Fue buena

23 septiembre 2018

El show y el tenis

Filed under: Pienso de que... — TodosLosAutores @ 22:29

El viernes pensábamos en Diego Schwartzman. Venía de una serie complicada de la Argentina contra Colombia en la Copa Davis y enfrentaba a David Goffin en la Copa Laver.

Estadio lleno en Chicago. Lo abrazaba Borg al final, lo aconsejaba y apoyaba McEnroe, Kyrgios y Sock le festejaban todo. Salían puntazos, un final apretado, match points… Muchos disfrutaron del tenis y la velocidad del Peke por primera vez. Casi 10.000 personas lo adoptaron como local… La felicidad que habrá vivido en esta experiencia junto al Team World -y la familia de Diego, que viajó especialmente- no se la olvida más.

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El año pasado escribimos un post sobre la Copa Laver, a la que llamamos “el All Star Game”. Destacamos las innovaciones tecnólogicas, la cancha negra y otras cuestiones, y leímos críticas en las redes, las mismas de hoy, sobre que se trataba de un show, de una exhibición, con el tinte derogatorio de la ocasión. Federer y Nadal actúan todo, no les creemos, se decía aquella vez. Nosotros tampoco compramos esa parte del show, pero no es la vara con la que elegimos medir a la Laver, ni la parte más importante de esta historia.

Lo importante estuvo en la cancha. En el tenis.

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Es cierto que les pagan miles de dólares por sobreactuar equipo. Coincidimos. Quizá también se sienten niños en un recreo.

Por eso esta arenga de Dimitrov.

O esta pincelada de Goffin, fan de Federer desde chico.

O esta arremetida de Edmund, a lo loco.

Las charlas técnicas de Federer en cualquier idioma. En serio, a Zverev podrían servirle para el circuito.

Históricamente, la exhibición siempre tuvo un valor menor y es entendible: no hay nada en juego, simplemente dos o más jugadores o jugadoras que viajan a un lugar para mostrar sus técnicas y destrezas y, en muchos casos, hacer reír con una Gran Willy, la complicidad del público o algún ball-boy o ball-girl que quiera reemplazarla/o durante un punto.

En los últimos años hemos visto, especialmente en la Argentina, algunas “exhibiciones en serio”. Hubo sets arreglados, un horario en el que “el partido tiene que terminar”, pero grandes momentos de Federer y Delpo en el Tigre, o Nadal y Djokovic con Nalbandian. Quizá tiraron algunas Willies pero también mostraron la velocidad de pelota que vemos por tele o streaming. No fueron payasos sino tenistas.

La Laver dio un paso adelante en ese sentido. Se quitaron la mochila de los puntos, el ranking, y dieron un muy buen espectáculo dentro de la cancha. El nivel de tenis (ayudado por el supertiebreak en vez del tercer set) fue entretenido. El público acompañó, como en Praga un año antes.

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En estos días, la Laver inspiró los debates del año pasado. Lo vimos en las redes, donde hasta se llegó a proponer definiciones de “exhibición”. Nosotros simplemente decimos: los participantes de la Laver brindaron un muy buen show, serio dentro de la cancha, “responsable”, y eso también tiene que ver con que sea una exhibición. De ninguna manera queremos esto para el resto del año; que quede en estos días nomás. Ya desde mañana disfrutaremos de los partidos con presión, del miedo a ganar un torneo con historia, de los jugadores que no se asustan y vencen ese miedo. No queremos una Laver todas las semanas.

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Quejarse por default porque “es una exhibición”… No elegimos ese camino, pero sí coincidimos en que el resultado es intrascendente. Si el Mundo gana 20-0 o si Europa ataca a Kamchatka, da lo mismo. Y si no gusta el show de afuera, está perfecto.

Lo importante, el tenis, apareció en la Laver. Veremos qué futuro tendrá cuando Roger no esté.

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