Fue buena

28 enero 2019

Aussie Rules Final

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 11:29

Por primera vez desde 1995, los dos campeones de Grand Slam en singles son los mismos que en el Slam anterior. En aquel momento lo lograron Steffi Graf y Pete Sampras, reyes en Wimbledon y el US Open.

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Naomi Osaka llegó a Melbourne con doble presión, la interna y la externa. Muchas veces abusamos de esa palabrita (“presión”) pero imaginémosnos por un segundo en la cabeza de la japonesa. Qué van a decir si pierdo rápido. Qué van a decir si no juego bien o no llego a la segunda semana. Hoy, es la primera jugadora que gana sus primeros dos Grand Slams en forma consecutiva desde que Jennifer Capriati lo lograra en Australia y Roland Garros 2001.

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“No espero ganar un solo Grand Slam. No es que sea engreída o algo parecido, pero cuanta más confianza me tengo, mejor juego. Entonces trato de decirme que debo creer en mí misma, entonces cosas muy buenas ocurrirán”, comentaba Naomi el año pasado. Su personaje nos encandila, imaginamos que a ustedes también. Parece tan frágil cuando habla (dio uno de los peores discursos de la historia (?), el del video de abajo; era la más fan de su rival, Serena Williams, antes de la final del US Open; ya este año les preguntó a los periodistas si era tan cierto que no movía la boca al hablar, que tenía que trabajar eso) y tiene una determinación tan marcada a la hora de tirar derechas y jugar los puntos clave.

Quizá parezca desconcertante, pero Naomi es así. “En el día a día, no hablo más de diez oraciones”, comentó sonriendo.

Por un lado reconoce que la exposición sobre su figura era exagerada cuando estaba fuera del top 50, incluso cuando tenía 4 o 6 años. Por otro lado aún intenta acostumbrarse a lo que ocurre ráit nau: de 72 del mundo en enero de 2018 a campeona de dos Grand Slams en enero de 2019. Nueva número uno del mundo, la primera asiática (mujer o varón) en lograrlo en WTA o ATP (aunque nos marcaron una objeción para atender). Hay que darle un crédito enorme por las situaciones que tuvo que vivir en Melbourne y Nueva York: la presión que comentábamos de repetir lo de Flushing, haber perdido match points en el segundo set de una finalísima ante una gran rival como Petra Kvitova; aquella final insólita después del enojo de Serena Williams y los abucheos del público en la premiación… A los 21 años, su paz interior se impone por sobre su inexperiencia.

Para el podio de Australia, había preparado notas con cuestiones para recordar durante su momento en el micrófono. No las leyó y en la rueda de prensa posterior dijo: “No sonreí, me olvidé de sonreír”. Recomendamos como siempre ver su rueda de prensa, su cadencia, sus ocurrencias.

Novak Djokovic, el primer jugador que gana siete veces Australia en la era profesional, está un poco más acostumbrado, ya con 15 Grand Slams y amenazando el récord de 20 de Roger Federer. No tiene miedo en decir que “me gustaría darme la chance de superar ese récord”.

Novak se permite chistes en la rueda de prensa, llena de posteos su social media y juega las finales como lo vimos los que pudimos madrugar: esperábamos una definición de más de cuatro horas y fue un paseo inédito. Nadal nunca había perdido una final de Grand Slams en sets corridos. ¿Tenía algún problema físico Rafa? Sólo podemos lanzar la pregunta al aire. Casi no lo vimos apretar su puño. Lo hace siempre, hasta cuando va perdiendo y gana un punto de rutina.

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Si Stefanos Tsitsipas llamó “otra dimensión de tenis” a lo que sufrió ante Nadal, ¿qué pensaría de lo que fue la final?

Como Osaka (recordar su encuentro ante Hsieh), como suele ocurrirle a cualquier campeón de Grand Slam, el camino de dos semanas de Djokovic fue largo y sinuoso. En algún momento llega ese partido en el que las cosas no salen. Generalmente ocurre en la primera semana pero en el caso de Djokovic, fue ante Daniil Medvedev en octavos. Lucía falto de energías, con dolores de espalda que luego admitió. “Como mi próximo rival está mirando, diré que estoy más fresco que nunca”, bromeó en la charla posterior con Jim Courier.

Desde ahí, desde los 133 errores no forzados en los primeros cuatro partidos del torneo, específicamente 50 ante Medvedev, hizo apenas 23 sumando cuartos, semi y final. Apenas nueve en el partido con Rafa. Los grandes suelen encender la quinta marcha al final, y en este torneo fue muy marcado lo que hizo Djokovic.

El serbio llega entonces a tres títulos de Grand Slam consecutivos. Si gana Rolanga, será el dueño de los cuatro Slams como ya hizo en otra oportunidad. “Si me preguntabas después de mi operación si esto podía pasar, era altamente improbable, pero no imposible. El arma secreta siempre es creer en uno mismo”. Un discurso parecido al de Osaka. Quizá Novak, a los 31, lo tenga más internalizado, y Naomi a sus 21 todavía esté trabajando en ello.

Desde el comienzo de 2017, Djokovic, Nadal y Federer ganaron tres Grand Slams cada uno. Disfrutemos ahora de esto, no cuando ya no estén.

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