Fue buena

7 febrero 2017

Sin (tanto)drama

Filed under: Coberturas,Pienso de que... — Marcos @ 20:21

El fin de semana extendido en Parque Sarmiento dejó al equipo argentino de Copa Davis expulsada de la elite (deberá disputar el repechaje por la permanencia en el Grupo Mundial) y el dato duro de que es el noveno campeón en caer en la primera rueda al año siguiente.

La última vez fue con Suiza: tras ser campeón en 2014, perdió en 2015 sin Federer ni Wawrinka. No obstante, ninguno de los nueve equipos perdió la categoría en el repechaje, que no se corte la onda ni la racha (?).

En lo deportivo, era difícil salir de la excitación después de lo ocurrido en Glasgow y en Zagreb. Sin embargo, en la primera serie se dio un fin de semana XL superemocionante, que pudo no haberlo sido. Aun con las ausencias de Del Potro y de Delbonis.

Durante 2016 destacábamos que Argentina tuvo un equipo “largo” y cómo, sobre todo con el liderazgo y la resiliencia de Del Potro, hubo en cada serie un equipo unido y que sabía(sabe) lo que quiere.

En este caso, tocó afrontar el desafío con la vuelta de Berlocq tras la baja de Zeballos, un Schwartzman que llegó con molestias y no pudo disputar ningún punto, con Mayer con su hijo en brazos y un Pella que hizo un esfuerzo importante desde lo mental para volver a transitar el pedregoso camino que muchas veces resulta la Davis.

Del otro lado, Italia fue un equipo con pergaminos y tres singlistas parejos: la regularidad de Lorenzi, la confianza de Seppi luego de llegar a cuarta ronda en Australia y el talento de Fognini, uno de esos jugadores que pese a cualquier vaivén siempre logra imponer su calidad. Lo había hecho en 2014 en Mar del Plata, lo volvió a hacer en 2017.

El final del pleito (teníamos ganas de usar esa palabra noventosa) fue un lunes, a puertas abiertas y con público que se quedó afuera por que se llegó a la capacidad tope de gente. Como contra Brasil en 2015 pero al revés.

El “quiero hablar de tenis” de Fognini nos sirve de puntapié para una reflexión lateral, siempre viene bien el pedido de dejar de lado las aseveraciones fatalistas. El tenis argentino en su conjunto debería valorar lo que se ha hecho en la Davis en los últimos años con la frutilla del 2016: un campeonato, tres finales, siete semis y 472 accesos a cuartos. Un solo repechaje en solo quince años; el segundo llega, justamente, luego del primer título.

Tampoco queremos ponernos en moralistas pero hay cuestiones de la instantaneidad (de tuiter, sobre todo) que nos está afectando, y no de buena manera, para sentenciar (no para hacer chistes, informar, etc) de parte de gente que debería estar un poco más tranquila a la hora de opinar. Al menos con excesiva vehemencia.

De hecho, pese a esta derrota, Argentina seguirá siendo campeón de Copa Davis (el trofeo estará durante todo el año, de gira, en el país). El público tenístico se olvida muy fácil de esto, Pella algo dijo al respecto sobre la (no)posibilidad de “frenar el tiempo”.

“Todo pasa demasiado rápido, siento que no tengo tiempo para nada, que lo de Zagreb fue hace cuatro días y ahora me toca estar acá; voy a cerrar los ojos y voy a estar en la próxima serie. Éramos campeones del mundo y enseguida apareció Australia. Se me pasa todo muy rápido y no sé cómo parar el tiempo. Lo que viví en estos meses fue fuertísimo y probablemente no lo vuelva a vivir”,

El zurdo llegó mentalmente al límite y se notó el viernes. Se esforzó en los días previos, pero en la cancha terminó frustrado ante un Lorenzi superior en cuanto a regularidad. Berlocq, por su parte, no pudo elevar su nivel a tiempo ante un Seppi que pareciera jugar con un balde en la cabeza y en piloto automático y que por momentos alterna aciertos y yerros por igual; cuando ese balance le da positivo se convierte en un rival peligroso.

El dobles (¿la mejor pareja argentina en las últimas temporadas?) sacó adelante un gran triunfo en un partido parejísimo para llegar al día de definición. El domingo hubo una notoria reacción de Berlocq con su admirable y habitual entrega que estiró la definición al día siguiente y Pella, el lunes, fue un jugador opuesto al del viernes, con presencia pese a la entendible atadura ante la presión de cerrar la remontada.

Estuvo muy cerca de lograrlo pero tras más de cuatro horas en cancha sintió el desgaste en el último tramo del partido y cayó ante un Fognini que terminó luciéndose, incluso cuando el público le faltó el respeto, le gritó “forro”, “comilón”, cuando aparecieron los Boludos del Nooop y se lo trató de sacar de foco. Hasta se fue con custodia luego del triunfo y recibió algunos botellazos (por suerte de plástico).

Como sea, verlo en vivo, sacando pecho, levantando el mentón y con ejecuciones sublimes en momentos de tensión, confirma el rótulo de que es un jugador de calibre.

