Fue buena

16 julio 2018

London Calling final

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 13:31

Novak Djokovic “obligó” a los periodistas a entrar a la sala 2 de conferencias de Roland Garros. No cabían todos. Estaba muy contrariado, respondía corto: había perdido con el italiano Marco Cecchinato. “¿Si estoy de regreso? De regreso a los vestuarios, ahí es donde regresé”.

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-¿Cómo sigue tu calendario?
-No sé, no sé lo que haré, no sé si voy a jugar en césped”.

“Fue una fase de frustración”, aclaraba ayer Nole, sentado junto al trofeo de Wimbledon, como si hiciera falta. Todos lo sabíamos en aquel momento, ¿no? De calentura, como decimos en la Argentina. Días después se confirmó su participación en Queen’s con invitación especial, y luego vendría Wimbledon.

Jugaría en césped, y cómo.

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Rafael Nadal cree que es en Roland Garros donde él pudo certificar que Nole estaba de regreso. “Perdió su partido porque no estaba con la confianza ganadora de cerrarlo, pero su tenis estaba allí. Debió haber ganado en Queen’s (tuvo set de ventaja y 4-1 en el tie-break), lo mereció más que Cilic, y aquí está jugando en un nivel increíble”, afirmaba antes de uno de los grandes partidos del torneo, el cual, sin temor a la frase hecha, resultó la final anticipada.

¿Cuándo un jugador como Nole está de regreso? Hablando de frases hechas, cuántas veces lo habremos leído en estas semanas. “Ahora sí está de regreso”, “En el camino del regreso”, “Novak Djokovic volvió, señores”, y más, y más. No hay diplomatura de tal hecho, pero sí, cuando se conjugan el nivel de tenis e intensidad de número uno o similar, triunfos significativos y títulos, no hay que ser muy erudito para darse cuenta. “Hay que confiar en el proceso”, repetía el serbio una y otra vez.

Djokovic parecía lejos del regreso en marzo, hace apenas cuatro meses, cuando tiraba drives afuera y perdía en Indian Wells contra un jugador de otro nivel como el japonés Taro Daniel.

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Recuperar la confianza de los golpes no resultó sencillo. El tenis es un deporte de precisión en el que manda la cabeza. En Australia se mostró con problemas en el saque por haber acortado el movimiento. En aquel momento, recordarán, lo ayudaban Andre Agassi y Radek Stepanek, una dupla curiosa que no alcanzó a trabajar con él un año.

No resulta casual que los problemas para Djokovic comenzaran después de ganar, en Roland Garros 2016, el último Grand Slam que le faltaba. Se sintió “vacío”. Llegó a la final del US Open pero perdió el dominio total y recibió dos golpes duros: la derrota en primera ronda de los Juegos Olímpicos y el “robo” del número uno que le hizo Murray a fin de año, con triunfo en la definición del Masters. El 2017 fue un año discreto; después de Wimbledon, que abandonó por lesión de codo ante Tomas Berdych, decidió cerrar por vacaciones y descansar hasta 2018. Había sido padre por segunda vez, “despidió” a su equipo eterno, que incluía a Marian Vajda, y nunca sabremos con certeza cuánto hubo de lesión y cuánto de quemazón. No es sencillo estar al tope del juego durante tantos años (el Big 3 se formó hace una década) y menos cuando el matrimonio debe criar a dos bebés…

En la reconstrucción de su codo y la confianza participó un argentino, el fisioterapeuta Ulises Badio, quien comenzó a trabajar en Roma 2017. También hubo inspiración argentina en el caso Delpo, reconocido por Nole recientemente.

“Tata, tata”, gritaba Stefan en la tribuna. El pequeño Djokovic no pudo ver el partido pero sí asistió a la premiación, uno de los momentos más emotivos del torneo.

La situación se repitió en los momentos de felicitación al campeón.

No olvidemos que, mientras puede, Novak ya lo va “entrenando”.

Hace dos meses, Nole estaba 75 en la Race. Hoy se ubica 5° y 10° en el ranking ATP, lo que significa, lógicamente, que suma todo lo que haga de aquí en adelante porque no registró actividad después de Wimbledon en 2017. Seguramente llegue al top 3 pronto y no sería nada raro que lo viéramos número uno a fin de año. Un nuevo problema para Nadal y Federer (bueno, a Roger no le importa tanto el ranking ahora), a quienes les cuesta superar los 10.000 puntos. El Big 3 ganó 46 de los últimos 54 Grand Slams. Hasta ayer en el puesto 21, Djokovic es el jugador de ranking más bajo en ganar Wimbledon desde Goran Ivanisevic (125°) en 2001, y en Grand Slam desde Gastón Gaudio (44°) en 2004.

Los mareamos con tanto dato.

