Pellizcate
Inspirados por un domingo histórico del tenis argentino arriesgamos en tuiter algunos pensamientos laterales sobre lo que acababa de pasar en Zagreb. Cuando ya hablaron en conferencia mientras Del Potro no dejaba de abrazar la Ensaladera, bajó (algo) la adrenalina y hasta algunos por estos lados fueron al Obelisco, desarrollamos un poco más estas ideas y sumamos otras cuestiones para explicar por qué Argentina, en su quinta final, se sacó la ganas y tras cuatro series de visitante es campeón en la Davis por primera vez.
La primera Copa Davis llega en el momento menos pensado. El nivel de los jugadores argentinos era irregular al principio, Del Potro recién estaba regresando y el sorteo nos había dado vuelta la cara.
Por suerte nunca fuimos del team «si no la ganamos en el 2008, no la ganamos más».
— FueBuena (@FueBuena) November 27, 2016
Qué bueno que Mar del Plata haya quedado atrás, no?
— FueBuena (@FueBuena) November 28, 2016
Durante las tres series anteriores a esta, tratamos de no excedernos en eso de destacar la unión de un grupo para explicar las victorias o derrotas en la Copa Davis.
Seguimos creyendo que las relaciones interpersonales no explican decisivamente resultados en la Copa Davis o al menos no son la razón principal. No obstante, la historia de trabajo en equipo dejó atrás a quienes preferían apreciar que si tal se peleó o amigó con tal otro, y ese trabajo en equipo se repitió a lo largo de toda una temporada y con el resultado final cumplido.
Argentina is the first Davis Cup champion without a player in the Top 20 (in the final) since Sweden in 1998.
— Josh Meiseles (@jmeistennis) November 27, 2016
Argentina tuvo un equipo «largo» en cada serie y ganó la ensaladera con el jugador Nº 1 «peor ranqueado» que cualquier campeón de Davis anterior (Del Potro, 38º). Un ejemplo más de lo mentiroso que resultó esa ubicación y cómo, con el liderazgo y la resiliencia del tandilense, hubo un equipo unido y que sabe (sabía) lo que quiere. Fue el primer paso para conseguir el objetivo.
Esta temporada, y la semifinal del 2015, también, pareciera que vino a sanear el individualismo residual para afrontan los desafíos más allá de un resultado: Mayer, Delbonis y Pella como laburantes silenciosos que encontraron su comodidad y la aceptación del rol terminaron llegando al final del camino.
Ole ole ola. Argentina has won the #DavisCup pic.twitter.com/Lj3Z92BqIx
— Davis Cup (@DavisCup) November 27, 2016
Jugar todo de visitante es un item siempre mencionado como enteramente negativo pero, aunque pueda sonar extraño, también le vemos un «lado positivo»: evitas bardos (?), presiones de local, de lo que sabemos mucho. Bob Bryan coincide en esto.
Home teams were 1-6 from @DavisCup quarters on.
Arg🇦🇷4-0 on road in 2016. Easier to focus/prep on road? More distractions in home tie? Yes.— Bob Bryan (@Bryanbros) November 28, 2016
Saben que la Davis es una competencia con características especiales, que se resumen en esta línea que alguna vez habrán leído: el tenista encuentra en la Davis más gente a la que defraudar. Por más que se encuentre solo, en sus victorias y derrotas hay más gente involucrada, entre compañeros de equipo y público partidario. Se suman puntos de a varios para garantizar la victoria o lamentar la derrota.
Cuatro finales, las cuatro perdidas, único país con esa suerte (?). De ahí que la presión fuera distinta, más allá que lo de los colores, la patria y demás se exageren.
Estos jugadores, Orsanic y el Niño Hood lograron volver a la raíz de su actividad, se pudieron abstraer de todo ese ruido, asumieron cada uno su rol individual (en los singles) o grupal que imponía la competencia y abrazaron la responsabilidad de sumar en conjunto actuando en soledad.
Argentina’s Road to the #DavisCup title was a long one! They are just the 2nd team to win all 4 ties away from home. Relive their year here! pic.twitter.com/fZUVUcbkPA
— Davis Cup (@DavisCup) November 27, 2016
Todo el equipo utilizó esas situaciones de presión como un empuje, así dejaron atrás la semifinal contra el campeón defensor y esta final muy complicada.
LA PELÍCULA DE DELPO
Después de un viernes lógico y de jugar el dobles, Del Potro salió por tercer día seguido a la cancha (primera vez que ocurre con él en una Davis). En los dos primeros sets estuvo oscilante, algo atado, con Cilic demostrando el mismo tenis de las últimas semanas, siempre un par de escalones arriba. Variedad de saques, variedad de tiros desde el fondo, variedad de pensamientos. Delpo se fue al baño antes del tercero. «Estaba mal. No le encontraba la vuelta al partido», confesaría más tarde. Un par de games después tiró esta Willy.
