Fue buena

23 octubre 2019

I’ll be back

Filed under: Info — TodosLosAutores @ 00:31

Los problemas de cadera de Andy Murray se desataron en aquel partido exigente contra Stan Wawrinka en Roland Garros 2017: cinco sets y 4 horas y 34 minutos. En la final de Amberes, extensa para un partido a tres sets (2h30), se repitió el rival.

En aquel 2017, tanto Murray como Wawrinka finalizaron su temporada en Wimbledon y pasaron por el quirófano.

El no-retiro

En Australia, Andy nos hizo llorar a todos. El último fin de semana no lloramos pero sí nos alegramos bastante.

Hoy resulta muy curioso ver el «casi anuncio de retiro» del escocés y las dudas de si llegaría a colgar las zapatillas (?) en Wimbledon este año. El tributo que le hicieron sus colegas, en especial las palabras de Federer y Djokovic, parecen apurados.

Delpo, mientras, le pedía que lo reconsiderara.

Llegó el consejo de Bob Bryan y el intento de la cadera metálica. «Un implante de metal podría ser la salvación de la carrera de Murray», tituló The Guardian. Después de la operación y ante el regreso exitoso de Bob en dobles, Murray lo llamó «mi hermano biónico» en Instagram. Entre el fémur y la pelvis del escocées hay una pieza de metal.

El nivel de tenis

En los primeros momentos de la rehabilitación, contó Murray en Amberes, el ejercicio era sentarse e intentar llegar al piso.

Después de recuperarse, Murray regresó en dobles en Queen’s (con título) y en single en Cincinnati. Hace apenas dos meses, perdió con el italiano Matteo Viola (240°) en octavos del challenger jugado en la Nadal Academy y le dijo a su equipo que se sentía bastante lejos de su nivel. En la gira de Asia, logró su primer triunfo de calidad (Berrettini) y peleó ante Fognini y Thiem.

En el 250 de Amberes, no tuvo un cuadro durísimo para tratarse de canchas rápidas (Coppejans, Cuevas, Copil, Humbert y Wawrinka) pero recordemos que para él ya es una victoria ganar partidos consecutivos y remontando sets en contra.

Si bien celebramos la palabrita de moda (resiliencia), recordamos lo que nos dijo un especialista médico recientemente: «No deberíamos normalizar que un deportista de 30 años tenga que ponerse una cadera de metal».

El chiste

Más allá del deseo competitivo, hay otras razones poderosas que empujan a Murray a seguir compitiendo: el peligro de seguir agrandando la familia.

Como suele ocurrir en estos casos, los íntimos son los sostenes en los momentos dífíciles. En este caso, Murray agradece a su esposa Kim.

El meme

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