Fue buena

11 julio 2019

Las etapas de Pella

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 19:45

La carrera de Guido Pella es un espejo de lo que muchas veces deben atravesar los tenistas latinoamericanos: las dificultades para viajar, la maduración tardía, los logros importantes (si llegan) cerca de los 30 y, además, una carrera con etapas bien diferenciadas.

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Pella abandonó Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires, a los 14 años. Lejos de su familia, apareció en la escena tenística argentina como un juvenil zurdo a seguir, de muy buena mano y carácter fuerte. A más de una década de ese momento, reconoce que la presión del «próximo gran proyecto» fue excesiva y que debió haber sido más profesional, especialmente en la alimentación.

Cerca de los 20 años, Pella seguía jugando futures (la menor categoría del circuito profesional) y su drive parecía algo frágil. Recordamos torneos en Buenos Aires, en los que Guido perdía ante compatriotas de las generaciones siguientes, y ya saben cómo es el (errado) sentido común a veces: «si no explota ahora, se le va a pasar el tren». Piensen en el momento: se despedía la famosa Legión, había que encontrar herederos.

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Una vez que Pella pasó la barrera de los futures y pisó los challengers (el nivel en el que se empieza a ganar algo de dinero en serio), no tardó demasiado en avanzar casilleros: campeón del Challenger Tour Finals (el Masters de los challengers) a finales de 2012, primera semifinal ATP (Düsseldorf) al año siguiente desde la qualy… hasta que el diagrama de su carrera volvió a mostrar la curva descendente. Sin poder establecerse entre los 100 del mundo, optó por un retiro temporal, de un par de meses en 2014. Así empezó a volver:

Como en los cuentos de hadas (?), en dos años Pella pasó de escalar la montaña desde los torneos menores a ser uno de los protagonistas de la mayor proeza deportiva argentina de los últimos años: la obtención de la primera Copa Davis con el formato clásico. Pella rindió en la primera serie con Polonia, logró un doble clave con Juan Martín del Potro en Italia y otro single igualmente fundamental ante Kyle Edmund en Glasgow.

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Queremos jugar por un rato a ser Guido con 26 años: ¿qué nuevos objetivos puede ponerse un jugador que acaba de dejar una huella imborrable en el tenis de su país, con su nombre inscripto en la Ensaladera de Plata; un hito que quizá nunca pueda mejorar (o al menos, incomparable con otros)? ¿Empezar a pensar en mantenerse en el ranking y juntar plata cuando ya no juegue? ¿Nuevos objetivos de su carrera individual? Después de unos meses de adaptación a la nueva realidad de campeón de la Davis, Pella eligió buscar su primer título personal.

«No me interesaba cuál ni en qué superficie. El triunfo en San Pablo fue muy positivo para mi mente. Mi vida ya no iba a ser un calvario teniendo ese título en la cabeza que no podía ganar», contó Pella en la sala de conferencias de Wimbledon. Recordamos: había perdido una final muy dolorosa en Córdoba, siendo amplio favorito frente a Juan Ignacio Lóndero; era la cuarta final que perdía en su carrera; en los días siguientes pensó en no presentarse en Buenos Aires (hizo semis) y finalmente se le dio el primer ATP en San Pablo ante Cristian Garín.

Junior con presiones, llegada al circuito ATP, retiro temporal, campeón de la Davis, primer título ATP… ¿Qué capítulo seguiría? El ascenso sostenido en el ranking gracias a los triunfos de calidad en la gira europea de polvo de ladrillo. Algo cansado mentalmente en Roland Garros, encontró en Wimbledon un episodio destacado: su primera vez en la segunda semana de un Grand Slam. Fue aguerrido en los peores momentos (Seppi lo tuvo dos sets a uno abajo y break; Raonic sacó 5-3 para partido en el cuarto set…) y aprovechó la consabida lentitud del césped de Wimbledon.

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El desafío siguiente será pensar como jugador top. Al borde del top 20 en el ranking ATP y 13° en la Race a Londres, con su amigo Peke Schwartzman como ejemplo de que se puede, de la mano de José Acasuso (heredero del buen trabajo que igualmente hizo Gustavo Marcaccio), Pella deberá jugar menos -se bajó de Umag, que empieza el lunes- y sumar victorias en los torneos más valiosos. «Me voy de Londres con la certeza de que me van a respetar más», dijo Pella. Hay que usar ese respeto a favor.

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