Fue buena

5 octubre 2018

Drop con saltito

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 13:04

Hace unos días, en el agregado de “Haceme una pregunta” de las stories del Instagram de FueBuena, nos preguntaban por nuestros tenistas preferidos. Mencionamos muchos. Si hubiéramos incluido a los retirados, quizás habríamos anotado a Florian Mayer.

No significa que hayamos sido fanáticos de Flo ni que jamás nos perdiéramos sus partidos; sí que lo íbamos a ver un par de games si estábamos de cobertura en un torneo o que buscábamos algún highlight de sus partidos en YouTube.

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Florian Mayer cumple hoy 35 años y se despidió del tenis hace algunas semanas en el US Open, torneo que ofreció varios retiros: Julien Benneteau (luego regresó en la semi de la Davis, veremos si juega la final), Gilles Muller, Mikhail Youzhny y David Ferrer (estos dos últimos, de los Grand Slams; el ruso se despediría luego en San Petersburgo).

Fiel al estilo Mayer, no hubo ceremonia, casi no se encuentran notas en medios internacionales sobre el tema, ni el público le brindó una ovación encendida en aquella cancha bien secundaria, tras la derrota ante Borna Coric por 62 62 57 64 en la primera ronda.

Dos veces cuartofinalista de Wimbledon (2004 y 2012), recién pudo ganar un título ATP (Bucarest 2011) en su décimo año en el tour y tras cuatro derrotas en finales. Logró su mejor campeonato (segundo y último de su carrera) hace dos temporadas, en Halle, donde venció a Alex Zverev (había derrotado a Federer). Pudo haber sumado un título más en Alemania, también 500, pero otro Mayer, Leo, lo frenó en la definición de Hamburgo 2017.

Logró triunfos sobre Nadal, Murray, Coria, Ferrer, Thiem y Zverev, entre otros, y perteneció durante muchos años a la categoría de “jugador incómodo”. Impredecible. Nunca sabías lo que haría. Podía tirar drops de derecha, pegarle fuerte de revés, hacer slice con dos manos, ir a la red (mucha mano adelante), cambiaba los ritmos con absoluta facilidad… y el golpe estrella: el dropshot paralelo de revés a dos manos con saltito.

Nos encantan los jugadores raros, y ya no abundan.

Mayer tenía una particularidad no tan conocida, según nuestras fuentes alemanas (sin (?), les juramos que tenemos fuentes alemanas). Cada tanto, le gustaba tomarse un descanso del circuito porque era de personalidad sensible, que no aguantaba la dura vida de los viajes y la presión de los puntos. Necesitaba desintoxicarse y, con frecuencia, descansaba durante un mes o dos, sin importarle el ranking o la defensa de tal o cual instancia. Así aguantó como profesional durante 17 años.

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Sin embargo, sus ausencias más prolongadas se debieron a lesiones y cirugías, en 2014 por síndrome de sincondrosis isquiopúbica y en 2015 por rotura parcial del tendón de un aductor. “No estaba seguro si seguiría jugando al tenis hace seis meses, es un sueño ganar un torneo 500″, manifestó al ganar hace dos años en Halle, donde había entrado con ranking protegido. El césped siempre fue su mejor superficie.

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Más allá de las lesiones y de los modernos métodos de recuperación, el paso del tiempo lo obligó al retiro, que anunció a principios de año y efectuó en Flushing. “Es cada vez más difícil mantener el nivel y la intensidad del entrenamiento. Con mi estilo, los slices, es peor. Para colmo los chicos de 20 están llegando motivados y son muy fuertes. Es más complicado para mí cada año mantenerme en el top 100″, expresó el alemán. Esa parte, la del ranking y las exigencias, seguro no la extrañará.

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