Fue buena

9 junio 2017

Paris Je t’aime 12-13

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 20:12

Lo que se anticipaba como un partidazo entre el Rey y un posible Heredero tuvo un único protagonista. Finalmente Nadal utilizó a Thiem como un entrenamiento para enfrentar a Wawrinka, de juego similar al del austríaco, en una final de Roland Garros que promete mucho.

Una semifinal fue una batalla con puntazos (un par de videos debajo) de cuatro horas y 36 minutos. La otra, de la que se esperaba demasiado, fue un monólogo, en gran parte por los nervios y la frustración de Thiem, demasiado negativo. Lo había dicho en su rueda de prensa anterior Dominator: para ganar un Grand Slam hay que vencer a Djokovic, Nadal y luego Wawrinka o Murray, al mejor de cinco sets. Durísimo. Quizá todavía esté verde para eso pero no es nada que el tiempo y el rodaje no puedan solucionar.

El primer punto de Nadal fue un passing de revés cruzado. Lo festejó con un breve “inflador”, puño para adelante, como si estuviera set point. Había mucha tensión en el ambiente (quiebres repartidos al principio) y Rafa sabía que era su primera prueba de dificultad real en esta edición de Rolanga. El revés de Thiem apareció muy poco por el Bois de Boulogne. Poco a poco Nadal se fue afianzando y dejó aparecer la frustración en su rival. No les quedaba mucho tiempo de luz natural (los partidos empezaron al mediodía) y Rafa lo hizo simple para quedar a un solo partido de la Décima.

Wawrinka, campeón del 2015 y eterno tapado en los Grand Slam (¿hasta cuándo?) cuando muchas veces hace agua en torneos menores, es uno de los rivales más interesantes (para nosotros, los espectadores) que podían presentársele a Rafa. Ya le ganó una final de Grand Slam (Australia 2014, no importa que Rafa haya estado lesionado), no tiene ningún problema de que le jueguen al revés con el top que imprime Nadal y sabe que si bien es imposible escaparle a los nervios de una gran final, la presión principal no estará de su lado.

A los 32, Stan es el finalista de Rolanga más veterano desde 1973. Su camino fue algo más difícil, pero se desembarazó de Monfils y Cilic en sets corridos. El año pasado había perdido la semifinal con Murray y hoy estuvo 1-2 en sets. En ese momento de desventaja apareció el Wawrinka intratable, de ataque furioso pero controlado, las aperturas con el revés para poner a correr a Murray y varios toques sencillos en la red, gracias al trabajo de sus tiros anteriores.

El tiro del final, para un cuadrito.

Si resultó un partidazo fue por la garra e inteligencia de Murray, rápido en defensa, sagaz para compensar su falta de potencia con colocación, efectos y sorpresa. Es de los tenistas con IQ más altos y volvió a demostrarlo. Abría a Wawrinka y lo obligaba a tirar porque no había mucho regreso posible. No lo cerró en el tie-break del cuarto porque su rival comenzó más afilado y en el último no tuvo combustible. Por cómo venía, la semifinal no es un mal resultado para el escocés.

Nos encanta cómo se arma la lucha por el número uno de fin de 2017.

LOS PUNTOS

Wawrinka y su ductilidad.

LA FINAL FEMENINA

Mañana a las 10 de la Argentina se jugará una final de estilos bien opuestos: Simona Halep puede ser la número uno del mundo con la victoria y llega con la experiencia de una floja final en 2014 jugada ante Maria Sharapova. Su estilo es aguerrido, contragolpeador, de mucha intensidad.

Jelena Ostapenko primero deberá procesar su primera final de Grand Slam a los 20 recién cumplidos. Si pasa esa prueba mental de no caerse ante la incredulidad (?) de tal compromiso, tendrá a una pared del otro lado de la red. No le faltan condiciones a Penko, dueña de un drive que envidiaría el número del mundo (en hombres).

Si llega a ganar Ostapenko y se da eso de que se convierte en la primera que gana su título debut en Roland Garros después de Guga Kuerten en 1997, hecho ocurrido el mismo día que ella nació, creeremos en las brujas.

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