Fue buena

7 septiembre 2018

I❤NY Semis

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 09:44

-Salvaste 13 break points. ¿Cómo lo hiciste?
-Va a sonar realmente feo, pero sólo estaba pensando “quiero enfrentar a Serena”.
(Aplausos del estadio).

Naomi Osaka es pura frescura, lo saben quienes han leído nuestro post del resumen del US Open de hace un año, y lo que destacamos en redes sociales: su tenis brilla gracia a uno de los mejores saques del circuito, el cachetazo de derecha, una gran defensa y velocidad. Su estilo personal, entre la timidez, inocencia, buen humor y la permanente sensación de sentirse sapo de otro pozo, es cautivante. A los 20 años, siente que ya es momento de tomarse más en serio: “Si pudiera creer en mí como otras personas lo hacen, sería muy buena”, le dijo la semana pasada al Wall Street Journal. “En eso estoy trabajando”.

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Algo de amor propio debe tener para llegar a su primera final de Grand Slam. Osaka espera el sábado a su ídola de toda la vida: Serena. Imaginen los instantes previos a enfrentar en el partido más importante de tu deporte a la persona que te marcó tanto. “Ella es una de las razones principales por las que empecé a jugar al tenis”, dijo Naomi en marzo en Miami, torneo en el que enfrentó a Williams y la venció. Serena regresaba al circuito después de ser madre y todavía se encontraba fuera de ritmo. Osaka llegaba de coronarse en Indian Wells, donde había vencido a Sharapova y Halep, y brindado quizá el peor discurso de campeona de la historia (?). Sobre ese partido, Naomi dijo que ciertos golpes de Serena “casi la hacen caer” (“Ah, ese es un tiro de Serena”, pensó en aquellos momentos) y que disfrutó cuando la estadounidense gritó “come on”. Lo que había visto por tele estaba sucediendo en vivo.

Para colmo, desde noviembre Osaka trabaja con Sascha Bajin, entrenador de Williams durante ocho años. “Muchas veces, cuando estoy en una mala posición, pienso: ‘¿Qué haría Serena?’”, reconoce la japonesa, que conoció a Williams en 2014. Se puede ver su ilusión en las fotos que siguen. Recién en 2018 se reencontraron, ya que durante 2017, mientras Serena estaba embarazada, Naomi empezó a jugar full time los torneos más importantes del circuito WTA.

Japonesa hafu (mezcla de etnias), Osaka nació justamente en Osaka, y a los tres años ya residía en Estados Unidos, donde creció y comenzó a jugar al tenis. Es hija de Tamaki (japonesa) y Leonard, un haitiano que estudiaba en Japón en los 90. La historia de ambos es de película romántica: comenzaron a verse en secreto en Hokkaido hasta que, cuando ella ya tenía 20, su padre decidió hablarle del omiai, una tradicional cena concertada con un probable candidato a casamiento (y los padres de ambos). En ese momento, Tamaki debió contar la verdad: estaba saliendo con un extranjero, y negro. La tradición, al demonio. El padre enfureció, ellos se mudaron a Osaka y no vieron a la familia materna por años.

No termina allí la historia: ya padre de dos niñas, Francois vio por tele cómo las fenomenales Serena y Venus Williams (17 y 18 años) ganaban el título de dobles de Roland Garros 1999, y tuvo una idea: la misma que, según cuenta la leyenda, había tenido Richard, padre de las Williams, al ver por tele que la rumana Virginia Ruzici cobraba un cheque de 40.000 dólares. De regreso a Long Island, con canchas públicas y un gimnasio a su disposición, comenzó a pelotear con sus hijas sin tener conocimientos previos de tenis. El resto de esta gran historia puede leerse aquí.

Mari, dos años mayor, que Naomi, tuvo algunas lesiones y debe lucharla en los torneos menores: hoy figura 367 del mundo. Naomi, la primera japonesa que llega a la final de un torneo de Grand Slam, quedó a un paso de meterse en el top ten.

Más allá de los números, el sueño de Naomi está cumplido: enfrentará a una Serena ya recuperada, que quizá le grite un par de “come ons” que no le caerán nada mal.

OTRA BUENA HISTORIA

Algo adelantamos en ediciones anteriores: John Millman, sorpresivo cuartofinalista, es uno más de la larga lista de laburantes del circuito. A los 25 años estaba jugando futures de 10.000 dólares en Rumania y Corea del Sur. Por lesiones tuvo que parar y durante ese tiempo estudió y consiguió otro trabajo. De ahí a ganarle, a los 29, a Federer en el US Open y caer en un lindo partido ante Djokovic.

Más, en esta nota.

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EL PUNTO (1)

Cuando tus rivales se transforman en una pared (Soares y Jamie Murray).

EL PUNTO (2)

La moda de jugar por fuera de la red, versión Djokovic esta vez.

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