú.

EL GESTO I

No era fácil afirmarse en el polvo de ladrillo. El viento no colaboraba. El argentino Andrea Collarini tiraba a las líneas; el chileno Gonzalo Lama apostaba a la resistencia. Llegaron al tercer set. Lama quebró y se adelantó 5-3. Collarini no podía con los nervios y dejaba dos drop shots en la red. En el match point abajo, el zurdo local embocó un drive al ángulo, en la esquina de la línea de fondo con la lateral.

«¡¡Out!!», cantó la jueza de línea. Era partido para Lama.

«No, tocó», corrigió el chileno, se acercó al pique y lo corroboró. El juez de silla no se había expedido. El público en el estadio central aplaudió el gesto de Lama, quien perdería el quiebre de ventaja y caería 7-6, 4-6 y 7-5 en la primera ronda de la qualy del challenger, después de tres horas de juego.

EL GESTO II Y LA REMONTADA 

Un gesto similar tuvo el uruguayo Martín Cuevas en su encuentro de segunda ronda de la qualy, ante el argentino Juan Pablo Paz. Este se adelantó 3-0 en el set definitivo y no devolvió un saque que claramente había tocado en la red. Con los brazos en jarra y sonriendo, Paz le decía al juez de silla que claramente había escuchado el ruido de la pelota tocando la red antes de (no) devolver.

«Tranquilo, va ahí, va ahí», medió Cuevas sin moverse de su lugar. Repetirían el punto (después del aplauso de Paz y los presentes al uruguayo) y sería de Cuevas.

No fue la curiosidad más grande de ese partido: furioso e impreciso cuando perdía 5-1 en el tercero, a dos puntos de la derrota, con 30 grados de calor, el menor de los Cuevas empezó a tirar a las líneas y embocó todo, tanto que pasó de 1-5 a 7-5, con reveses que envidiaría su hermano Pablo, quien el día anterior llegó del aeropuerto tras su última gira a seguirlo, con valijas y todo, y también lo acompañó hoy.


Pablo Cuevas, de zapas rojas, llegado de París.

EL (FUTURO) PROTAGONISTA

Mediodía de domingo en El Clú, comedor lleno y, de repente, se escucha un grito de gol y arengas en inglés. «¿Quién es ese? ¿Lo conoces?», le pregunta una sub50 a uno de los mozos, mientras comía su ensalada Caesar. El que luego se disculparía con un tímido «sorry» es el británico James Ward, que pidió especialmente la mesa en frente a la pantalla y festejó el empate 1-1 del Arsenal ante el Tottenham Hotspur.

A Ward, remera floreada y bermuda, los ballboys no le piden autógrafos y pasa inadvertido… hasta dentro de unas semanas. Siempre se juega por algo importante, decíamos, y n su caso, ser el segundo singlista del equipo británico de Copa Davis que jugará la final lo ubica en un lugar de privilegio. Por eso, junto al capitán Leon Smith y Kyle Edmund, decidieron venir a Sudamérica para buscar ritmo sobre canchas lentas y alejarse del ruido y la ansiedad (?).

De hecho, si Ward no le hubiera ganado a John Isner 15-13 en el 5º set (para poner el 2-0 ante Estados Unidos en la serie de primera ronda) quizás hoy ni estaría en Buenos Aires.

Un rato antes, mientras Andy Murray jugaba la final del M1000 de Paris, el británico se entrenó en una de las canchas del fondo con el brasileño Clezar y la sesión incluyó el A-B-C del tenis sobre polvo de ladrillo: patinadas, esfuerzo, golpes con peso y consistencia, bien al revés de su programación habitual. Todo sea por la Davis.

EL REGRESO (?)

Con 41 años, Lucas Arnold Ker recibió una invitación de la organización para jugar el cuadro principal de dobles junto a Guido Andreozzi.

Gane o pierda seguirá guardando la enseñanza de haberle ganado alguna vez a Federer.

 

Fotos: BATennis / ETQNV / propia

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