La Willy de Delpo en el set anterior. pic.twitter.com/msoojB6yaL
— FueBuena (@FueBuena) November 27, 2016
El semblante de ambos había cambiado, todavía quedaba mucho por recorrer. Sucede que el tenis tiene ese elemento falopa (?) en el que en un momento puede ocurrir todo lo que no pasaba en las horas previas.
«Cuando estás ahí, una mirada o un gesto valen mucho. Como lo conozco supe que estaba cansado. Cuando veía algún signo de cansancio yo me agrandaba», contó Del Potro.
Delpo lo hizo otra vez, en un 2016 que no da más de sorprendente. Esta vez, con un dedo fisurado por agarrar una pelotita con la mano, como ara meterle una cuota más de drama.
Tras la batalla, el meñique izquierdo vendado de @delpotrojuan. «Me dijo el médico que tengo una fisura». #FinalCopaDavis pic.twitter.com/DESYgfsUl9
— Sebastián Torok (@sebatorok) November 27, 2016
EFECTO MARIPOSA
Después de la levanta de Del Potro, Delbonis volvió a tener la chance de convertirse en un estandarte («héroe» parece mucho), esta vez no tan inesperado. El zurdo ya había tenido pruebas superadas con creces, el 5º punto ante Brasil y una reacción memorable ante Troicki en 2015; cerró la serie contra Italia, en Pésaro, frente a Fabio Fognini.
.@FedeDelbonis: «Pude mantenerme enganchado constantemente al partido» #ArgentinaCampeón pic.twitter.com/dlTHeOORr7
— Copa Davis (@CopaDavis) November 27, 2016
Delbonis se siente contenido y valorado, y el viernes ya sabía que saldría a la cancha dos veces en esta final. La sensación positiva que entregó luego de la remontada contra Cilic, el primer día, continuó ayer y entró a la cancha con el saque de Ivanisevic, la devolución de Agassi y el relajo de estar jugando primera ronda del ATP 250 que elijan.
Nunca perdió el hilo del partido y su concentración fue el resguardo para cualquier inconveniente que podía surgir. Apenas algo de temblor en el inicio, pero nada lo sacaría de foco, ni los misiles de Karlovic lo iban a correr de esa decisión. Todo salió según lo planificado. O todo lo contrario, como si fuera algo normal y simple que sus recursos tenísticos fluyeran con total naturalidad.
BAJO CONTROL
Si intentamos poner situaciones en contexto, hubo muchas decisiones, estrategias y trabajo fuera del rectángulo de competencia que, ante los pronósticos agoreros de siempre, le permitieron a la Argentina conseguir la primera Davis.
La planificación de Orsanic y de sus ayudantes comenzó mucho antes de los partidos y ese convencimiento sobre cuál era la forma de ganar esta serie, al igual que ante Gran Bretaña, quedó plasmado en el desarrollo final. Por añadidura, hubo poco de improvisación y mucho de proyectar.
No hay que olvidar las bajas de Janowicz, Bolelli (clave) y Coric para este triunfazo de Argentina.
— FueBuena (@FueBuena) November 28, 2016
La baja de Simone Bolelli en ese cruce de cuartos queda lejos en el tiempo pero lo creemos relevante, con el dobles junto a Fognini hubiera sido una vara todavía mayor a superar. Sin embargo, siempre se necesitan esos pequeños «golpes de suerte», son elementos que pueden cruzarse cada semana en el destino de los tenistas, y a ese azar hay que acompañarlo con buena programación y esfuerzo para que la resultante terminará siendo otra.
En definitiva, luego los triunfos se plasmaron dentro de la cancha.
MARADONA, EL HINCHA
Chispeante, acompañado por su novia Rocío Oliva, Diego Maradona vivió la serie de principio a fin en su palco especialmente gestionado por la AAT ante la ITF. Durante el fin de semana dijo que estaba «a muerte con el equipo», que se iba a quedar en Zagreb «hasta la última pelotita», repartió besos y estuvo intenso ante todos los vaivenes de la serie.
Hice algo con los videos del Diego en la final de la Copa Davis pero no entiendo bien qué. pic.twitter.com/M2tISHDlNO
— santiago korovsky (@santikorovsky) November 28, 2016
SORPRESA, 6.30 AM
Ya había pasado el festejo íntimo hasta después de las cuatro de la madrugada, no iban ni dos horas de sueño para los protagonistas en el hotel Double Tree de la capital croata y llegó la policía del doping. Desde el lobby llamaron a las habitaciones de algunos integrantes del cuerpo técnico para notificar lo que estaba sucediendo y a los jugadores no les quedó otra que someterse a exámenes de sangre y orina.
Lo cuenta Delpo y tira frases tipo «todos los días de mi vida voy a descansar feliz» y «la Copa no me la saca nadie».