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Tampoco es casualidad que Vajda esté de regreso en el banco. Se encontraba en un período de prueba después de tener la aprobación de su esposa e hijas en su casa de Bratislava: todas querían ver a Nole de regreso al primer nivel. Vajda y Djokovic volvieron a trabajar en abril, en Marbella. Antes, durante sus vacaciones en República Dominicana, Novak le envió diez videos del nuevo saque, que Vajda volvió a cambiar porque no le gustaba biomecánicamente. También regresó al equipo el preparador físico Gebhard Phil-Gritsch (el pelado), no así el fisioterapeuta grandote Miljan Amanovic, que trabaja con Milos Raonic. Su lugar lo ocupa ahora Badio. Después de un Roland Garros en el que lo vio “al 80%”, Vajda no creía que Djokovic podía jugar en Wimbledon en cuanto a “estado físico y resistencia (stamina)”. Durante el torneo mismo, el entrenador advirtió fuertes mejoras en cuanto al servicio y especialmente en la devolución. Fue muy evidente contra Nadal.

Finalista en el US Open y también aquí, Anderson se marcha de Wimbledon en el quinto lugar del ranking. “Hace dos años y medio cambiamos el nombre del grupo de WhatsApp que tenemos con mi equipo y pusimos ‘Top-5 Kev’. Ese era el objetivo y ese mismo año alcancé el Top 10. Luego llegaron las lesiones en 2016 y hoy puedo decir que se cumplió el sueño”, comentó el sudafricano, quien saltó una barrera gigante al vencer a Roger Federer, con quien estaba 0-8 en sets, y ganó una batalla de servicios y aguante ante John Isner.

Ya quedó “viejo”, pero tanto él como Isner coincidieron que un partido no puede terminar 26-24 en el quinto set. Anderson se mostró disminuido en la final, otra en Wimbledon que no quedará en el Archivo de los Grandes Partidos, como las dos anteriores (Murray a Raonic y Federer a Cilic).

Las dos semifinales fueron las más largas de la historia del torneo:

Viernes 13 de julio de 2018 – Anderson a Isner (6h36).
Sábado 14 de julio de 2018 – Djokovic a Nadal (5h16).

El partidazo entre Nadal y Djokovic necesitó de dos días y una demora en el comienzo de la final femenina, lo cual no quedó demasiado prolijo, eh, Wimbledon (?). La solución propuesta por Isner y Anderson, que aprobamos, es un tie-break en algún momento del quinto, llámese 9-9, 10-10 o 12-12. Por la salud de los jugadores.

KERBÉR CUANDO KERBÉR (?)

Angie Kerber puede jactarse de muchas cosas: entre ellas, ser la única jugadora, además de Venus, que pudo ganarle a Serena Williams dos finales de Grand Slam.

La alemana anotó apenas cinco errores en una atractiva final de estilos, en la que corrió como nunca, fue muy inteligente en las aperturas y contras (siempre buscando la esquinita imposible) y también evidenció las fallas graves que tiene Serena cuando le regresa una más y tiene que resolver adelante. Fallas de formación: ella y Venus nunca se caracterizaron por los elegantes cierres en la red.

Kerber es la primera campeona alemana en Wimbledon desde Steffi Graf (1996), y lo hizo perdiendo apenas un set. A los 30 años, sólo le falta Roland Garros para completar su galería de Grand Slams. El año pasado, recordarán, sufrió una crisis de confianza profunda, sólo quería que el 2017 terminase y arrancara un nuevo capítulo.

“Para todas las madres, estuve jugando por ustedes, dijo Serena, muy emocionada en la premiación. Tuvo un parto muy complicado y, a menos de un año de dar a luz a Olympia, llegó a otra final de Grand Slam. “Esto es sólo el comienzo”, advirtió.

EL BAILE

En la Cena de los Campeones ocurrió esto:

LA VIGENCIA

Con su hermano Bob lesionado, Mike Bryan ganó el doble con Jack Sock (que espera que este título “le quite sus demonios de la cabeza” para el single). El bueno de Mike, a los 40 años, se había convertido, en el transcurso del torneo, en el número uno de dobles más veterano de la Era Abierta tras levantar un match point en tercera ronda. También en el medio del torneo, se murió su abuelo (hace dos meses había muerto su abuela), su madre sufrió una infección en un ojo…

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EL PUNTO

Clijsters sobre Navratilova, en el final de este punto entre veteranas.

LA FRASE

“Ella ganó 11 veces en Australia cuando nadie iba porque se jugaba en Navidad, así que quitemos eso de aquí”.

Chris Evert sobre Margaret Court, la historia, Serena y los Grand Slams.

EL VIDEO

Bye bye, Wimbledon.

1 comentario

  1. https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=1814819295272280&id=506683876085835

    Comentario by PABLITENE — 16 julio 2018 @ 19:09

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