Sucede que en trescuatro días hubo una montaña rusa de emociones. El viernes invadía el clima de derrota, el sábado Italia tuvo un punto de partido para cerrar la serie en un dobles de nivel que tuvo una última media hora de puro suspenso, Berlocq revivió las aspiraciones el domingo entre los parates de la lluvia y su ya-clásica-rotura-de-remera; un par de horas después, con el 2-0 parcial en sets de Pella, la épica (y lo que hubiera sido la levantada por primera vez de una serie 0-2) estaba prácticamente consumada…

Ya saben, elegimos corrernos de la catarsis repentina, preferimos mirar los partidos, tomarnos el tiempo para (tratar de)escribir sobre lo concreto: la serie se definió en un quinto set del quinto partido. Todo mérito de los jugadores.

La organización de la serie, en tanto, tuvo varios elementos en el debe. Es cierto que montar una Davis de local tiene un costo de varios millones de pesos y el canon que entrega la Federación Internacional de Tenis (150 mil dólares por equipo en la primera rueda) suele ir para el premio de los jugadores y gastos de equipo.

Dentro de un panorama en el que el rédito de los eventos tenísticos resultan una quimera, la AAT aceptó una importante oferta de la Ciudad de Buenos Aires para llevar la Davis a Parque Sarmiento, donde se construyó un estadio tubular de ocasión. Muy lejos de un escenario pertinente a la primera serie del último campeón.

No hay que olvidarse que estamos en un contexto que todo evento así (ATP porteno, challenger de Tigre y sobran ejemplos en sudamérica y en el mundo) necesita del apoyo de un ente gubernamental. El beneficio para las arcas es entendible. No obstante, la AAT careció de inventiva para montar un espectáculo abarcativo e integral y, si se quiere, saber explotarlo como unidad de negocio para fortalecer aun más la estructura y el desarrollo.


“A ver qué están escribiendo lospí-de-Fue-Buena”

En el medio también se rechazaron propuestas de distintas cuidades del interior (las hubo, concretas, pero los números de costos que se barajaron las distintas partes eran en dólares y elevados lo que decantó rapidamente en oportunidades truncas). Creemos que no era necesario ningún clima de jolgorio forzado, no se trataba de hacer una fiestita de cumpleaños, bastaba con un evento acorde a las circunstancias.

Por otra parte, el abono de entradas (no se podían comprar por separado) base costaba 1.500 pesos, un monto excesivo y limitante que entregó blancos notorios durante el primer día y tribunas algo más llenas las siguientes jornadas, contando lugares de protocolo y cientos de tickets de cortesía.

La definición fue con puertas abiertas y el personal de seguridad tuvo que cubrir los accesos al estadio luego de que cientas de personas rompieran un cerco perimetral para ingresar después de ser rebotados en la puerta.

Volviendo a lo importante, recién en abril se conocerá el rival de septiembre. En algo más de seis meses, Argentina tendrá la posibilidad de revalidar el lugar simbólico que posee dentro del grupo mundial ininterrumpidamente desde el 2002.

1 comentario

  1. Mucha bronca por la imagen dada, y estuve toda la semana esperando el post correspondiente para poder decir esto: podremos ser campeones, todo muy lindo cuando ganamos, la pasión argentina, todo genial, lo que quieran, pero al momento de perder, el público argentino en su mayoría sigue dando asco. Lamentable, penoso, vergonzoso y demás sinónimos. Es evidente que NO VAMOS A APRENDER. Insisto y repito, no vamos a aprender, porque simplemente no nos da para mejorar. Y está bueno lo que remarcan del tema twitter, porque también expone al argentino que no fue a la cancha. Mediocres, cortos, facilistas, resentidos, maleducados, prepotentes, grasas (el término grasa indistinto de la clase socioeconómica aclaro), ignorantes, desmemoriados, dando pena en un espectáculo INTERNACIONAL, mostrando al mundo lo que realmente en la generalidad somos cuando nos toca perder, le moleste a quien le moleste. Así que la gente el lunes rompió un vallado y hubo problemas? No sabía esto, pero bueno, es esperable, esto es Argentina, tercermundismo, y tanto las virtudes como las miserias las vamos a llevar siempre a cuestas. No existe el país perfecto y cada uno tiene lo suyo, lo sé, pero nosotros somos especiales para el bardo. Es sólo un puto partido de tenis, y terminar insultando al rival en la cancha? Las pelotas “la pasión”. Por favor. En algún post de hace unos años durante una de las finales de Davis perdidas, puse que el público argentino no estaba a la altura de un campeón de Davis, que realmente no merecíamos disfrutar de ese título porque no nos daba. Hoy ya lo ganamos, y saben qué? SIGUE SIENDO TODO IGUAL, la mediocridad se nos sale por las orejas, porque ingenuamente uno creía que quizás desde ahora (después de lograr la famosa ensaladera), las cosas podrían ser distintas. Pero no, claro que no, esto es Argentina señores. Y la semana que viene, en el BALTC, en cuanto juegue un argentino contra un extranjero, adivinen qué va a pasar, que viene repitiéndose desde SIEMPRE, cada bendita edición?
    Listo, tenía que deecirlo.
    Saludos

    Comentario by Downtheline — 11 febrero 2017 @ 02:22

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