Fue buena

5 agosto 2019

Coaching sin entrenadores

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 11:42

Tenemos una teoría incipiente (o sea, apenas una idea) sobre Nick Kyrgios a partir de sus títulos en Acapulco y Washington. La interacción con el público es tan necesaria para él que es muy probable que se «enchufe» en los torneos dependiendo de eso, de cómo conecta. La relación puede ser mala, como en México, o excelente como en la capital estadounidense. Pero hay una conexión estable y cercana. ¿Podría ocurrir en un Grand Slam? Difícil, por la presión distinta, los cinco sets, las distintas canchas en la que lo programarían… En un 500 o un Masters 1000, los partidos pueden ser más cortos, las canchas son menos y más «chicas», la gente está cerca y no hay chance de aburrirse porque de entrada tocan rivales más complicados.

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«Cinco días compitiendo», destacó como fortaleza el campeón. No siempre lo hace el australiano, y lo reconoce. No había competido hace dos años en Washington: se retiró ante Tennys Sandgren por dolores en el hombro y varios lo abuchearon al salir. «Eso fue el día y la noche con lo que pasó esta vez», dijo Nick. El año pasado se bajó antes del inicio del torneo.

«Estuve trabajando duro, dentro y fuera de la cancha, para ser mejor como persona y tenista. No exageraba. Fue una de las mejores semanas de mi vida, en general. Di pasos gigantes. Voy día a día y ojalá siga en el nuevo camino», comentó Nick. Lo venimos analizando bastante y no vamos a pensar que todo está solucionado, porque también pasan cosas y la botella aterriza al lado del juez, con una excusa increíble, infantil:

Especialmente en el partido contra Gilles Simon, los gritos al juez Fergus Murphy fueron eternos, al punto de caer en la falta de respeto: el francés esperaba para sacar 5-6 en el tie-break, match point en contra, y Nick seguía hablándole al juez porque éste no advirtió un pedido de Ojo de Halcón.

Las raquetas destruidas contra el suelo pudieron haber sido un problema, pero se salvó a último momento.

También, porque le nace, está el Kyrgios que no miramos, el que juega al ping-pong con los más chicos por el placer de pasar un rato con ellos.

Como acostumbra, también entregó show del bueno, con lujos y también con entrega. Hasta hubo fans que le contaron la cantidad de trucos.

«Cuando quiere jugar, sabemos lo que puede hacer, y esta semana parece que quiso jugar», bromeó Medvedev, su vencido en la final. Algo parecido tuiteó Boris Becker, sobre lo beneficioso de tenerlo comprometido con el juego. Kyrgios tiene apenas 24 años, a veces lo olvidamos por su postura encorvada y porque hace rato que hablamos de él.

Si lo tuviéramos enfrente para una pregunta, le consultaríamos cómo es el «proceso creativo» de las sorpresas que brinda en la cancha. Aunque no lo inventó él, el saque de abajo quizás sea una capítulo que «ya fue» para Kyrgios: en las últimas semanas en las redes, se puso contento de que varios lo imitaron, como Opelka, Fucsovics, Anisimova y algunos más. Lo impuso como práctica y como tema, lo usará cada tanto y es posible que ya sientea que es tiempo de cambiar.

La nueva de Washington fue tener el coaching en la cancha por parte del público. Ya que no hay entrenador formal, pidamos consejos de dónde sacar en el match point. No importa que sea un tie-break cerradísimo, hagamos lo que justamente un entrenador nos prohibiría: distendernos con una broma en un momento de tamaña concentración. Nos gusta que los jueces no se hayan puesto la gorra y no hayan sancionado a Kyrgios por excederse en el tiempo entre saque y saque.

Ocurrió en el match point de la final.

También en la semi.

Y en los cuartos:

Kyrgios volvió al top 30, quedaría en la lista de preclasificados para el US Open, y seguramente los top ten no quieran encontrárselo rápido allí.

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