Subir la vara
Amer Delic, tenista bosnio radicado en Estados Unidos y con buena relación con Novak Djokovic, recordaba que en 2007, tras ser derrotado por Roger Federer en Australia, el hoy número uno del mundo se lamentaba porque no era lo suficientemente bueno… todavía en ese momento.
Djokovic llegó al nivel deseado (siempre diagnosticó que Federer y Nadal lo hicieron mejor jugador), logró un 2015 de novela y comienza 2016 aplastando a Nadal en Doha y a varios más en Melbourne. Tuvo un mal partido con Gilles Simon (100 errores no forzadostuvo ese partido), no es un robot, es común que en el trayecto en un Grand Slam haya pozos.
Ya hemos escrito bastante sobre Nole en el blog, las razones y contextos de su dominio. A menos que baje su nivel de concentración y rendimiento -en otros años era común que le agarraran baches, algunos profundos- es hora de preguntarnos quién podría hacerle fuerza al serbio.
El sitio de Forbes anticipó el resultado con una nota a ex-campeones del torneo en la que se sentenciaba que el estilo de juego de Andy Murray no servía para vencer a Djokovic. Se conocen desde chicos, tienen estilos parecidos (rápidos, inteligentes, completos, gran defensa, sin misiles pero tampoco es que solo empujan la bola: pueden generar winners) y hoy la ventaja mental es de Djokovic, quien lo venció en 10 de los últimos 11 partidos a partir de 2014. Los campeones consultados sentenciaban: en estilos parecidos, Djokovic es el mejor. Al menos hoy.
Por su parte, Murray se convirtió en el primer jugador en la era abierta en jugar cinco finales de un mismo torneo de Grand Slam sin poder ganarlo. Cuatro de esas cinco las perdió con Djokovic.

Torneo Europeo sub14, en San Remo, 2001. Nole, 1º; Andy, 3º, platinado.
Federer puede vencerlo en partidos al mejor de tres sets, pero cayó en los últimos tres choques en Grand Slam (finales de Wimbledon y US Open, semi de Australia). Las esperanzas de sostener un duelo parejo parecerían recaer en Stan Wawrinka, pero el campeón de Roland Garros, si bien mejoró la suya, no llega a la consistencia de Nole.
En el tenis, más allá de los momentos de cada uno, siempre influye cómo le cae el juego del tenista A al tenista B. Un Murray aun en su mejor momento, un Nadal sin la pimienta de su drive, no parecen tener el estilo para domar a este Djokovic. Nadie como él en el arte de jugar profundo y darle menos tiempo al rival.
Para hacerlo, hay que pegarle a la bola. Muy duro. Lo hace Wawrinka desde el fondo. Lo hace Federer con el saque y la derecha, sumado a su ofensiva de libro. Lo hacía Del Potro en su momento. Lo hizo Karlovic el año pasado en Doha, en la derrota más sorpresiva de Djokovic. ¿Quién podría sumarse y desafiarlo aunque sea por un título de Grand Slam? Nishikori pudo una vez. Un mejorado Raonic quizá pueda. ¿De los que siguen? Kyrgios nunca lo enfrentó. Hoy está a años luz en físico y cabeza. Podría llegar en un futuro.
«No me puedo relajar. Todos los muchachos están peleando por el número uno. No subestimo a nadie», dijo Djokovic, quien a los 28 años quedó con 11 Grand Slam, a tres de Nadal, a seis de Federer.
Todos quieren la zapa del campeón.
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¿En pensará por estas horas Misaki Doi, la Jugadora que Solo Vivía de la Devolución(!)? Doi tuvo match point en la primera ronda frente a Kerber, que ese día cumplió 28 años y de allí en más dijo jugar más liberada. 13 días después se convirtió en la primer alemana en ganar en Australia luego de Steffi Graf. «Trate de pensar que no estaba jugando un Grand Slam. Pensá que es Brisbane, me decía, para no pensar demasiado y mantenerme tranquila: me quedé por primera vez en el hotel oficial, iba a comer al restaurant oficial como hago siempre en torneos más chicos», reconoció.
El partido bisagra para Kerber fue el de cuartos de final ante Victoria Azarenka, para muchos la única que podía hacerle frente a Serena Williams y que había comenzado el 2016 de forma contundente. Lo sacó corriendo sin parar con puntos como este…
La menor de las Williams no perdía una final de Grand Slam desde el Us Open 2011. Kerber sabía ese antecedente. De hecho, antes del partido había hecho las valijas y dejó todo listo para irse un par de horas después si perdía. Precavida.
En ese contexto, fue un mérito doble haberse enfocado en sacar lo mejor de su tenis: ejecutó a la perfección un plan que consistía básicamente en aguantar los palazos de Serena, moverla y aprovechar cada oportunidad que le concediera. Esas oportunidades llegaron por la (inesperada)debilidad de la estadounidense con su saque. Serena no estuvo nunca en su zona de confort y a Kerber no le tembló el pulso pese a la falta de experiencia.
“No puedo ganar todos los partidos que juego. No soy un robot. Angie jugó increíblemente bien. Es una jugadora que no te regala nada. Si quieres el punto, tienes que ir y ganárselo y eso creo que es muy inspirador”, dijo Serena. Su record en finales de Grand Slam sigue siendo impresionante (21-5).
Respect to @serenawilliams for being a class act in a very difficult moment…#legend #woman #superstar
— Boris Becker (@TheBorisBecker) January 30, 2016
En 2015, Kerber había perdido en primera ronda en Australia y en el resto de los Grand Slams de la temporada, en tercera. Por suerte el tenis sigue siendo imprevisible y entrega este tipo de sorpresas.
















